Música: 10 trucos para dárselas de listo en las entrevistas

Aunque parezca mentira aún funcionan.

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29 Junio 2012, 8:00am

Felicidades, tíos. ¡Ya tenéis disco! Pero, ¡ay! Ahora tocar dar entrevistas. Pocas cosas fastidian más a un músico que aparcar su arte inefable para explicarse ante esos críticos de mierda que no se enteran de nada. De aquí a 5 minutos va a llamar un plumilla quemado y resacoso a quien los discos gratis ya no ilusionan desde que tienen que descargarse o, máximo lujo, oírse en CD-R que luego no se pueden pulir en las tiendas de segunda mano. Es probable que haya escuchado 10 segundos de cada canción y apuntado cuatro cosas sacadas de la hoja promocional o de vuestro bandcamp. Jodido, ¿eh? Tranquilos, ahí van unos trucos para camuflar vuestra naturaleza taruga y pasar por personas cultas que han vivío un güevo.

1. LA MÚSICA DE LAS ESFERAS
Siempre queda bien decir que apenas tienes discos en casa: sugiere que eres un genio aislado, un anacoreta del arte que crea música única y personalísima por ciencia infusa. Esto no aclara por qué te salen canciones cla-va-di-tas a Can, la Velvet o Gang of Four, pero como lo más probable es que el periodista sólo conozca a estos grupos de oídas, pues no pasa nada. Ojo, no te confundas y digas que no oyes a otros grupos: quedas como un egocéntrico que no llegado a superar la etapa anal.

2. JUEGA AL DESPISTE
Desconcierta al personal mencionando influencias que, con razón, nadie detecta. ¿Haces punk-funk saltarín a lo LCD Soundsystem? Pues te las das de culto y dices que lo que de verdad te ha marcado es la armolodia de Ornette Coleman y el caos bajo control de Albert Ayler. ¿Que copiáis a Wolf Eyes como descosidos? Dices que es herencia espiritual del rock improvisado japonés de los 70. O de los Screamers. O de Luis Aguilé. ¡Bueno, sin pasarse!

3. PEPE, KOMM NACHT DEUTSCHLAND
Memoriza los nombres de cuatro ignotos grupos de rock alemán setentero, da igual que no los hayas escuchado, y menciónalos en todas las entrevistas, sin olvidarte de añadir la coletilla “infravalorados”. Si el periodista está un poco al loro y te corrige diciendo que tal grupo no era alemán sino checo, pon cara de póker y responde que la música no conoce fronteras.

4. COMPLETISTA
Alguien te mencionó a John Fahey (o a Sonny Sharrock, o a James ‘Blood’ Ulmer, o a...) y te descargaste toda su discografía, que no veas lo que tardó. Oíste el primer tema y no te moló nada. Omite esto y di que tienes todos sus discos. Técnicamente no estarás mintiendo.

5. OMMMMMM... BIRUBIRUBRRGHGKPRZZZ
Tu música es monótona: las estrofas se alargan sin necesidad y las variaciones armónicas simplemente no existen. Tú di que es lo que hacían Arvo Pärt, Gavin Bryars o cualquier otro minimalista y santas pascuas. Ibas muy pasado en la grabación y el disco te ha salido de un atonal insufrible: eso es porque has estado escuchando jazz de vanguardia de la Europa del este. El subterfugio les salió bien a Sonic Youth. ¿Por qué a ti no?

Busca las 7 diferencias con la foto de arriba


6. CUANTO MÁS LEO MÁS TONTO ME QUEO
Ni tú mismo sabes de qué van esas letras que has escrito. Lógico, has cogido una frase de un libro y otra de un periódico, que más o menos rimaban. El galimatías es tan grande que todo queda muy críptico y muy profundo. Si te preguntan, rehúsa explicar su significado: tus letras están abiertas a cualquier interpretación y tú no quieres condicionar a nadie.

7. DUROS INICIOS
La credibilidad hay que ganársela, pero una mentirijilla al principio sienta sus bases. Olvida que el ampli te costó 2.000 euros a plazos y la guitarra lo mismo: no, tú empezaste a los 9 años con un trasto diminuto que sonaba a lata pero lo compensabas a fuerza de pasión. Y la batería no te la compró tu padre para compensar sus constantes ausencias: el impulso de percutir siempre lo llevaste dentro.

8. PONTIFICANDO, QUE ES GERUNDIO
Deja caer sentencias gordas que subrayen lo claras que tienes las cosas y se lo pongan fácil al periodista a la hora de elegir un título o un destacado. No importa que no sea original con tal de que caiga como una bomba. ¿Ejemplos? “El rock está muerto”, “El electroclash está muerto”, “El doom metal está muerto”, “El zortziko está muerto”, etc.

9. ¡AHÍ ESTÁ EL DETALLE!
Cuando una cuestión sea un pelín menos obvia, exclama, “¡Buena pregunta!” Deja pasar unos segundos simulando intensa meditación y luego improvisa una larga parrafada con aire metafísico y/o confesional. Nunca falla, que se lo digan a Bowie. Si ese día estás sembrado hasta puedes inventarte algún nombre raro para darle empaque (“Como dijo Vladimirovsky Rumpeltroschnikov...”) Pero no lo hagas muy a menudo ni con todos los periodistas: los muy ladinos hablan entre ellos y se cuentan cosas (“Cómo, ¿que a ti también...?”)

10. VE AL TURRÓN
Di lo importante en los primeros 5 minutos de entrevista. Los plumillas nunca transcriben más de cinco o seis preguntas, y aunque lo hagan porque el grupo les mola, la revista las cortará igualmente para encajar un anuncio de Standstill o Love of Lesbian.