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arte

Los artistas de clase obrera existen, ¿por qué ir a Nueva York teniendo Filadelfia?

No es Nueva York, ni pretende serlo.
16 Junio 2015, 9:19am
Rose Luardo con Andrew Jeffrey Wright. Foto de Ben Mistak

Artistas y creadores suelen compartir la idea de que hay que mudarse a Nueva York o a Los Ángeles para llegar a triunfar en "el negocio". Al pensar en un creador con éxito, a muchos les viene a la cabeza la imagen romántica del artista muerto de hambre. Pero en Filadelfia, gracias al coste de vida y a una comunidad artística abierta se está demostrando que uno se puede dedicar al arte sin necesidad de vivir como un pordiosero. Para tratar de descubrir por qué les gusta tanto esta ciudad a la gente creativa que vive en ella, The Creators Project habló con artistas, DJ y creadores sobre cómo abrirse camino y vivir felizmente en “la ciudad del amor fraternal”.

Rose Luardo lleva más de una década viviendo y trabajando como artista de performance en Filadelfia. Su trabajo presenta una combinación de bellas artes, comedia y performance, y lo ha llevado hasta lugares como LA, Nueva York y Costa Rica. “Cuando acabé mi formación —me gradué en la NYU en 1996— tenía la sensación de que era fáicl hacer fortuna en cualquier sitio”, explica Luardo. “Nueva York tenía algo, todavía me gustaba vivir allí, pero no era tan peculiar y creativa como había imaginado”.

Luardo encontró lo que buscaba en una visita a Filadelfia, “Cuando visité la ciudad descubrí que había una cultura artística muy loca, decadente y underground, y además era barato vivir allí, así que pensé: ya está, aquí están mis freaks, nunca encontraré algo así en Nueva York”. Tras mudarse a la ciudad, alucinó con lo barata que era la vida allí, “Para una persona creativa, la ciudad es muy asequible, puedes incluso comprar una casa”.

Rose Luardo con gato. Foto de Andrew Jeffrey Wright

El bajo coste de vida se extiende a todos los aspectos de la ciudad. El salario mínimo en Pensilvania es de 6,4 euros la hora y el alquiler de un apartamento de una habitación ronda los 800-1000 euros al mes. Todos los artistas con quienes hablé mencionaron lo barato que era, y cómo ese aspecto se traduce en más espacio para la experimentación. “Mucha gente acepta emprender proyectos nuevos y diferentes”, explica Luardo.

Muchos de los artistas que viven en Filadelfia comparten la misma sensación. “Empezamos a venir al centro y a ir salir de fiesta y a bailar”, explica James del grupo de DJ Broadzilla, “y entonces una noche el DJ se puso enfermo y el dueño de la sala nos preguntó si podíamos substituirle. Le dije que eso estaba hecho”.

Los límites entre las diferentes escenas, como la de la performance, el baile, las bellas artes, etc., son completamente inexistentes en Filadelfia. Broadzilla —formado por los héroes indies locales James, KT y Thom— hablaron conmigo con el manos libres mientras conducían por la ciudad en busca de un establecimiento de comida rápida de la cadena Dairy Queen. “Nunca antes había tocado un disco”, dice James, “pero improvisamos para reunir unos cuantos, y un puñado de gente que conocíamos vino y se lo pasó en grande, así que continuaron pidiéndonos que volviéramos”.

“En otras ciudades”, añade Thom, “nunca habríamos tenido esa primera oportunidad, ni nos habrían llamado una segunda vez”. Pero, ¿por qué quedarse en Filadelfia como DJ una vez has actuado con MIA, Diplo y LCD Soundsystem. ¿Por qué no irse a otro sitio? “Si piensas en Nueva York o LA”, dice KT, “Nueva York es escandalosamente caro y LA queda demasiado lejos. Además, en Filadelfia es muy barato pillarse un ciego. [Risas] No hay ninguna escena de baile y musical comparable a la de Filadelfia. En otras ciudades la gente solo se mira el ombligo, mientras que aquí lo que intentan es pasarlo bien”.

Pero no todo son fiestas, los ciudadanos de Filadelfia también se sienten comprometidos con el cambio de la ciudad. La ilustradora Melissa McFeeters vive y trabaja en el barrio Fishtown: “Empecé trabajando en un periódico local, eso me abrió los ojos ante el funcionamiento interno de la ciudad y cómo la gente trabaja para mejorarlo, apoyando los pequeños negocios y creando un espacio más sostenible”. El trabajo de McFeeters se centra en la sostenibilidad y el cambio social, “Eso me hizo apreciar mucho Filadelfia y el modo en que está cambiando la historia de la ciudad, y también hizo más difícil que me fuera de aquí, porque ahora estoy tratando de encontrar un modo de formar parte de su cambio”.

“El alquiler es asequible, pero el alquiler de un espacio en un estudio todavía lo es más. Puedes conseguir  un enorme espacio de trabajo por nada”, dice McFeeters, que comparte con otros dos artistas un estudio de 46 metros cuadrados por menos de 500 euros al mes. En cuanto al punto fuerte de la comunidad: “Es como si hubiera un ciclo interminable de referencias, y parece que eso es algo que solo puede da en una ciudad más pequeña”.

Wedding Weather, publicado en Philadelphia Weddings, 2014

Aunque la pintora Rebekah Callaghan dejó Filadelfia hace unos años para estudiar un postgrado, no tardó mucho en volver. “El alquiler de un espacio de trabajo es barato, y hay varios almacenes enromes que se están convirtiendo en estudios”, explica Callaghan. “Además, como solía ocurrir en Nueva York, Philadelphia ofrece un entorno dinámico y asequible para artistas profesionales”.

“La comunidad artística de Filadelfia es muy robusta”, añade Fred Frederick de FF Knives, “y he podido hacer un montón de contactos gracias a eso. Además, aquí puedo tener un trabajo mientras continúo desarrollando mis proyecto artístico”. Su proyecto, que consiste en crear cuchillos personalizados y hechos a la medida, empezó como un hobby y poco a poco se está convirtiendo en un trabajo a tiempo completo. “Tengo un espacio para trabajar y está a solo un kilómetro y medio de mi casa, y es barato. No creo que eso pueda ocurrir en ninguna otra ciudad”.

Además de su proyecto creativo, Frederick todavía encuentra tiempo para dirigir un negocio paralelo. “Aquí puedes arreglártelas para tener otros trabajos y así aumentar tus ingresos sin tener que trabajar 80 horas a la semana. Es mucho más fácil encontrar tiempo libre”. Y es que para un artista que intenta llevar una vida cómoda, encontrar ese tiempo libre en muchas otras ciudades es muy complicado.

Sin título (MP at night), óleo y témpera sobre lienzo. Cortesía del artista

A continuación puedes escuchar una nueva sesión exclusiva de Broadzilla:

Traducción de Rosa Gregori.

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