Los famosos son reconocibles, tienen la necesidad patológica de llamar la atención y no tienen vergüenza, así que son los candidatos políticos perfectos. La última es Roseanne Barr: famosa por crear y protagonizar la mejor comedia de los años 90, ha decidido presentarse como candidata a la presidencia del Partido Verde. La incursión de Roseanne en política ha llamado la atención de los medios de comunicación, y en una encuesta del Public Policy Polling en febrero, el 6% de los votantes decía que la elegirían a ella antes que a Mitt Romney y Barack Obama. Pero quizás ni obtenga la nominación. Jill Stein, un doctor de Massachussets y Verde desde hace tiempo, empezó mucho antes su campaña y ha vencido en todas las primarias del estado y las convenciones, según Ronald Hardy, del blog Green Party Watch. Las políticas de Roseanne incluyen la creencia de que podríamos terminar con el calentamiento global si la gente comiera frutos secos en vez de carne (ella tiene una granja de nueces de macadamia en Hawai); también quiere que la guerra sea “ilegal” y volver a la economía basada en el trueque. Cuando le preguntamos si iba en serio, nos dijo a través de su portavoz: “Desafío a mis oponentes del Partido Verde y al resto de partidos a debatir sobre estas cuestiones. Voy a ganar”.Dos días antes de esa declaración a VICE, Roseanne perdió las primarias de Massachusetts por no entrar a tiempo en la votación. Lo que sí hizo fue subir un vídeo a Youtube: “Vota Roseanne 2012”, decía el anuncio. “Quizá no ganemos, pero tenemos la razón”. Al menos la mitad de eso es verdad.
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