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Música

Leohner, el padrote vampiro de Monterrey y sus Dulces Sueños

Leohner es vocalista de una banda, padrote, profesor de pole dance, además de un imán de chicas desde la prepa.
8.1.15

Dulces sueños en la Posada Vaquera.

El 2014 se terminó y con él las posadas, el Guadalupe-Reyes y por consecuencia también el dinero. Año nuevo, propósitos que jamás se cumplirán. Sin embargo, a punto de volver a retomar el ritmo para empezar el 2015, viajé a Monterrey, Nuevo León, a finales de diciembre. El pretexto fue la séptima Posada Vaquera, fiesta que organizan algunos viejos amigos con quienes cursé el bachillerato en la Preparatoria #2 de la Universidad Autónoma de Nuevo León, ubicada en la colonia Obispado, o "El Obispalo", como bien se le conoce entre el arrumaco y los fajes.

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En la séptima edición de la Posada Vaquera, me volví a encontrar con ese sujeto que en el 2013 sobresalía entre tanto tumulto, todo gracias a estar rodeado de exuberantes mujeres que, al chile, era complicado quitarles la mirada de encima.

Leohner en la Posada Vaquera.

En la última posada este sujeto apareció de nueva cuenta, llamando la atención de todos porque estaba acompañado de dos buenísimas viejas a sus costados, como si fuera Pancho Villa, sólo que en una versión más divertida y vistiendo entre El Piporro y Bret Michaels.

Mi amigo Andrés, mejor conocido como El Chayanne, días antes me contó algunas cosas de este personaje que en realidad se llama Ray, aunque también es conocido por su nombre artístico: Leohner. Pero el Chayanne definitivamente es una muy mala fuente de información. De las cosas que le cuestioné a Leohner, pocas rozaban con la realidad de quien es todo un estuche de monerías. La vida en excesos del Chayanne está haciendo efecto y uno ya no distingue cuando está sobrio o anda hasta su puta madre.

Leohner se presentó con su proyecto llamado Dulces Sueños, el cual en sus inicios —hace poco más de un año— únicamente estaba conformado por él como vocalista y Luzen en las programaciones. Con el tiempo se integraron Lauranchet en la batería y Lars en el bajo. Su género, aunque ellos lo definen como electrokitsch, en realidad parece ser inclasificable: es una mezcla de todo, una comedia hecha a base del buen cotorreo y alguna droga en el paladar. Pero el espectáculo, la energía y lo extraño que se percibe en vivo, se injerta en uno —sobrio o no— y lo hace mantener los ojos fijos al escenario y el oído al pendiente de la gruesa voz de Leohner.

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Por el momento, Dulces Sueños sólo se ha presentado en la ciudad de Monterrey, compartiendo escenario con el originario de Chimpancingo, Guerrero, Su majestad imperial Silverio, la cantante andina, Wendy Sulca y Galatzia. Dulces Sueños, comenta Loehner, "Era algo en lo que me faltaba explorar y en donde también y por siempre me haré acompañar de mis chicas, El Clan Ray-Andrade", quienes son expertas en los bailes caribeños y el despoje de prendas.

Leohner y Wendy Sulca.

La presentación se dio bajo un frío ario y una lluvia que nunca cesó, la cual hizo que los otros tres integrantes se desanimaran y así Leohner se presentara en solitario, únicamente en compañía de sus dos mujeres que lo escoltaron durante toda esa noche: una picándole al botón de PLAY de una laptop y la otra bailando sensualmente. Coros como: "Sa…Sa… Sa… Satanas… Satanas…" o "RigoTovar is dead", fueron lo suficiente para ser la mejor presentación de la noche.

Al día siguiente, a mi regreso al DF, y debido a la intriga que arrastraba por todo lo que había visto y escuchado sobre Leohner, me di a la tarea de localizarlo y preguntarle algunas cosas más sobre su persona y su banda.

Leohner y sus chicas.

Leohner, aparte de ser el líder y fundador de Dulces Sueños, tiene toda una vida inolvidable por las alocadas calles de Villagrán y Madero, en el centro de Monterrey, aun cuando no tenía la mayoría de edad. Ahí descubrió su amor por el arte del tubo, que años atrás, antes de la disputa de plazas entre los cárteles del narcotráfico, era una zona muy frecuentada por gran parte de los regiomontanos que gustaban de la vida galante y el entretenimiento nocturno que florecía en el corazón de la ciudad. El cover, como lo recuerdo, tan sólo estaba diez míseros pesos en la gran mayoría de los tugurios, los privados en cincuenta y los servicios completos rondaban las mil bolas. Cabe resaltar que la gran mayoría de las bailarinas lucían cuerpos de ensueño y una belleza que apantallaba a cualquiera. Y en plena época en donde las balas se metían hasta los camerinos, todo comenzó a venirse abajo. Uno podía seguir acudiendo, hacerse el valiente, pidiendo una cubeta de chelas tras otra, pero no faltaba el sicario atiborrado de caspita del diablo, cortando cartucho y amenazado a cualquiera que se le pusiera en frente o tuviera a su nalguita bebiendo un whisky en su mesa.

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Leohner es egresado de la carrera de Letras Hispánicas y hoy en día dirige su academia Pole Dance Monterrey. Ahí enseña a sus alumnas los movimientos precisos y la manera perfecta para seducir a su presa. Su camino ha sido extenso. Al principio trabajó en antros gays —Taboo Disco, Bar Bizu o El Jardín— como gogo dancer y drag queen, en donde recuerda con sus propias palaras: "Me puse en sus zapatos de tacón o de plataforma y aprendí a maquillarme para conectarme con mi lado femenino".

Ese trabajo lo llevó a cabo para conocer más a detalle el entorno en donde se estaba introduciendo, incluso haciéndose pasar por homosexual. Esto lo hizo también para obtener otro empleo como coreógrafo de cabarets, ya que no es muy fácil que las estrípers acepten a otra mujer, o los dueños y gerentes por lo general se niegan a dar ese trabajo tan deseado a algún tipo que podría llevarse a esas chicas a la cama. Por eso es muy común que le entreguen tal labor a un hombre amanerado.

Leohner en los camerinos de algún téibol.

Afirma que se mantiene fuera de la mafia del llamado Pole Fitness, que con el tiempo tomó popularidad entre las amas de casa. Leohner se aferra y defiende que simplemente aprendió de la vida y también agradece a las artes marciales que practicó —Taekwondo y Muay Thai—, en donde igualmente fue instructor durante un periodo de su vida. Recuerda que desde morro acudía a los teibols a "sargear", como le llama la comunidad de la seducción al acto de salir por las noches a abordar mujeres.

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Leohner también me habló de esa comunidad de seducción, en donde asesora a hombres tímidos para que aprendan a interactuar con mujeres, con las cuales la finalidad es intimar con ellas.

En los ámbitos del téibol ha hecho de todo y por lo mismo tiene muy presente los problemas que el narcotráfico trajo. Muchísimos lugares cerraron debido a las balaceras, levantones y muertes. Los horarios de trabajo se modificaron y la mayoría de las chicas comenzaron a buscar la manera de vivir del tubo por otras ciudades o en otros ramos que derivan de la vida nocturna, como ser escorts. Sobre este trabajo, Leohner afirma: "Hay demasiadas que desertan después del encuentro con su primer cliente. Ser escort no es un trabajo fácil. Con su salud emocional deben tener muy en claro que se tiene que dividir su vida personal de sus emociones".

Considera que Monterrey, debido a esos problemas, ya no es uno de los lugares mejor pagados y más seguros de la república para las bailarinas. Y gracias a que Leohner es conocido en el ámbito en otros estados, se mantiene ayudando a las chicas que desean cambiar de ciudad, migrando a sitios en donde todavía hay muy buena paga. "Las chicas me buscan para que las coloque en algún cabaret, sólo que todo esto lo hago de acuerdo a sus aptitudes y presentación. Los negocios obviamente me pagan. Y en cuanto a las que deciden permanecer aquí, a ellas les hago la oferta de trabajar como escorts". Mencionó esto Leohner, debido a que muchas de ellas son madres solteras, están desamparadas, o también porque de alguna u otra forma deben de solventar sus carreras universitarias y así continuar luchando por sus sueños.

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Como padrote, siempre ha preferido dar la cara, no esconderse detrás de una identidad falsa y considera que no realiza nada ilícito. "Éste es un trabajo en donde no se le daña a nadie. El concepto del padrote, que su significado es el de un sujeto que se beneficia económicamente por la prostitución de terceros, es algo diferente a lo que comúnmente se cree. Conmigo no hay engaños, falsas promesas y mucho menos uso de la violencia, lo único que sí existe es un mutuo acuerdo entre ambas partes". De esa manera es con la que habla con las chicas que desean ser escorts, planteándoles que debe de haber el famoso "trato de novia", en donde el cliente tiene que sentirse cómodo y obviamente olvidar que está pagando por un servicio.

Pole Dance Monterrey, academia de Leohner.

También afirma que al momento de dar clases de pole dance, es muy común toparse con la doble moral, por lo cual con sus alumnas siempre ha preferido hacer un filtro y así, con el tiempo, no tener ningún problema posterior. "Las niñas que toman clase conmigo, bien saben que soy respetuoso y no me dedico a estar haciendo propuestas de negocios a quienes no lo necesitan".

Al final y de la nada, supe que también fue a la Preparatoria #2, e incluso es de la misma generación. Los años de Leohner durante esa época se vieron claramente influenciados por la contracultura gótica, And One —una de sus bandas favoritas— y el vampirismo, movimiento que pareciera lo marcó e hizo que de ahí en adelante comenzara a vivir para las mujeres y la seducción. Minutos después, revisando algunas fotografías de esos años en Facebook, Leohner salió etiquetado en una imagen que subió hace algunos meses otra amiga de la época, en donde ella sale besándose con otra chica. Sinceramente recuerdo muy poco de ese momento, ya sea viendo ese beso en vivo o días después sosteniendo la fotografía en alguna jardinera de la escuela. En dicha imagen Leohner era el chico que tomaba de los cabellos a las dos chicas, haciéndolas unir sus labios. Así, y de alguna manera muy extraña, su estilo de vida aterrizó en mi cabeza y sus chicas comenzaron a bajar en espiral por todo mi cuerpo hasta imaginarme pasando alguna noche con los camaradas en el Tangalay, El Infinito o El Matehuala.

Leohner en la Prepa 2

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