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Queridos extraterrestres, os saluda la Tierra

El mensaje colectivo New Horizons ideado por Jon Lomberg es un intento de mandar un mensaje a las estrellas donde todos nosotros estemos representados.
28 Julio 2014, 6:17amUpdated on 29 Julio 2014, 9:21am

“The Backbone of the Night” fue una de las primeras pinturas que Carl Sagan encargó a Jon Lomberg. Inspirada en la descripción que hicieron los bosquimanos de Kahahari de la Vía Láctea como “la columna vertebral de la noche”,  esta imagen estrellada se convirtió en la imagen que abría la serie COSMOS original. ©Jon Lomberg

Recientemente, la información de un tsunami solar captada por el Voyager 1 ayudó a la NASA a confirmar que el satélite, desde el 2012, había salido de la heliosfera, la región espacial que se encuentra bajo la influencia del viento solar y su campo magnético, y se encuentra ahora flotando en el espacio interestelar. Junto con su satélite hermano, el Voyager 2, que también se espera que abandone el sistema solar y salga al espacio interestelar hacia el 2016, ha estado explorando las profundidades del espacio desde 1977, enviando a casa bonitas fotos de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Ambos transportan una carga muy especial: discos de gramófono dorados con un mensaje desde la Tierra, o “una botella en el océano cósmico”, como dijo el astrónomo Carl Sagan, porque nunca se sabe lo que las naves podrían acabar interceptando.

Jon Lomberg, director de diseño del proyecto Voyager Golden Record, quiere reflexionar sobre este proyecto de casi cuarenta años para adaptarlo a nuestros tiempos. Además del apoyo de un equipo de consejeros, científicos, artistas y tecnólogos, se han recogido más de 10.000 firmas de 140 países diferentes a favor de que se lance un mensaje digital comunitario a los ordenadores de la sonda New Horizons. Lanzada en el 2006, la sonda New Horizons será la primera nave que alcance Plutón, cosa que hará en el 2015. Luego, esta nave también acabará saliendo al espacio interestelar. La NASA se encuentra ahora mismo estudiando esta propuesta.

Lomberg recuerda Golden Record como un proyecto de dimensiones galácticas. En 1977, seis semanas antes de que se subieran los discos a los satélites Voyager, Carl Sagan reunió a un equipo de seis poderosos para idear una representación física de toda la humanidad y de la vida en la Tierra. En ese momento, Sagan, cuyo trabajo se centraba en su obsesión por la vida en nuestro planeta y más allá, ya había trabajado en unas placas con mensajes de la raza humana para las naves Pioneer de 1972 y e 1973. Los avances tecnológicos durante los cinco años que separan el lanzamiento del Pioneer y del Voyager permitirían colocar un mensaje más complejo en las naves Voyager. Un disco de gramófono como carga de transporte significa que el mensaje podría incluir música, “un intento de poder expresar emociones humanas”, tal y como Sagan lo describió en Murmurs of the Earth, su informe del proyecto.

Jon Lomberg dibujó el diagrama sobre la portada de los discos como guía para los extraterrestres que pudieran encontrarlos, mostrando instrucciones universales para reproducir su contenido. ©Jon Lomberg

Aparte de la música, ¿qué es lo que podría resumir la humanidad de la forma más fiel y consolidada? ¿Cómo reaccionaría una forma de vida sin un contexto humano, y ni siquiera terrestre, a la información? ¿Cuál sería la forma más sencilla de contar la más épica historia de los orígenes? En un ejercicio de diseño de experiencias extraterrestres, el equipo reflexionó sobre estas cuestiones y al final se decidió por el siguiente contenido: 115 imágenes que mostraban desde estructuras de ADN hasta una mujer embarazada, un recopilatorio de 12 minutos de “sonidos de la tierra” incluyendo viento, sonidos de las ballenas, cantos de pájaros y tormentas, 55 saludos en diferentes idiomas, 90 minutos de música de diferentes estilos, incluyendo Mozart, una grabación de una hora de ondas cerebrales y mensajes impresos del presidente Jimmy Carter y el secretario de la ONU. “Se trata de un regalo de un pequeño mundo distante, una representación de nuestros sonidos, nuestra ciencia, nuestras imágenes, nuestra música, nuestro pensamiento y nuestros sentimientos. Estamos intentando sobrevivir a nuestros tiempos para intentar llegar a vivir en los vuestros. Esperamos que algún día, habiendo solucionado los problemas a los que nos enfrentamos, podamos unirnos a una comunidad de civilizaciones galácticas. Este disco representa nuestras esperanzas y nuestra voluntad en un vasto y maravilloso universo”, escribió el presidente Carter.

Muchas de las obras de Lomberg representan metáforas entre lo astronómico y lo terrestre. En esta obra, “Space Caravel”, compara los grandes tiempos de la exploración de la Tierra con los tiempos de la exploración del espacio. ©Jon Lomberg

“El mensaje principal era: este es nuestro planeta y estos somos nosotros”, dijo Lomberg, que ayudó a visualizar el mensaje. Lomberg previamente había trabajado con Sagan en la serie de televisión COSMOS, ganadora de un Emmy, creando hermoso arte espacial y animaciones para los episodios, y añade que Sagan, desde el principio, quiso que el mensaje fuera de todo el mundo, no solo de la NASA o de los Estados Unidos. Aunque hubo una inevitable inclinación occidental, el equipo se esforzó en crear una representación objetiva de la humanidad: cuando Lomberg estaba trabajando con el montaje de la imagen, quería contar historias importantes, incluyendo cómo se hace un ser humano, desde la concepción hasta el parto, cómo la sociedad cría a los niños, qué construimos, cómo comemos, cómo viajamos y, básicamente, cómo es nuestra civilización, una extraña combinación de logros individuales y actividades en grupo. Lomberg y el astrónomo Frank Drake también diseñaron la famosa cubierta con el mapa para descifrar todo ello. “Hace poco alguien me preguntó si podía tatuárselo en el pecho”, bromea. “Le contesté, ‘Solo si me envías una foto del tatuaje’”. "Formar parte de la que puede que se convierta en la obra de arte humano más longeva de la historia, una pieza que sobrevivirá cientos de miles de años, es una sensación increíble", admite.

Una representación del ciclo cósmico de la vida y la muerte. Aquí, nacen las estrellas a partir de una nebulosa como si fueran semillas que se escapan de un diente de león. Este cuadro fue la inspiración para el diente de león que aparece en la serie COSMOS, esa "nave de la imaginación" de Sagan parecía una semilla flotando en el cosmos. ©Jon Lomberg

La mayoría de la gente, incluyendo Lomberg y Sagan, coinciden en que la probabilidad de que el satélite Voyager sea interceptado por una forma de vida alienígena es prácticamente nula. “El espacio es gigantesco y se trata de una nave diminuta”, admite Lomberg. Pero el proyecto va dirigido a los terrestres tanto como a los extraterrestres, según Lombert: "el planeta del que hemos aprendido más, a través de la exploración del espacio, es la Tierra". Recuerda la primera vez que escuchó hablar del lanzamiento de las naves Pioneer con placas que llevaban inscritas un mensaje desde la Tierra, y cómo sintió emoción e inquietud al mismo tiempo. Para él, era “tan electrizante como ver a alguien aterrizar sobre la tierra”. La sensación de que alguien o algo pudiera estar leyendo tu mensaje desde el más allá de un océano de galaxias, es como si la ciencia ficción penetrara en la vida real.

Cuando Lomberg pintó la nebulosa de Starflowers, empezó a pensar en cómo las estrellas se parecen a las flores, y no solo por su apariencia. Las flores producen semillas para producir más flores, mientras que las estrellas producen nebulosas para producir más estrellas. Esta pintura inspiró la idea de un jardín viviente como maqueta de la galaxia. ©Jon Lomberg

Lomberg quiere que otros participantes del proyecto New Horizon sientan la misma sensación que te pone los pelos de punta al descubrir que hay vida más allá de la Tierra. Pero esta vez las cosas son diferentes:

“El mundo ha cambiado mucho desde 1977. Ese retrato de la Tierra [Voyager Golden Records] se ha convertido en un retrato histórico. Así es cómo era la Tierra, pero no cómo es la Tierra. Es hora de actualizarlo si queremos que la gente se involucre mucho más de lo que habrían podido con nuestro proyecto anterior”.

La participación colectiva, un invento fruto de la era tecnológica, permite la participación de una enorme cantidad de gente, en contraste con el equipo de seis personas de antes. Esta vez, el mensaje puede realmente ser un mensaje de toda la humanidad.

El mayor reto es crear una plataforma capaz de almacenar, organizar y presentar toda esa información. Al revivir este proyecto, Lomberg quiere ofrecer a los humanos la oportunidad de pensar más allá de nosotros y de nuestras diferencias.

Una de las mayores críticas del Voyager Golden Records fue que presentaba una imagen demasiado positiva de la humanidad. Aunque se creó en el contexto de la Guerra Fría, en unos tiempos en los que la aniquilación nuclear parecía prácticamente inescapable, Sagan y Drake tomaron la decisión de mostrar la luz sobre la oscuridad, querían dar una buena impresión de la humanidad. “Si sobrevive y nosotros ya no estamos, ¿por qué no dejar que sobreviva lo mejor de nosotros en lugar de lo peor?”, razona Lomberg. Sin embargo, con el mensaje de New Horizons, Lomberg cree que el contenido colectivo contará una historia diferente. Según él, a lo largo de los años ha ido emergiendo una nueva narrativa muy importante: una conciencia global de los problemas ocasionados por el maltrato de nuestro planeta, y de los unos a los otros. Las guerras, injusticias y muertes son todo parte de ello; es imposible contar la historia sin mencionar eso, dice. Se trata solo de saber cómo y en qué medida hacerlo.

“La galaxia es algo dinámico, un lugar donde aparecen nuevas cosas y las viejas desaparecen”, dice Lomberg. Aquí, su retrato de la Vía Láctea, encargado por el Museo Nacional del Aire y del Espacio de los EE UU, aparece yuxtapuesto con el Galaxy Garden poco después de su inauguración en el 2007. ©Jon Lomberg

Así que, ¿hasta dónde pueden llegar estos mensajes? Para tener una idea de la inmensidad de la Vía Láctea, uno solo tiene que darse un paseo por otro de los proyectos de Lomberg: un modelo interactivo de la galaxia construido a escala con flores y plantas vivas. Situado en Hawaii, el jardín se extiende a lo largo de 30 metros de los cuales cada metro equivale a más de 1.000 años luz. En este remolino hay plantas crotón polvo de oro con sus motitas amarillas que representan estrellas y flores de hibisco que simbolizan enormes nubes de gas. Otras plantas representan pequeñas nebulosas, polvo y gases, además de cúmulos globulares. En las profundidades del laberinto, encontrarás el brazo de Orión menor donde se sitúa nuestro sistema solar, así como nuestro sistema solar representado por un diminuto anillo sobre una hoja de un arbusto. En verdad, es 1.000 veces más pequeño que la joya, pero rodeado de otros anillos de cristal que muestran la ubicación de la Tierra y el Sol y otras estrellas cercanas (a generosas escalas para fines educativos), en términos del Galaxy Garcen, los Voyager no han viajado todavía ni siquiera la longitud de una hoja.

©Jon Lomberg

Es suficiente para hacerte sentir pequeño, muy pequeño. Pero, para Lomberg, esta es una forma equivocada de pensar en nuestro lugar en el universo. Él cree que este efecto de perspectiva no se puede confundir con una cuestión de insignificancia. Apunta que nuestra ciudad es una de las muchas ciudades, nuestro mundo uno de los muchos mundos, la galaxia una de las muchas galaxias. ¿Y nuestro universo? Pues lo mismo.

El Galaxy Garden es una maqueta de la Vía Láctea, representada por flores y plantas vivas. Tiene un diámetro de 30 metros de longitud, donde cada uno de los metros representa miles de años luz. Se trata de una “máquina de cambio de perspectiva”, dice Lomberg, y se encuentra en Kona, Hawaii. (Foto de Heidy y Pierre Lesage). ©Jon Lomberg

“Somos un mundo fantásticamente complicado. Creo que es increíble que para ser unas criaturas tan pequeñas y de vidas tan cortas, hayamos averiguado tanto del universo. Hemos descubierto que vivimos en una galaxia. Estamos haciendo estos esfuerzos para llegar a otros planetas y estudiar el universo. Estas son algunas de las cosas que me hacen sentir orgulloso de ser humano”, dice Lomberg. “No hay un grande absoluto y un pequeño absoluto, solo un mayor o un menor. Donde quiera que te encuentres dentro de esta cadena del ser, eres insignificante”.

Si tuvieras la oportunidad de explicarle a un extraterrestre cómo es la vida en la Tierra, ¿qué es lo que le mostrarías y cómo lo harías? Dínoslo en los comentarios de aquí abajo.

Haz clic aquí para toda la información sobre el mensaje de New Horizons.

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