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FIGHTLAND

“Chocolatito” González y Carlos Cuadras, choque de personalidades y estilos

El 10 de septiembre, el Forum de Los Ángeles acogerá a dos boxeadores con diferentes formas de vivir y aplicar el arte de los golpes.
6.9.16
Foto: Chris Farina - K2 Promotions

El contraste de personalidades no pudo ser más evidente en la conferencia de prensa donde se anunció el combate entre el mejor libra por libra, Román "Chocolatito" González, y el campeón supermosca del CMB, Carlos "Príncipe" Cuadras; dos mundos dispares que chocarán el 10 de septiembre en el Forum de Los Ángeles y, que de seguir la ley matemática de los opuestos, ofrecerán un espectáculo sin igual.

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Primero que nada, debemos aplaudir el atrevimiento de las promotoras y televisoras involucradas en la función por hacer de González-Cuadras la velada estelar. Desafortunadamente, en el boxeo actual los pesos pequeños no suelen generar el mismo atractivo que las divisiones mayores por dos razones: la primera, gran parte del público desconoce el talento emergente y consagrado que habita en las divisiones más pequeñas; la segunda se desprende de la primera, ya que al no haber una audiencia lo suficientemente "grande" para generar ingresos, los actores encargados del manejo de las peleas dan las espaldas a combates con bastante potencial.

González y Cuadras no sólo buscarán mantener el invicto y sumar una victoria más a sus pulcros récords como profesionales, también cargarán con la obligación, conscientes o no, de realizar un combate emocionante y atractivo que desvíe la atención de los aficionados, managers y demás personas involucradas dentro y fuera de los cuadriláteros hacia los pesos pequeños.

El mismo día, Gennady Golovkin defenderá sus títulos medianos ante Kell Brook en Londres, empresa que luce casi de trámite para el peleador que ostenta el mejor porcentaje de nocauts de toda la historia de su división (y de seguir así del boxeo en general). Mientras "GGG" intentará alargar la pelea para complacernos y añadir algo de suspenso (la realidad de la diferencia de peso sorprenderá a Brook cuando reciba el primer golpe del kazajo), Cuadras y González se enfrascarán en un festín de combinaciones en el que, posiblemente, el nicaragüense saldrá mejor librado.

La personalidad de un boxeador fuera de su hábitat puede ser engañosa. Pacquiao siempre se comportó en las conferencias de prensa; arriba del ring era un verdadero tifón imparable al que no le importaba recibir con tal de dar. Pero en el caso de Cuadras y González, su forma de comportarse ante los medios es un reflejo de su estilo de pelea.

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El "Chocolatito" sólo habla lo necesario, ya sea para contestar las preguntas de la prensa o para manifestar su agradecimiento y bendiciones de su creador. El "Príncipe" le hace honor a su apodo, le gusta ser el foco de atención, hace chistes que de ser contados por otra persona perderían su gracia, sonríe todo el tiempo, y convierte lo que podría ser una respuesta con monosílabos en una letanía de promesas que, hasta el momento, ha cumplido pues el mexicano se mantiene invicto.

Cuando trasladamos el comportamiento de ambos al cuadrilátero, encontramos que su forma de abordar una pelea es muy similar. González empieza cauteloso, mide a su oponente, lo analiza y trata de encontrar sus defectos para explotarlos al máximo. Cuadras es menos paciente y se abalanza sobre su contrincante, desde el primer si es posible, para buscar hacerle daño con sus combinaciones (se cuenta que tiene la mano pesada). Tal vez sea esta la misma estrategia que el mexicano ponga en práctica el 10 de septiembre para intentar asediar al nicaragüense y propinarle su primera derrota en su carrera; tal vez nos sorprenda con un plan de pelea más sereno e inteligente. Sinceramente, no sabemos si alguno de los dos le funcione.

La última vez que Román González se vio en aprietos fue ante el boxeador que posiblemente podría ser su némesis: Juan Francisco "Gallo" Estrada. La pelea terminó en una decisión unánime a favor del nicaragüense, lo cual no dejó satisfecho a algunos. ¿Por qué mencionar a Estrada? Porque para manchar el récord de González se necesita un oponente a la altura de su repertorio técnico y con la resistencia suficiente para responder cada embate. Sí, sabemos que en el boxeo un golpe basta para erigir una dinastía o sepultarla para siempre, pero al menos en esta ocasión no vemos a Cuadras como el portador de esperanza o destrucción.

A Cuadras se le nota muy confiado y con ansias de medirse ante el mejor libra por libra de la actualidad, al punto de asegurar que cacheteará al "Chocolatito" "como a un niño". Calentar la pelea es parte de la personalidad del "Príncipe", y nunca se cree completamente todo lo que dice. González se reserva, evade la controversia respondiendo con la misma fórmula y prefiere hacer sus declaraciones más dañinas arriba del encordado; buscará estar a la altura de su máximo ídolo, Alexis Argüello, cuando intente arrebatarle el título mundial a Cuadras. Tenemos la sensación de que podríamos estar a días de presenciar un clásico del boxeo o reafirmar nuestra postura de que Román González sigue perteneciendo a una camada diferente de boxeadores.