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He publicado la novela en una editorial comercial. Estoy seguro de que la mayoría de los libros de mi editorial tienen una repercusión de ventas más bien modesta. Si un escritor supiera cuál es el secreto del éxito, no habría estanterías en Ikea para soportar tanta obra maestra.Da la sensación de que ser ambicioso y soñar con llegar al mayor número de lectores posible sea un pecado imperdonable, como si tuvieran miedo de que salieras del redil de la independencia cuando en realidad no hay mayor muestra de independencia. ¿Estamos volviéndonos locos o qué pasa?
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