Cultura

Motivos por los que Madrid se ha vuelto aún peor en 2015

Cerraron sitios emblemáticos, el metro ha empeorado, la Gran Vía apesta y todo es más caro. Al menos ahora tenemos a Manuela Carmena de alcaldesa. ¿Hay esperanza?

por Diana Aller
28 Diciembre 2015, 5:00am

Todas las fotografías por Felipe Hernández excepto la indicada.

Alberto Ruíz Gallardón, alcalde de Madrid desde 2003 hasta 2011 soñó para la ciudad los Juegos Olímpicos de 2012, 2016 y posteriormente 2020. Unas fastuosas Olimpiadas que harían de Madrid la ciudad más avanzada e interesante del planeta. Él y su sucesora no electa, Ana Botella, despilfarraron en este delirio olímpico 6.536,1 millones de euros, según las cifras oficiales (imposible imaginar el coste real de esta tropelía financiera). Las arcas del Ayuntamiento de Madrid quedaron más famélicas todavía tras una deuda que no cesó de incrementarse desde entonces. Y no solo por el sueño olímpico, claro.

El actual Ayuntamiento de Madrid, gobernado por Ahora Madrid, ha reducido la deuda municipal en 871 millones de euros en el segundo semestre de 2015, según el delegado de Economía y Hacienda. Pero esto es solo el 15,45% del stock de deuda existente. Madrid es pobre. Pobre económicamente, pobre de miras y también muy pobre de espíritu.

Botella se marchó dando un portazo y dejando bien claro que su partido no desea que la ciudadanía piense, haga o decida por sí misma y sin control.

Madrid es una de las ciudades con más vida del mundo, también con mayor potencial humano, con posibilidades urbanísticas y una inclasificable belleza a medio camino entre Cáceres y París. Es frenética, adorable, contemporánea, vieja, sucia. Pero también es una ciudad a veces muy gris, en manos de empresarios, marcas y listillos que la están espoliando. Y los madrileños (que somos todos los que vivimos aquí) dejamos pasar las cosas, porque estamos muy ocupados y pesa sobre nosotros una urgencia extraña, que nos hace tener prisa siempre y no llegar a ninguna parte.

CERRARON SITIOS EMBLEMÁTICOS

Sobre el Patio Maravillas se cernía siempre una amenaza de clausura, que días antes de dejar el puesto, Ana Botella se encargó de ejecutar. El centro social ocupado, daba respuesta a necesidades vecinales y constituía un interesante espacio de reflexión que encarnaba el cuestionamiento político post 15M, las derivas culturales de nuestra época y talleres de todo tipo. Botella se marchó dando un portazo y dejando bien claro que su partido no desea que la ciudadanía piense, haga o decida por sí misma y sin control.

Este verano la gente dejaba post-its en los ventanales del Café Comercial que en esos días echaba el cierre también para siempre. El café era malo, el trato seco, el wifi insuficiente y el precio elevado; pero todos habíamos vivido allí momentos más o menos importantes. Su posición estratégica y su arquitectura clásica hacían de este lugar un punto de encuentro perfecto para tertulias literarias, para aspirantes a cineastas y para citas a ciegas. En los últimos años, al parecer a cuenta de algunas camareras, el Café Comercial se convirtió también en un lugar de encuentro lesbiano.

A pocos metros y pocos días, el Mercado de Fuencarral también cerró este verano. El que fuera templo del más puntero consumo juvenil en los 90, se había convertido en una parodia de la modernidad, anclada en los colores flúor, piercings y estética pin up . A día de hoy sus 2.400 metros cuadrados continúan cerrados.

Como si fuera un virus letal veraniego, también cayó el Chamizo. Un bar castizo y representativo, que se había convertido en parada habitual de noctámbulos malasañeros, y en el punto de encuentro para tomar una caña antes de algún concierto. Hoy, es un local de comida japo, el signo mismo de los tiempos. También este año hemos dicho adiós a otros míticos lugares de Malasaña: el Louie Louuie, el Groovie...Y hace pocos días nos enterábamos de que el Café Berlín y el edificio al que pertenece había sido adquirido por un comprador indio que va a construir un hotel sobre su esqueleto.

Estos son ejemplos de la zona centro de Madrid. Pero en cada zona, en cada barrio, ha desaparecido a lo largo de este año, algún lugar de referencia y con historia.

LOS TRANSPORTES HAN EMPEORADO

Durante este año se ha asentado (¡por fin!) Bicimad, el sistema de alquiler de bicicletas municipal. Con un altísimo coste inicial de inversión, ha sido intermitentemente criticado: restando la instalación y mantenimiento de las vallas, la concesión del servicio cuesta unos 3,78 millones de euros anuales durante 12 años. Desgraciadamente, se han hecho habituales las noticias de maltrato y robo de las bicicletas en cuestión. A veces parece que vivimos en una ciudad asalvajada y sin ley, porque muchos se mueven en ella como si fuera una densa jungla de la que defenderse machete en mano. Solo así se explica el vandalismo que se ejerce con las paradas y las bicis de Bicimad. Una pena.

Y eso que se presentaba como una opción saludable y limpia, porque, como sabrán ustedes, Madrid ha alcanzado a lo largo del 2015 los niveles más altos hasta la fecha de dióxido de nitrógeno (NO2), que han hecho de nuestro aire algo tan irrespirable como una cloaca de Tokio. El Ayuntamiento ha tenido que activar en varias ocasiones el protocolo necesario para paliar la contaminación que genera sobre todo el tráfico. Desgraciadamente, la mayoría de los conductores son insolidarios y se muestran reticentes a medidas como compartir coche o aparcarlo en los días de máxima polución. Mientras tanto, los asmáticos, los ancianos, los niños y -como siempre- los más débiles pagan las consecuencias de esta locura de vivir en una nube de mierda.

Los asmáticos, los ancianos, los niños y -como siempre- los más débiles pagan las consecuencias de esta locura de vivir en una nube de mierda.

¿Por qué cierran el metro por la noche los fines de semana?

El transporte público debería ser la solución, pero desde que se iniciara la crisis económica, los tiempos de espera en los andenes de metro, cercanías y buses son cada vez más largos. Y lo que no se explica, es que los fines de semana el metro esté cerrado por la noche. No resulta coherente en una ciudad tan nocturna, tan ociosa, tan callejera, tan turística, tan grande y tan viva, que la gente no se pueda desplazar en metro en las horas de asueto. El ocio nocturno está condenado a ser solamente para economías saneadas.

TODO ES CARO Y LA VIVIENDA INACCESIBLE

Madrid es para ricos. Así lo dictan los datos del IPC, y los números con los que trabaja el el INE para quien sepa interpretarlos, claro. Pero tampoco hacen falta grandes estadísticas oficiales. Basta vivir, o tal vez solo pasear por aquí. Da la sensación de que lo que encarece a la capital, es la tontería. La calidad no es mejor, ni el servicio, ni absolutamente nada. Por supuesto, los precios fluctúan considerablemente del distrito centro a Carabanchel Bajo, pero aun así, la media es escandalosamente cara. Estas diferencias geográficas dentro de la ciudad, responden a maquiavélicos planes de usura y enriquecimiento de constructores y estamentos. La gentrificación es un hecho en casi todos los barrios de la llamada almendra central. Hay intereses muy chungos en los que se deja de lado a pensionistas, inmigrantes y sectores desfavorecidos, para crear espacios y productos solo al alcance de algunos privilegiados.

Imagen vía.

Se termina perdiendo la identidad misma de los barrios, la tan arraigada vida vecinal callejera, los comercios con más solera y hasta fachadas enteras de edificios. Muy a menudo son los propios vecinos quienes se convierten en emprendedores (ahora se llaman así los empresarios porque invierten su propio dinero y porque queda más guay, claro) y arriesgan su capital y esfuerzo en abrir negocios que muchas veces además son denostados. La imbecilización de los madrileños en este sentido, también va en aumento, y muchos critican las cafeterías decoradas con palés o en las que se venden cupcakes, que en realidad regeneran el urbanismo y la economía vecinal.

La imbecilización de los madrileños también va en aumento, y muchos critican las cafeterías de cupcakes, que en realidad regeneran el urbanismo y la economía vecinal.

Hay que cambiar el objeto de las críticas, y cuando escuchemos a alguien arremeter por ejemplo con "cómo está cambiando Malasaña", mostrarle la cara más vivaz y combativa de los barrios. Los vecinos luchan precisamente con la reapropiación de espacios, y la apertura de nuevos negocios que responden más a la creatividad (vender macarons o alimentación bio es en realidad un riesgo) que al interés financiero de, por ejemplo, los Carrefour Express, 20 horas abiertos al día que promueven competencia desleal). Los pequeños negocios, (junto con el asociacionismo vecinal) son la salida más cabal para la recuperación de las calles, las plazas y los barrios.

En cualquier caso el suelo es cada vez más caro, y además en Madrid el capital extranjero se está haciendo con edificios emblemáticos. El nombre de Wang Jianlin podría parecer el de un plato con gambas o un establecimiento de manicura, pero es el del dueño del grupo Wanda, actual propietario del Edificio España. En unos meses allí habrá un hotel de lujo, viviendas y un centro comercial de cinco plantas.

Los alquileres y suministros han subido hasta niveles escandalosos

Mientras tanto, la mayoría de las casas tienen un precio desproporcionado con respecto a su coste real y a sus portales feos, que suelen parecer las sórdidas salas de bis a bis de Alcalá Meco. El precio por metro cuadrado de los inmuebles de segunda mano en Madrid está en torno a 2.250 euros. Una auténtica locura. Los alquileres y los suministros han subido hasta niveles escandalosos, y en este año se ha incrementado el número de quienes padecen pobreza energética, un concepto que, apenas un par de años atrás desconocíamos y que hoy afecta a un creciente número de madrileños, sobre todo desempleados.

La alcaldía de Madrid se ha comprometido en paliar mínimamente esta situación, pero a nadie se le escapa que los consejos administrativos de las grandes compañías de suministros pagan cantidades indecentes -repito: indecentes- a ex presidentes del gobierno, ex ministros, miembros de familias ilustres y demás caterva de ladrones profesionales. A lo largo del 2015 hemos pagado más cara la luz, el gas, el agua y el wifi, y hemos propiciado con ello que los ricos sean más ricos, y los pobres más pobres.

OCIO PATROCINADO POR INTERESES Y MARCAS

En 2015 también hemos salido por las tardes y las noches más que nunca. Sin embargo cada vez hay menos iniciativas desinteresadas y más intereses comerciales dispuestos a esponsorizar nuestros ratos de ocio. El principal eje del problema es el consumo de alcohol. Por una parte, está penalizado el hacerlo en la vía pública (la multa es de 600€). Es cuanto menos extraño, que el alcohol, tan arraigado al ocio en España, se prohíba en los espacios públicos, que es el lugar natural de encuentro ciudadano, el espacio que de verdad nos pertenece a todos. Pero más raro todavía es que se prohíba la publicidad de esta droga legal. Por eso, las marcas han tenido que encontrar otras formas de posicionamiento juvenil, mucho más retorcidas y trabajadas y destinadas a asociar el consumo de ciertas marcas a modernidad, a tendencias, a cultura, a arte... a felicidad. Pura hipocresía que ha generado una utilización perversa del ocio. Vaya por delante mi admiración y querencia al alcohol y toda sustancia psicoactiva, así como a las campañas que favorecen la normalización de su uso.

Vaya por delante mi admiración y querencia al alcohol y toda sustancia psicoactiva, así como a las campañas que favorecen la normalización de su uso.

En paralelo, las iniciativas juveniles de ocio son cada vez menos libres y espontáneas. Generalmente la financiación es el principal problema para ofertar un ocio cultural libre y sin sesgos comerciales. La Eskalera Karakola (ahora mismo recaudando dinero para la insonorización que posibilite conciertos) no puede competir con por ejemplo Caixa Forum, financiada directamente por la banca. La Casa Encendida, Tabacalera, Matadero, El Círculo de Bellas Artes...están gestionados por instituciones culturales y de gobierno con subvenciones y altos presupuestos. Así cualquiera monta una fiestecita, la verdad.

Los chinos lateros

En Madrid el fenómeno de los chinos lateros solo se explica si lo entenderos como una suerte de mafia asentada. Cumplen una función puramente económica. No solo "dan de beber" a la juventud (sin atender a la mayoría de edad ni a control sanitario o comercial de ningún tipo) sino que parecen llamados a dinamitar la economía de los pequeños empresarios de bares de copas. Alguien está sacando una tajada muy gorda de todo esto. Alguien... Mientras tanto, seguiremos prefiriendo pagar un euro en lugar de tres o cuatro por una cerveza fría en mitad de la noche.

LA GRAN VÍA SE HA DESPERSONALIZADO

En octubre se abrió el Primark más moderno del mundo, el segundo más grande. Todo un templo dedicado al consumo masivo, a la baratura y al espolio humano del tercer mundo. Durante los primeros días hordas de consumidores ansiosos aguardaban una cola infernal que daba la vuelta a la manzana para acceder al edificio (a su vez los antiguos Almacenes Madrid-París, que llevaban 81 años cerrados). En aquellos primeros días también se estrenó en HyM la colección de Balmain con su consiguiente cola de gente desocupada y preocupada por la moda, haciendo noche y todo.

Caminar por la Gran Vía -donde quedan contados comercios autóctonos- es como pasear por Oxford Street, Paseo de Gracia, Broadway o cualquier otra calle emblemática y comercial del mundo. Calles despersonalizadas, con las mismas grandes superficies, los mismos olores, las mismas carencias... La globalización era esto, amigos.

EN 2015 AUMENTA LA DESIGUALDAD

Madrid, que siempre ha hecho virtud de sus contrastes, se está europeizando en el peor de los sentidos. Cada vez es más difícil encontrar diversidad en un mismo entorno. Los ciudadanos están cada vez más segregados conforme a su pertenencia social, cultural o filiación sexual. Inmigrantes y nacidos aquí, ricos y pobres, hombres y mujeres, jefes y subordinados, vendedores y clientes. Las brechas de desigualdad se acrecientan cada día. Apenas hay escenarios comunes a todos, integradores e igualitarios.

Por añadir un dato superficialmente positivo: los antidisturbios que vigilan amenazantes las manifestaciones cada día están más buenos.

En los colegios públicos (los privados es otra historia mucho más aberrante y excluyente) a los niños con entornos más difíciles y menos cultura no les pueden ayudar en las tareas de casa, que tal y como está planteado el sistema educativo, son el grueso del expediente académico. Esto acrecienta la segregación entre hijos de españoles y de inmigrantes. También en la educación se dejan sentir las diferencias entre chicos y chicas. Los juguetes, los medios de comunicación, los valores que transmiten las familias, el discurso que perciben cada día y el uso de las tecnologías, evidencian el privilegio masculino y el sometimiento femenino.

Los salarios, el tratamiento informativo, las trabas culturales, la presión estética, la dominancia sexual, el sesgo de opinión y la visión de uno y otro género se definen solo en torno a un concepto: la injusticia. Y pese a que estamos en una ciudad civilizada y relativamente segura, en Madrid hay crímenes y asesinatos, inseguridad y también desapariciones, robos, atracos, amenazas, extorsiones, narcotráfico, trata... Y las fuerzas del orden, no siempre están a la altura que la ciudadanía precisaría. En muchos casos, además, hay escasa formación y empatía, cuando no violencia y corrupción.

Por añadir un dato superficialmente positivo: los antidisturbios que vigilan amenazantes las manifestaciones cada día están más buenos según la apreciación de mis amigos, expertos en estas nobles materias de la estética masculina.

POR FIN UNA ALCALDESA QUE ESCUCHA. ¿HAY ESPERANZA?

Por suerte hay ferias, fiestas, iniciativas y planes fantásticos en Madrid, desde el Orgullo Gay hasta un montón de festivales como el Madrid Winter Festival, Sound Isidro, Madrid Popfest, Enofestival, Tomavistas, DCode, con B de Bici, VillaManuela... Por fin, gracias a la presión ciudadana, ciertos colectivos y mucha gente entusiasta implicada, los menores pueden acudir a conciertos (acompañados de algún adulto). Hasta hoy una ordenanza sin sentido, dictaba que no podían ir.

En la plaza de Cibeles trabaja una señora estupenda con auténtica vocación, que muy despacio está consiguiendo éste y otros hitos. El más importante, que no hay desahucios, un empeño que Manuela Carmena, alcaldesa de la ciudad se tomó como un reto personal. Esta jueza de 71 años representaba un proyecto de confluencia política de varios grupos, llamado Ahora Madrid, que supuso el triunfo de los indignados, aquellos que desde el 15 de mayo de 2011 mostraron su disconformidad con las instituciones, la política y la corrupción. Por ahora está demostrando una increíble voluntad de escuchar, algo a lo que, por desgracia, los madrileños no estamos acostumbrados.

La capital española no es únicamente el centro administrativo y financiero del país. Ahora mismo, mientras esperamos que un montón de fuerzas políticas e intereses se pongan de acuerdo para ver quién gobierna el país, Madrid sigue alerta, enloquecida e insomne, como si nada de esto ocurriera. Como siempre, a lo suyo.