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Cómo preparar tu presencia virtual después de que mueres

¿Qué hacer con la vida virtual de alguien cuando muere? Este se ha vuelto un cuestionamiento frecuente hoy en día. Acá hay algunas ideas para limpiar ese charco de vivencias que vas a dejar online cuando estires la pata.

Foto via Flickr. 

Prepararse para la muerte era un asunto mucho más sencillo en esa desconectada década de los 80, cuando una red global sonaba como algo malo que solo pasaba en los libros. Todo se reducía a escribir tu testamento, decir adiós a la gente más querida, poner tu canción más triste en un reproductor de música y ya, te morías. Era así de simple, excepto por las esquelas impresas y el brindis obligatorio que tu familia hacía en tu honor en su próxima reunión. Es probable que hayas dejado un montón de ropa sucia, un apartamento frío y húmedo, y dos copias no leídas del Neuromante, pero básicamente sería eso, el tema no se extendía mucho más allá. Hoy en día las cosas son mucho más caóticas, porque el desastre que dejas atrás ya no es tangible, es tu huella digital.

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Internet y la muerte siempre han tenido una relación más legislativa que afectiva, marcada por los casos judiciales en los que cientos de familias han querido acceder a las cuentas en línea de sus seres queridos, sin tener éxito. Las cuentas de redes sociales y los correos electrónicos de gente que ya no existe se han vuelto problemas muy reales, ya que tienen el potencial de convertirse en minas de oro para el robo de identidades. Sin embargo, también se han convertido en una parte clave del proceso de duelo moderno, y no fue sino hasta 2009 que Facebook hizo su primer gran paso para involucrarse en esta dinámica, introduciendo un método para conmemorar cuentas.  Las páginas memoriales tratan de poner en orden y protegen ese pedacito de vida que dejaste en línea, evitando que la gente te agregué y que sigas haciendo nuevos amigos, o que aparezca la notificación de tu cumpleaños.

Twitter, Youtube, Wikipedia, Dropbox y la mayoría de grandes sitios web han seguido el ejemplo de esta red social en los últimos dos o tres años creando políticas y herramientas para apoyar a las familias y amigos dolientes. Pero como advirtió la compañía legal Saga a finales del año pasado en el diario The Telegraph, la mayoría de personas no son conscientes de que esto debe tomarse en serio. El jefe de Testamentos, Sucesiones y Planifcaciones de Lifetime en Saga declaró al periódico que “las cuentas registradas en todo, desde las páginas de medios sociales, proveedores de correo electrónico, páginas menores online y cuentas bancarias virtuales, contienen información sensible que debería ser removida. Esto es especialmente importante cuando se trata de las cuentas bancarias”.

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Google fue la primera corporación multinacional de internet que trató de darle un manejo más amplio al problema de la existencia de fantasmas en la red. Su “Administrador de cuenta inactiva”, un nombre típico de Occidente, mojigato y que niega la muerte, es un servicio ambiguo que le asigna tu cuenta y todo tu contenido a una persona delegada previamente. Sin embargo, esto no responde a que nuestras vidas han superado las 20 cuentas en total durante la última década. No es ninguna sorpresa que el intento de encargarse de la vida digital después de la vida provenga de las culturas orientales, que aceptan la muerte, al punto de tener simuladores de cremación en los parques de diversiones.

Foto vía Yahoo! Ending Japón.

Aparte de su enfoque tranquilo respecto a la mortalidad, hay más razones por las que no es ninguna sorpresa que este programa se esté probando en Japón. Casi una cuarta parte de la población en Japón es mayor de 65 años, y la tasa de natalidad se ha reducido a la mitad en las últimas seis décadas. Si Yahoo! está cobrando dos dólares al mes por este servicio, eso quiere decir que se acerca un boom de la “industria de la muerte”. En el Reino Unido las tasas de natalidad son más positivas, pero eso no quiere decir que la gente no se esté muriendo. Cuentas abandonadas e inaccesibles en las redes sociales pueden plagarte de notificaciones escalofriantes, dándole like a ese video del osito polar que publicaste, conduciendo a resurrecciones virtuales espeluznantes. Aunque si se borran esas cuentas, también se pueden borrar junto con ellas las fotografías, blogs, textos, música y cualquier otro material que la persona almacenó en línea.

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Así las cosas, ¿Qué opciones nos quedan? ¿Le estamos poniendo suficiente atención?

Nuestra reticencia a crear testamentos es un“indicativo de que no queremos pensar o hablar sobre el acto de morir o nuestra propia muerte en sí”, explica Selina Ellis Gray. Selina trabaja en la Universidad de Lancaster, y se especializa en despojos digitales, presencias fantasmales y en el fin tecnológico de la vida. “Por lo tanto, no es sorprendente que en una encuesta reciente solo el 20% de la gente había tomado en cuenta su legado digital”.

Con la restringida oferta de Google, y el servicio de Yahoo! disponible en Japón, necesitamos echarle un vistazo a otras compañías para encontrar la solución perfecta. Pero al hacerlo, entramos en un terreno de compañías independientes que están buscando ofrecer sus servicios de maneras muy peculiares.

Por ejemplo, DeadSoci.al busca distribuir tus despedidas virtuales, permitiendo la creación de textos, videos e imágenes para ser publicados a través de Facebook y Twitter. Este grupo parece ser muy proactivo respecto a la muerte, generando talleres con nombres cursis como “solo mueres una vez”, y haciendo fiestas extrañas con DJs famosos.  La pregunta que cabría aquí es: ¿Cuánto te importa realmente mantener una presencia en redes sociales después de muerto?

deathswitch.com es un servicio más tosco, con un sitio web que parece una especie de SkyNet. No se ponen a tus órdenes completamente después de tu partida, pero si te dan una manita. El servicio te pide que respondas de una manera rutinaria, y cuando pasas semanas o meses sin responder, hacen la conjetura de que estiraste la pata, y envía toda tu información almacenada a los usuarios que escogiste previamente, en un paquete amable y ordenado. Este parece ser uno de los servicios más eficiente hasta ahora, solo debes no olvidar responder continuamente para evitar episodios desagradables.

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También está  IfIDie1st.com, que es probablemente el subproducto de una tesis de mierda en alguna parte del mundo, la cual, sin embargo, ha logrado hasta casi 30.000 "mensajes". La idea es simple, pero su ejecución no: envías tus últimas palabras a la página web, y si mueres, publican tu mensaje en un post de Mashable.com para que todo el mundo lo vea (El tráfico de esta página en julio fue de 2.4 millones de visitas). Basándose en los datos recolectados, este servicio tiene incluso una calculadora en vivo, que estima cuando va a morir la persona que envía el mensaje (dos meses y medio, al parecer, por lo que todavía hay tiempo para enviar despedidas).

If I Die 1st en YouTube.

Pero a todos estos servicios les hace falta el pragmatismo de Yahoo! Ending. Tampoco hay certeza de saber si estos sitios van a morir antes que tú. Como enfatiza Selina Ellis Gray: "Un problema que enfrentamos para dejar nuestros legados digitales es la pérdida digital". Internet está redefiniendo el acto de morirse de una manera dramática, saliéndose de la parte clínica o inquebrantable, y debemos estar en la jugada de dejar un legado digital para cuando nos vayamos. Si no lo hacemos, podríamos ser suplantados de manera criminal, embargados penalmente, o peor, completamente olvidados.

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