Estos son los narcos que controlan hoy la coca en Galicia

Un mapa de los nuevos clanes de la droga gallegos: O Mulo, Los Pasteleros, el Imperio Patoco... todas aparecen en el libro 'Fariña'.

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oct. 15 2015, 9:45am

"El Sandokan". Imagen vía.

Nacho Carretero ya no es aquel becario de Marca con el que compartí oficina cuando yo trabajaba en el diario Expansión. Tampoco el periodista con el que más tarde coincidí en la redacción de un periódico nacional. Nacho, al que perdí la pista hace años, es hoy el autor de Fariña (Historia e indiscreciones del narcotráfico en Galicia). Le llamo para hablar de los clanes de la cocaína y me cuenta la historia de un tío que lanzó un perro a canasta en una fiesta. En el fondo, Nacho Carretero sigue siendo aquel becario de Marca con el que compartí oficina.

Nos metemos en harina (fariña, coca, farlopa, perico, merca...) y Nacho me explica que "aunque Garzón, el juez estrella, comenzó la lucha contra el narco gallego en los 90, fue José Antonio Vázquez Taín quien la perfeccionó. Muy conocido en Galicia pero algo menos allende la meseta". Efectivamente, ¿quién coño es Vázquez Taín? "Un hombre, bajito y menudo, que acabó con las grandes organizaciones de capos gallegos, estilo Sito Miñanco, Laureano Oubiña o Los Charlines".

Estos grupos contaban con todos los ítems de la mafia: "pazos, descapotables, armas, barcos, confidentes, protección a las familias, sicarios, políticos en nómina (cuando no eran ellos mismos los políticos, como Pablo Vioque, miembro de AP, presidente de la Cámara de Comercio de Vilagarcía de Arousa y narcotraficante). Taín los desbarató y no les quedó más remedio que mutar en clanes de narcotransportistas, mucho menos mediáticos que los viejos capos".

"Se dedican a introducir fardos de cocaína colombiana en tierra como si no existiera el mañana. Nada que no advirtiera Manquiña en Airbag."

¿Cómo son estos nuevos narcos gallegos? "Se acabó la distribución y se dedican a introducir fardos de cocaína colombiana en tierra como si no existiera el mañana. Se venden al mejor postor, son tremendamente eficaces, muy buenos y valorados por los carteles latinoamericanos. Nada que no advirtiera Manquiña en Airbag". Nacho Carretero nos presenta a continuación las principales bandas que operan hoy en Galicia. Son más de las que están (Os Burros o Os Piturros, por ejemplo). Sí, los nombres de los clanes tienen tela.

EL IMPERIO PATOCO

Cuenta un agente de la Guardia Civil que un día osó perseguir por la ría de Muros e Noia a Manuel Abal Feijóo alias 'Patoco', que iba a los mandos de su planeadora. 'Patoco' se arrimó a un acantilado a todo motor y, en un gesto repentino, puso su planeadora en vertical y giró 180 grados para huir en dirección contraria. Dejó clavado al agente, que desliza admiración: "Eso solo lo podía hacer 'Patoco".

Podía porque el rey de la ría se mató en un accidente de moto en 2008. Hasta ese año este narco de Cambados había ejercido el monopolio de los narcotransportistas. Era tan bueno, que consolidó un imperio en las rías gallegas dedicado a meter toneladas de 'fariña' que, una vez en tierra, devolvía a los carteles colombianos para su distribución por toda Europa. Cuando se mató (un señor que cruzaba mal por el centro de Vilagarcía y que no pudo esquivar), arrancó una guerra entre dos facciones de su imperio: el clan de 'Os Conexos', su familia política, contra la banda de 'O Saro', su lugarteniente. Fueron meses de ajustes de cuentas que culminaron con casi todos en la cárcel y con escenas de postal gallega veraniega: planeadoras de 1.500 caballos abandonadas en playas de las Rías Baixas, meciendo sus potentes motores entre las sombrillas de los turistas.

Infografía de Artur Galocha

OS LULÚS

El clan más eficaz de cuantos ha conocido Galicia. "Nada se mueve en la Costa da Morte sin su permiso", dice un agente de la Guardia Civil. Llevan operando desde los 80, cuando se dedicaban al contrabando de tabaco. Viven en Muxía y sus cabecillas son los hermanos García Gesto, Andrés y Fernando. A este último lo persiguió hace unos años la Guardia Civil por las carreteras de la Costa da Morte y, marcándose un tramo de rally, consiguió escapar. Estuvo en busca y captura ocho meses y cuando lo encontraron, los agentes descubrieron que, en todo ese tiempo, no había salido de Muxía. "Protegido por leales camaradas", dijo un sargento.

Os Lulús siguen activos a día de hoy y la policía cree que las pasadas navidades colaron un buen alijo por la costa gallega. Les salió bien. En las fiestas navideñas la demanda de producto crece.

LOS PASTELEROS

Están pendientes de juicio. Son el clan que más recuerda a las antiguas organizaciones mafiosas. Mosqueó a la Policía que la familia viviese en una mansión de Vilagarcía cuando trabajaban todos haciendo hojaldres en una pastelería. Así que investigaron y descubrieron en 2012 el intento de alijar 3000 kilos de cocaína. Al año siguiente, cuatro días antes de que arrancase el juicio, el testigo clave, un miembro de la organización llamado José Luis Fernández Tubío, desapareció. Al juez le llegaron varias cartas de Tubío explicando que su arrepentimiento y colaboracionismo eran falsos, y exculpaba al patrón de Los Pasteleros, que fue absuelto.

El que sí apareció fue José Isasis González, un venezolano que iba en el barco donde venía la cocaína y el único tripulante que se quedó en España para testificar. Lo encontró la Policía en 2014 sin piernas y sin vida metido en un congelador en Ponteareas. Cosas de Galicia.

Infografía de Artur Galocha

LA BANDA DE 'O MULO'

A Rafael Bugallo 'O Mulo', un narco de Cambados de 1,80 y aficionado al culturismo, lo tuvo encañonado Tucho Ferreiro -un miembro de su organización claramente descontento- en 1992 mientras le hacía cavar su propia tumba. En un momento de despiste, 'O Mulo' pegó un salto, mordió la mano de 'Tucho' y escapó corriendo mientras oía silbar las balas. 'Tucho' volvería a por él años después, pero otra vez fracasó y la bala que tenía guardada la usó para volarse la cabeza en su coche, en una céntrica calle de Cambados.

'O Mulo' fue detenido hace unos meses en su mansión de Arousa. Estaba metido en un zulo con cámaras de vigilancia. Lo buscaba la DEA, entre otras cosas, por meter en Galicia cocaína propiedad de paramilitares colombianos. Cuando llegaron las cámaras de televisión al lugar entrevistaron a un vecino del narco. "Rafael es buena persona, hombre. No ha hecho nada malo", explicó el hombre micrófono en mano.

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