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Esta máquina libera gallinas oprimidas

¿Cómo puedes demostrar que las empresas que venden huevos y pollos no tratan a sus aves tan bien como afirman? Pues con un drone espía.

Foto cortesía de Barry Anderson

Digamos que eres un activista por los derechos de los animales, uno de esos veganos ultramilitantes que se echan sangre de cerdo por el cuerpo y se abalanzan sobre científicos que se dirigen a sus laboratorios de pruebas. Odias a conciencia todas las granjas, y sobre todo aquellas que quieren hacer ver que tratan bien a sus animales, alias esclavos. ¿Pero cómo puedes demostrar que las empresas que venden huevos y pollos no tratan a sus aves tan bien como afirman? Pues con un drone espía, así puedes.

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Al menos, esa es la táctica que emplea Liberación Animal, un grupo australiano cuya meta es “acabar con el sufrimiento de los animales encerrados y explotados” y “desafiar el punto de vista de la sociedad respecto a todos los animales no humanos”. El drone que usan es un “hexacóptero” de 16.000 dólares llamado Hecta, de aspecto parecido a un helicóptero de juguete manejado por control remoto, con seis rotores y una cámara de alta definición de 4.200 dólares, una lente con zoom y un estabilizador hecho a medida.

Mark Pearson, director ejecutivo de Liberación Animal, adquirió el drone en marzo y lo ha sacado al exterior dos veces. Dice que ya han encontrado pruebas de malas prácticas en la industria de las aves de corral. “Hicimos que Hecta sobrevolara una granja avícola en Nueva Gales del Sur que afirma criar aves en libertad”, dijo. “Después de rastrear toda la granja no vimos ni una sola.

Estaban todas encerradas”. El propietario de la granja dijo que las aves estaban dentro temporalmente porque estaban siendo desparasitadas, pero Mark dice que ya ha mostrado sus grabaciones a la Comisión Australiana de Competición y Consumo y confía en que el gobierno intervenga.

Lo que Mark y su grupo de activistas están haciendo es completamente legal siempre y cuando Hecta se mantenga entre diez y treinta metros por encima del terreno.

A los granjeros les molesta que les estén espiando, y afirman que el ruido que emite el drone aterroriza a los animales. “Sé de algunos granjeros que podrían dispararle al drone con sus armas”, declaró al Daily Telegraph el presidente de la Asociación de Ganaderos del Territorio Norte, David Warriner. “No puedes tener esa cosa volando por ahí a sus anchas”.

Mark tiene grandes planes para el helicóptero. “Sabemos de ciertas granjas en las que los corderos están obligados a vivir en corrales abarrotados y sin protección de la lluvia o el sol”, dice. “Y granjas donde los corderos sufren infestación de larvas de mosca y no reciben tratamiento. Hay otras donde se deja que los animales mueran por inanición. Sabemos de granjas de ganado en las que los animales están tan apretados que no se pueden ni mover. El calor del sol, además del de la tierra en la que están, puede ser insoportable”.

Sin pruebas hay poco que se pueda hacer, pero con las grabaciones de Hecta, Liberación Animal puede emprender acciones legales.