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Cultura

No he visto Twin Peaks, así que voy a inventarme de qué trata

Todos mis amigos y conocidos han visto la serie y la película. No quiero estar fuera. Quiero estar dentro y esta es una solución.
24.2.15

No hice los deberes en su momento. Esto podría muy bien definir lo que vendría a ser mi existencia en la tierra, esa pieza giratoria que un día dejará de existir, o que, visto de otra forma, dejó de hacerlo hace tiempo. Sí, no he visto nunca Twin Peaks. Lo siento. ¿Cuántas veces tengo que decirlo? Lo siento. Lo siento. Sentido está. Os lo juro. Perdón. Me arrodillo. Me Rodelliro (sigh). Entre Twin Peaks y yo siempre ha existido una extraña fuerza de repulsión, un magnetismo separatista que evitaba la celebración de ese ágape ceremonioso que nos uniría para siempre jamás. Yo y la serie. La serie y yo.

Hace poco se anunció una nueva temporada de Twin Peaks y pensé que esta sería la gran oportunidad para redimirme, pero a día de hoy aún no he sido capaz de verla. La maldición sigue en mi sangre. La verdad es que le tengo ganas, la admiro desde la ventana de mi habitación y la veo escurrirse entre las cortinas de su cuartucho en el edificio de enfrente. La veo tomarse el té por las mañanas y apagar las luces a medianoche. Un vecino extraño pero atrayente. Os lo juro, amo esta serie desde el más absoluto desconocimiento pero el tiempo es escaso para el hombre.

El sentimiento de culpabilidad es tal que necesito solucionar esto de algún modo. Cualquier solución es bienvenida. Necesito exorcizar mis pecados. Incapaz de sentarme delante de una pantalla durante todo un fin de semana, he decidido solucionar el asunto de la peor manera posible (un clásico personal): inventándome su jodido argumento y tesis. Construir mi propia versión de la serie para poder convertirla en parte de mí, de la misma forma que ya es parte de todos vosotros. Empecemos.

Los gemelos Peaks

Twin Peaks es la incómoda historia de los gemelos Peaks, sobre la vida de uno de ellos y la muerte del otro. Estamos hablando de un asesinato no resuelto. Es por esto que la serie se llama Twin Peaks (El gemelo Peaks). Es en singular (twin) porque solo queda uno (esto lo explico más adelante). Toda la serie es una crítica al binomio bien/mal y nos propone abrazar la idea de la anulación del peso de la moral en la sociedad, un intento de dilatar estos límites hasta convertirlos en una fina capa extendida sobre la superficie de la tierra, haciendo imposible definir sus fronteras.

Pero bueno, ¿qué pasa en la primera temporada exactamente?

La cosa empieza con un plano general de un pueblecito del estado de Washington. El nombre del pueblo nunca se conocerá, es, de hecho, la gracia de la serie, ya que realmente podría tratarse de cualquier localidad, cualquier rincón de este mundo. El espacio en Twin Peaks, es, al fin y al cabo, un estado mental. Esa mañana, John Peaks —nuestro protagonista—, ha quedado con Edward Peaks, su hermano gemelo, para ir a pescar en los frondosos bosques de Washington, donde dicen que la pesca de la trucha es especialmente abundante. No todos los riachuelos bajan cargados pero si uno tiene suficiente paciencia, buenos anzuelos mosqueros y sabe encontrar buenos spots puede afianzarse copioso oro escamado. Las horas pasan y tras mucho esperar John deduce que algo le ha pasado a su hermano. El tío normalmente aparca su camioneta delante de la puerta de su casa unos 10 minutos antes de la hora acordada y espera allí dentro, tranquilamente, tomándose su café. Pero hoy no hay ni camioneta, ni hermano ni café caliente. Los gemelos deben estar juntos, no separados.

Un pueblecito del estado de Washington

A las pocas horas el cuerpo del hermano aparece escondido detrás de unos matorrales, no muy lejos de donde los hermanos tenían intención de ir a pescar esa mañana. Está tirado en el suelo, mojado, brillante como la mejor pieza que nadie hubiera podido sacarle al río. La burocracia policial resulta insufrible para un John Peaks que termina exhausto y derrumbado en su cama. La justicia le ha defraudado. Tumbado en la cama, llora. Fundido a negro. El primer capítulo termina. Sigamos.

A los pocos días, en el velatorio, una extraña mujer aparece y organiza un pequeño drama frente al ataúd. John quiere hablar con la desconocida pero esta solamente le dice "tendrías que haber sido tú". Esta frase se convertirá en una de las frases célebres de la serie, esgrimida con pasión por los fans en las revistas especializadas y, posteriormente, en los infinitos foros de discusión de internet sobre la serie. La chica loca del velatorio se larga dejando una tarjeta extraña en el bolsillo de John. La tarjeta de visita tiene impreso el siguiente texto "Carlos Navarrete – Muebles de ocasión".

Como trama secundaria tenemos la historia del policía encargado de esclarecer el caso de los gemelos Peaks, un hombre que, pese a tener solamente un brazo, es uno de los mejores jugadores de billar de su departamento. El trauma recurrente de la pérdida de su brazo en un desafortunado incidente de juventud (que descubriremos más adelante) hace del detective un ser sensible y, hasta cierto punto, desequilibrado. Un hombre que lucha internamente entre el amor y el odio hacia la raza humana, decepcionado por la corrupción interna del cuerpo de policía, la estupidez y el miedo hacia lo extraño o inexplicable. Este caso le llevará al límite y en el momento en que descubre al asesino de Edward Peaks su extremidad volverá a crecer en una de las escenas más sobrecogedoras de la serie.

La antigua amante de John Peaks

Durante esta primera temporada descubriremos que la mujer que aparece en el velatorio fue una antigua amante del hermano gemelo de John Peaks. Nadie nunca la había visto antes pues después de una tumultuosa relación decidió cambiar completamente su aspecto físico —de rubia de ojos azules a amazona de piel de ébano y cabellera de color canela— y mental —de adolescente tímida y estoica a señora inestable con destellos de locura—. La relación entre ellos dos duró poco y se mantuvo en secreto debido a un aborto forzado por el padre de ella, un magnate de la industria maderera muy conocido en el condado. Al regresar al pueblo después de una larga temporada en la ciudad, Rihanna —así se llamaba ahora—, pretendía recuperar a su antiguo amante. Las cosas se complican cuando éste, de nuevo, la rechaza. Hundida en cólera Rihanna decide secuestrar —con la ayuda de Navarrete, con quien había flirteado de preadolescente— a John Peaks y trasladar su mente consciente al cuerpo del gemelo para poder estar siempre con su antiguo amante en calidad de hermanos gemelos. Gemelos para siempre. Un pequeño malentendido sexual con Carlos Navarrete hace que este, ciego de celos, termine con la vida de Edward Peaks y lo abandone en unos matorrales cercanos al río. De la herida del hermano surge el clásico bigote por el que es conocido Navarrete, una simpática característica que le acompañará durante las dos temporadas de la serie.

La temporada termina con la detención del policía justo después de recuperar su brazo (falso culpable) y la boda entre Rihanna y John Peaks (el hombre más parecido al amor de su vida). Navarrete, por su parte, se convierte en un árbol.

La banda sonora de Harald Grosskopf transportará al espectador hacia un estado de depresión y belleza interior nunca antes visto en una serie de televisión. La psique humana tan delgada como unos finos cristales transparentes. Castillos de cristal de Bohemia a punto de derrumbarse por su propio peso. Su propia belleza es su perdición. "Especialmente inquietante" escribió Dave Patchey en una de las primeras críticas de la serie, aparecida en el volumen 59, número 5 de Sight & Sound (1990) en relación a la pista sonora de Grosskopf.

Muy bien, ¿y qué pasa en la segunda temporada?

Pasa exactamente lo mismo pero en vez de ser un sueño es la realidad. Bueno, la realidad imaginada por un hombre que está postrado en una cama desde los 5 años. Un hombre llamado Twin Peaks.

Joder, ¡menudo lío! Ahora ya puedo descansar. Ya soy uno de los vuestros. Estoy dentro. O al menos, algo parecido. Joder, Twin Peaks, esta serie es cojonuda. Voy a escucharme la banda sonora en Spotify para recordar todos esos momentos.