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Cultura

Carta abierta a una estrella porno golpeada brutalmente por su ex

Tras la noticia del ataque que sufrió la estrella de cine para adultos, Christy Mack, una joven periodista recuerda su primer encuentro con la actriz de 23 años.
15.8.14
Photo via Marcos Rivera

Photo via Marcos Rivera.

Christy Mack fue mi primera.

Hace un tiempo me mudé a Toronto, una ciudad en la que no conocía a nadie, para hacer mi práctica en VICE Canadá. Durante la primera semana mi editor me pidió que entrevistara a una estrella porno. Ella estaba volviéndose importante en el negocio y, además, somos tocayas.

La mañana de la entrevista me desperté, prendí un cigarrillo y revisé silenciosamente mis notas sobre la mesa de cocina del santuario de los insectos, como solía llamar a la casa asquerosamente sucia donde me estaba quedando mientras encontraba un apartamento. Mientras estaba sentada ahí pensé si debía (y cómo) preguntarle a Christy sobre la vez en la que su entonces novio, un luchador de artes marciales mixtas llamado War Machine ('La Máquina de Guerra'), tuiteó que la había violado.

Aunque un reporte de estadísticas de Canadá concluye que hubo 102.500 víctimas de violencia doméstica en 2010; aunque mi propia madre fue victimizada una vez por una figura similar; aunque soy periodista y, como tal, tengo licencia para hacer las “preguntas fuertes”, no era capaz de preguntarle a Christy sobre eso. Estaba nerviosa e incómoda antes de conocerla en el barrio Liberty Village de Toronto. Me puse un abrigo de piel de cordero y deambulé como aturdida entre la gente y los lugares mientras iba hacia allá.

Cuando llegué, me senté en el brazo de un sofá en un cuarto con una mesa de pool. Posters de artes marciales mixtas empapelaban las paredes de la oficina en la que estábamos y mentalmente revisé mis preguntas para Christy. Esperaba no ofenderla. Esperaba que fueran diferentes, de alguna forma, a las que le habían hecho antes.

Llegó con alguien más. Como por instinto, atravesó un grupo de gente que estaba jugando billar y me saludó presentándose.

“Hola, soy Christy”, dijo, extendiendo una pequeña y delicada mano. “yo soy Kristy también”, dije y las dos sonreímos. Nos escoltaron a una habitación y antes de que pudiera comenzar, me dijo que amaba mi abrigo. “Es tan hermoso”, dijo con su voz dulce, acariciándolo (como lo anoté en mi artículo original). Durante la entrevista actuó como una amiga y me animó a creer que tenía las capacidades que se requieren para ser periodista en Toronto.

Gracias a mi trabajo puedo conocer gente interesante regularmente. Usualmente hablamos, escribo un artículo y luego básicamente los olvido. Ocasionalmente, sin embargo, conozco a alguien en el que pienso por meses e incluso años después de una entrevista. Christy, gracias a su gentileza, amabilidad y sinceridad, es una de esas personas, y es por eso que me sentí destrozada al enterarme de lo que pasó el pasado 8 de agosto.

Christy declaró que su ex novio, Jon Koppenhaver, quien legalmente cambió su nombre a War Machine en 2008, apareció en la casa de Las Vegas en la que vivieron antes de que la dejara en mayo de este año para mudarse a San Diego. Christy estaba con un amigo en ese momento, a quien War Machine atacó y echó de la casa antes de forzar a Christy a ducharse frente a él. Christy declaró que War Machine la arrastró fuera de la ducha, la golpeó en la cara y uso un cuchillo sin filo para cortar la mayoría de su pelo.

“Pensé que iba a morir”, escribió Christy. “Me dijo que iba a violarme, pero se frustró cuando vio que no se le paraba”.

El cuchillo utilizado por War Machine para atacar a Christy se rompió. Según la narración de la actriz, él se dirigió a la cocina, probablemente para buscar un cuchillo más afilado. Ella dice que aprovechó la oportunidad para correr por la puerta trasera, desnuda. Saltó la reja y golpeó a la puerta de varios vecinos hasta que fnalmente uno abrió y la llevó al hospital.

La semana pasada fue atendida médicamente con 18 huesos rotos alrededor de sus ojos. Su nariz está fracturada en dos lugares. Tiene dientes quebrados y le faltan algunos, también una costilla fracturada, el hígado en mal estado y la cara tan inlfamada que no puede masticar o hablar.

“Me ha golpeado muchas veces antes, pero nunca así de grave”, escribió.

La fotografías incluidas en su declaración (que puedes ver acá si tienes el estómago para eso), muestran su cara y cuerpo tan golpeados, rotos y amoratados que está casi irreconocible. Bellator, una compañía promotora de MMA ha, desde entonces, cortado vínculos con War Machine.

A parte de una serie de tuits horrorizantes profesando su amor por Christy, no se ha conocido el paradero de War Machine y la invetigación de la policía de Las Vegas sigue en curso.

Christy, esta mañana leí la transcripción de nuestra entrevista. Me entristece y me enfurece que cuando hablamos,  meses antes de haber sufrido las mismas lesiones que ahora debes soportar, orgullosamente me dijiste que interpretabas personajes fuertes y que, por esa razón, el porno puede ser empoderador.

“Nunca me degradan, nunca me golpean, nunca me ahorcan, nada de eso”, dijiste.

“Ya no grabo tanto como antes”, me contaste. “En parte porque estoy con Jon. Salir con alguien y filmar ya no se siente tan natural, a pesar de que amo filmar. No siento que sea lo correcto cuando tienes a alguien en casa al que amas”.

Me entristece profundamente que esta pesadilla te haya pasado a ti. Tu fuiste mi primera entrevistada para VICE y la primera persona en Toronto que, al ser inteligente y apremiante, adorable e interesante, me recordó por qué, como periodista, renuncié a mi antigua vida para estar aquí.

@kristy__hoffman