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Cultura

Convirtiendo la comida en vapor

El Dr. Davis Edwards es una especie de científico loco de la comida. Su última invención es el whaffing, una tecnología capaz de convertir la comida en vapor.
31.7.14

Quizá antes hayan oído hablar del inventor Dr. David Edwards, un científico cuyos experimentos alimenticios de alta tecnología están siguiendo los pasos de la gastronomía molecular de Ferran Adrià en el Bulli. Pero mientras que el legendario chef catalán se enfocó en la comida en sí, Edwards está reimaginando las herramientas y procesos utilizados para consumir los alimentos. El whaffing, la última tecnología inventada por el profesor de Harvard, genera vapor a partir de los alimentos, que luego puede ser inhalado a través de un pitillo especial.

Creado en el 2012, el whaffing "utiliza tecnología de ultrasonido para crear ondas de presión que producen un vapor entremezclado con gotas". Los clientes pueden "tomar" de vasos llenos de humo utilizando el pitillo. Para la exposición introductoria Edwards invitó a cuatro chefs a que probaran la tecnología y les brindó "sushi inmaterial y pato a la naranja”. Habíamos oído hablar de la vaporización de esencias en la comida, pero nunca de un plato completo. Asumimos que el protocolo estándar para esto fue sorber, sorber y pasar.

Esta pasa a ser otra de las locas invenciones científicas de Edwards que voltean las nociones comúnmente entendidas sobre la fabricación de un alimento. Ya existe un Le Whif, un frasco que emite partículas de alimentos sin calorías y el AeroShot, un inhalante de cafeína que terminó siendo prohibido en los Estados Unidos.

Edwards también diseñó el WikiPearl, un recubrimiento alimenticio biodegradable que no utiliza plástico, y también fue mentor de los creadores del oPhone, un sistema de mensajería de aromas. Incluso creó un spray que hace que los usuarios se sientan en un estado de embriaguez por un segundo. Estamos sorprendidos de que aún no se haya aventurado en los terrenos de Willy Wonka y no haya creado el chicle que cubre las tres comidas diarias.

Según Malesevic, "Edwards cree que la gastronomía molecular es mucho más que una moda pasajera, y él lleva sus productos no a los restaurantes de elite, sino al mercado comercial". Sin duda nos gustaría pasar por nuestra tienda más cercana y comprar un spray que supiera a boloñesa, pero debemos preguntarnos: incluso si beber o inhalar la comida sabe mejor que comerla, ¿quedaríamos con la panza llena?