
Publicidad
El show travesti ya entrada la noche con Astrid Hadad y una vista panorámica muy rápida.Siempre que llegan amigas extranjeras (sean de la mismísima París o de la mísera colonia Condesa del DF) o simplemente que no conocen antros regiomontanos, les digo: yo sé de un lugar que nunca vas a olvidar. El mundo entero lo conoce como el Jardín, aunque son tres antros o barras dispuestas en tres zonas amplísimas en varias construcciones que se han ido haciéndose una. Hay de todo, les afirmo. DE-TO-DO. Lo que hayas buscado durante toda tu vida ahí lo vas a encontrar. ¿Un chico fresa de pompas paradas y que mire con asco al 99 % de la gente? Ahí habrá un pequeño porcentaje perdido. ¿Travestis de Yuri, Gloria Trevi, Madonna, un poco en drogas? Aquí hay. ¿Albañiles, obreros, traileros, oficinistas, enfermeros? Da igual: ahí estarán y todavía enfundados en el uniforme como en una fiesta de Halloween perpetua. O como en un video de los Village People: yo mismo he ido una noche cualquiera travestido de romano o de nazi. ¿Vaqueros? También y del tamaño que quieras.
Publicidad

Publicidad
Vista del Wateke Bar a las cinco de la tarde.La primera vez que estuve en el Jardín vi sentado en la barra a Carlos Monsiváis, que estaba en la ciudad por alguna emisión de la Feria del Libro, junto a un par de escritores. Luego: cuando a mí me ha tocado ser el anfitrión he llevado a mis amigas escritoras. Tanto que, en efecto, hay joyas del humor involuntario como cuando una amiga jota se sentía soñada porque estaba junto a una importante editora (bio-mujer) de jóvenes escritores, a la que le contaba sus historias de encuentros sexuales y citas literarias al punto de tenerla casi hipnotizada que sin darse cuenta con el cigarro le quemó el vestido carísimo. De esos de tafetán pero tafetán importado. Sólo se escuchó el chillido de mi amiga editora y la réplica de mi amiga tan jota y tan tonta diciendo muy en alto: “¡Ay, entonces ya no me vas a querer publicar, manita!”Así, del Jardín se cuenta que además de grandes escritores, también han salido fascinados de sus noches de fiesta los miembros de los Pet Shop Boys, los de Placebo, o los mismísimos Alaska y Nacho Canut. Sin embargo, los verdaderos artistas del Jardín son los que día a día, semana a semana, se dan cita en sus pasadizos, en sus mesas o frente a sus rockolas haciendo coreografías nuevas a canciones conocidas.
La Maestra es conocida por todos los visitantes del Wateke porque da clases gratuitas de imitación artística. Aquí una probadita de cómo imitar a Jenni Rivera.
Publicidad


