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Cultură

Atrezzo policial

El delicado arte de las mesas de material incautado.
1.7.11

Todos lo hemos leído en la prensa alguna vez, o visto en televisión: el largo brazo de la ley ha ejercido sus funciones y desarticulado una peligrosa banda dedicada a nefandas actividades con objeto de lucrarse a costa del buen ciudadano, dañar la salud pública, cometer fraude económico o difundir ideas peligrosas. Para que el espectador sepa de la que se ha librado y pueda cantar alabanzas al buen hacer de las fuerzas policiales y después dormir tranquilo, se ilustra la noticia con una mesa repletita de todo tipo de objetos que, en conjunto, darán una idea del grado de iniquidad al que llegaban los facinerosos detenidos. Hasta aquí, ningún problema. Lo que pasa es que, en muchas ocasiones, la ilegalidad de los objetos presentados viene supuesta, o sugerida, debido a un simple efecto de acumulación, o al contraste con otros objetos cuya maliciosidad, muchas veces, sólo está en el ojo del que los ve. Salimos así del terreno legal para entrar en el de la asociación libre de ideas. ¿Un reloj de pulsera al lado de un paquete cuidadosamente precintado? ¿Un disco duro al lado de una navaja? Poned detrás el logotipo de un cuerpo policial y estos objetos cotidianos cobran una dimensión nada inocente. Para probar nuestra teoría, un sábado hicimos acopio de libros, utensilios y enseres domésticos acumulados en nuestros hogares y los colocamos de la forma más armónica posible encima de una mesa. El resultado salta a la vista: sin comerlo ni beberlo nos convertimos en una secta adoradora de Satán, en maníacos sexuales, en una red organizada de neonazis y en falsificadores de documentos.

Mesa 1. Secta satanista

MESA 1: A QUIÉN HAN PILLADO
"En una acción coordinada entre cuerpos policiales, una secta de vinculación satanista ha sido desarticulada en la que fue bautizada como Operación Pata de Cabra. Durante la acción, llevada a cabo la pasada noche en dos pisos de Barcelona en los que se encontraron varios restos humanos, los agentes se incautaron de documentación y abundante literatura satanista, diversos objetos de orientación satánica, armas blancas y cuchillos, así como de ordenadores y discos duros entre otro material informático, una pequeña cantidad de estupefacientes y varios teléfonos móviles. Los dos líderes de la secta, S.S.Q. y J.G.B, ambos de nacionalidad española, son sospechosos de varios ataques a iglesias y de profanar tumbas en el cementerio de Montjuïc, habiendo quedado a disposición judicial y bla, bla, bla…" PUEDO EXPLICARLO TODO
Una camiseta es del grupo doom sueco Witchfinder General, la del pentagrama es de Zeke; los vinilos son de Onslaught y Ramesses; el cráneo (que es de verdad, sólo sabemos que es de mujer; quizá aquí sí que la Ley podría oponer algo…) fue un obsequio de un amigo griego, quien lo había obtenido de un colega suyo médico; The Damned, un librazo francés sobre el demonio en el arte; encima, dos huesos de un animal sin identificar que Santiago encontró por el piso; dos velas de santería (en una pone Destrucción, en la otra Odio) que compró en una tienda de bisutería esotérica en Madrid; un cinturón de balas de cuando tenía 15 años; una camiseta de Bolt Thrower; dos sprays de autodefensa (el de la derecha es legal, el de la izquierda no está tan claro; Santiago quiso una vez comprobar que funcionaba y, un rato después, en un tren, se frotó los ojos con un dedo en el que debía haber alguna partícula de esa mierda y un escozor infernal avanzó lentamente hasta dejarle doblado para espanto del resto de pasajeros); tres discos duros y dos pendrive; un crucifijo encontrado en una papelera cerca del Mercado del Born; tres móviles, uno de ellos estropeado; dos clases de vitaminas que Jesús compró para ponerse como un toro y acabaron caducando; un libro de imágenes ocultistas que han saqueado todos los diseñadores de carteles de conciertos metal; una Biblia Satánica; la Segunda Guía de la España Mágica, un libro que Jesús encontró cerca de un contenedor junto a otro de Borges y otro sobre Simon Wiesenthal; un número del fanzine Clang Bang Clang dedicado a Charles Manson y una fotocopia enmarcada de la ficha policial de Ted Bundy: memorabilia freak; Magia, el arte secreto, una mierda de libro; cuchillos de cocina; la navaja, inquietante pero legal; dos trinchantes de los que se utilizan para cocinar pollos y lechones; Devils, Demons & Witchcraft, un libro cojonudo que Santiago le compró a un tío que tocaba en los Dissection; un Necronomicón apócrifo comprado en el local que regenta una bruja gótica y argentina que tira las cartas por la tele; Amos del mundo, basurilla conspiranoica comprada en El Corte Inglés…

Mesa 2. Delincuente sexual

MESA 2: AHORA LA LEY ACTÚA
"Efectivos de la policía autonómica irrumpieron en la madrugada de ayer en un domicilio de Barcelona como culminación de unas investigaciones llevadas a cabo durante meses y a las que un portavoz se refirió como Operación Salido. Durante la operación se requisaron ordenadores y discos duros, así como material de carácter pornográfico y una gran variedad de prendas y objetos que han conducido a la policía a pensar que el dueño del inmueble, J.G.B, forma parte de una red organizada de delincuentes sexuales. Al cierre de esta edición continúa el registro pues se sospecha de la existencia de un sótano y paredes falsas y bla, bla, bla…" ESTÁN COMETIENDO UN TERRIBLE ERROR
Una vulgar y corriente caja de gomas elásticas; un ordenador, esa herramienta del mal creada para comunicarse con otros obsesos y pervertidos, almacenar material pernicioso y/o denigrante e incluso trabajar; pilas de CD's grabables, que en el futuro contendrían—¿qué si no?—vídeos e imágenes horripilantes; un disco duro que Jesús extrajo de un PC averiado con intención de injertarlo en otro (no funcionó); martillos y grapadora, útiles que el dueño de la casa guardaba, qué sospechoso, en una caja de herramientas en la que había alcayatas, clavos, agujas y chinchetas, instrumentos susceptibles de infligir dolor y sujetar una estantería; un cepillo de cerdas de acero de aspecto alarmante y presumible poder dañino; pinzas de madera, que colocadas en lugares clave de la anatomía hacen pupa y, si están bien hechas, van bien para tender la ropa. Hablando de ropa, las dos bragas, unas teen y las otras, ups, infantiles, se las encontró J.G.B. en el tendedero, aterrizadas allí tras caer desde una planta superior. No era plan de ir piso por piso preguntando quién había perdido las bragas… Añaden gravedad al asunto los DVD's de Hello Kitty: ¿mente infantil del propietario o señuelo? Más: cinta de embalar; pinzas de las de sacar el pollo del horno y pellizcar partes sensibles; un arnés, que nos consta que no se emplea con objetivos macho-man sino para sacar a pasear al perro; un cinturón de cuero; una pelota de tenis, que encajada en la boca impide articular palabra y, si no está muy babeada, aún vale para un partidillo; dos libros homofestivos que encontramos en una papelera y así lo diremos ante el juez; guantes de látex, teléfonos y ¡ojo! una foto de un bebé (sacada del álbum familiar, tiene más de 50 años); DVD's pornográficos (del anterior inquilino, que se fue sin pagar) y Asian TS, que no contiene fotos de ladyboys sino ruido: es un disco del grupo noise madrileño Hinyouki.

Mesa 3. Neonazis

MESA 3: SE OS VA A CAER EL PELO
"El Cuerpo Nacional de Policía ha detenido en la Ciudad Condal a dos personas e imputado a varias más en lo que parece una organización de carácter neonazi entre cuyas actividades se encontraban la distribución de propaganda ilegal, la extorsión y el tráfico de sustancias estupefacientes. A los detenidos se les acusa de promover la xenofobia y exaltar conductas violentas y bla, bla, bla…" NO ES LO QUE PARECE
Un casco de moto: oculta la identidad del que lo lleva, sí, pero también lo hace una sencilla bufanda si te la subes a la altura del rostro. Como las bufandas que presiden la mesa, allá arriba. Van muy bien cuando hace frío y, ostentando el lema "Antimadridista", son la expresión de un profundo sentir que traspasa fronteras. Por ahí tenemos, bien colocaditos para que combinen con garbo y musicalidad visual, el All Skrewed Up del que fuera santo y seña del punk esvástico en los años 80 y 90, Skrewdriver. Nosotros, creednos, nos pasamos por el forro la guerra santa racial; más dañino para la quijotera sería poseer una de las acuarelas que pintaba Hitler. O leer únicamente libros de Tom Clancy. Más: la camiseta de abajo a la derecha, con la que S.S.Q. admite haberse sentido incómodo una vez yendo en metro, es de Ramesses: un grupo inglés de afiliación metal, un género que tiene la tipografía germánica en gran aprecio desde que en 1973 la popularizaran Black Sabbath, y la doble S esquinada, que no "skinada", estaba desde el principio en el logo de Kiss—un grupo liderado, no lo olvidemos, por un judío. Y el macho cabrío votó por el Partido Animalista en las últimas elecciones, nos consta. La bandera de Slayer no la vamos a justificar: en todo hogar debería haber una. En el apartado de armas blancas, tenemos unos cuchillos y hachetas de partir duros huesos de jamón, la misma navaja de antes y los mismos esprays; ídem para las vitaminas, los discos duros, los teléfonos y, ¡atención!, entran en juego las tarjetas de crédito, el dinero en efectivo y los pasaportes, amén de una bolsita que podría ser marihuana, perejil o rúcula: el efecto visual es el mismo. La literatura que aquí se muestra no "es nazi" sino "sobre los nazis", que no es lo mismo; los discos los compró J.G.B. en un Cash Converters (¿un facha con problemas económicos, quizá?), y en cuanto a las películas, fantásticas Masacre, ven y mira y el pack de Leni Riefenstahl, y jocosas basurillas Ilsa la loba de las SS y La larga noche de la Gestapo. ¿Puedo irme ya?

Mesa 4. Falsificadores de documentos

MESA 4: ALTA PELIGROSIDAD SOCIAL
"Las fuerzas de seguridad del Estado han desarticulado una organización dedicada a la falsificación de documentos y el arreglo de matrimonios de conveniencia. Al grupo, que operaba preferentemente en Barcelona y ciudades de la periferia, se le acusa de falsedad documental y asociación ilícita. Entre el material intervenido se encuentran varios ordenadores, impresoras, discos duros, documentos oficiales y dinero en efectivo y bla, bla, bla…" LAS APARIENCIAS ENGAÑAN
Un decorado con material apto para falsificar documentos de identificación, papeles oficiales, papel moneda, cupones de la ONCE y hasta cartones de bingo puede prepararse con un atrezzo la mar de sencillo. Aquí, prácticamente cualquier cosa que se pueda arramplar en una oficina y algún complemento casero caben para dar la ilusión de la captura de una banda de golfos apandadores dispuestos a usurpar las identidades de la ciudadanía, duplicar sus tarjetas de crédito y comprar joyas, electrodomésticos, boniatos y castañas con sus datos. Veamos: tres ordenadores, trastos imprescindibles para menesteres duplicadores y también para jugar online hasta las 5 de la mañana. Un escáner, por el que su legítimo dueño pagó religiosamente hasta el último euro ganado con el sudor de su frente y sin descuidar el canon de la SGAE. No menos de rigor son los discos duros, los pendrive y las pilas de CD-Rs. Teléfonos móviles, que no falten. E impepinable que una mesa de material aprehendido a unos falsificadores no puede carecer de muestras de su arte duplicador: carnets de identidad (auténticos), pasaportes (auténticos), tarjetas de crédito (una es una tarjeta sanitaria, pero, ¿qué más da?) y billetes (auténticos) de diferentes monedas. La pasta que reunimos regala la vista pero sólo daría para pegarse una buena farra. Del resto de ítems, bien preparaditos de forma agradable y simétrica: unos guantes de látex (¿para evitar abrasiones con ácido, tal vez?), rotuladores, tijeras, barras adhesivas, grapadora y grapas, clips, cinta de embalar, cinta métrica y unas bridas para sujetar Dios sabe qué. Y la navajilla por si se tercia amedrentar a una banda rival de Europa del Este u Oriente Medio que pretenda hacerse por la fuerza con nuestras herramientas de trabajo. Brillan por su ausencia sellos y tampones, pero es que de eso no teníamos por casa. Se nos olvidó colocar cargadores para el móvil, un reloj de pulsera y una mountain bike, como vimos hace poco en la foto de una mesa policial real.

Gracias a Pablo Tregebov por dejarnos convertir su casa en un antro de iniquidad y depravación.