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Piden a cirujanos plásticos dejar de publicar operaciones en Instagram

Es un primer intento por detener este comportamiento.
Instagram.

No es extraño que los doctores graben y compartan sus cirugías con fines educativos. Pero existe una creciente tendencia perturbadora de cirujanos plásticos que fomenta los ambientes tontos —casi como de circo— durante las cirugías y luego publican los videos en redes sociales como Snapchat e Instagram. Por suerte, quizá estemos un poco más cerca de evitar que esto siga ocurriendo: en un artículo publicado el pasado viernes en Plastic and Reconstructive Surgery, los autores de Northwestern Medicine proponen un nuevo código ético de comportamiento para publicar materiales gráficos mientras los pacientes están siendo intervenidos.

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Los cirujanos utilizan las redes sociales cada vez más con fines de entretenimiento, reuniendo material de operaciones, añadiendo leyendas y emojis e incluso superponiendo imágenes o videos con filtros de Snapchat. Esta moda comenzó hace unos años con Michael Salzhauer, alias el Dr. Miami, un cirujano de Florida que comenzó a publicar videos provocadores en sus redes. En un video, 2Chainz se encuentra en la sala de operaciones mientras Salzhauer realiza un aumento de glúteos Brasileño. Mira a la cámara y dice "¡Haciendo ese culito!" y 2Chainz responde, "Esa mierda me va a hacer vomitar".

"Los medios en línea parecen ser amplificadores de lo mejor y lo peor de la naturaleza humana", dice Clark Schierle, cirujano plástico certificado y autor principal del artículo. "Durante una cirugía plástica, realmente no hay excepción".

Muchos imitadores surgieron con el paso de los años, publicando fotografías y videos perturbadores muy irrespetuosos. Una publicación muestra material de una liposucción seguida de una imagen de la grasa extraída en un recipiente transparente con la leyenda Preparando nuestro propio smoothie. En otro video se aprecia a dos cirujanos bailando música trap mientras un paciente inconsciente permanece recostado en la mesa de operaciones con su trasero (nuevo) desnudo y expuesto. Para empeorar todo, sólo el 18 por ciento del contenido relacionado con cirugías plásticas en Instagram es publicado por cirujanos certificados, según otro reporte de Schierle.

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"Nos encontramos en una era en que las redes sociales nos ofrecen una transparencia y una transmisión horizontal de la información increíbles", dice. "Existen muchos efectos positivos, pero también existen consecuencias negativas, por ejemplo la atención excesiva hacia el contenido viral, memes y cosas por el estilo". Esa transparencia absoluta hizo que Schierle y sus colegas en la Universidad de Northwestern propusieran normas más específicas para la presencia en redes sociales de los médicos cirujanos.

La Sociedad Americana de Cirugía Plástica (ASPS), el grupo más grande de cirujanos certificados en Estados Unidos, posee un comité propio y un código ético por el cual los cirujanos miembros acceden a conducirse. "Tenemos un código ético muy claro, priorizando la seguridad y privacidad del paciente", dice David Song, anterior presidente de la ASPS. El actual código ético señala que los cirujanos pueden estar sujetos a acciones disciplinarias si participan en cualquier comunicación que contenga "alguna declaración o afirmación falsa, fraudulenta, engañosa o incorrecta". Los médicos no pueden "revelar los secretos de un paciente" o "cualquier característica examinada en un paciente", y deben aspirar a "prestar servicios a la humanidad con todo respeto por la dignidad del ser humano".

El código vigente es lo suficientemente ambiguo como para que los cirujanos puedan defender que sus redes sociales reúnen los criterios éticos establecidos. No aborda específicamente los comportamientos absurdos como jugar con el tejido extraído de la gente, picotear su grasa o trasero mientras el paciente yace recostado sobre la mesa de operaciones. Usemos como ejemplo el "Smoothie": "Ni siquiera a mí me queda claro si nuestro código ético prohibiría algo así", dice Schierle. El doctor podría argumentar que el equipo no comprometió el cuidado del paciente, no revelaron su identidad y un miembro del personal añadió la leyenda manifestando su libertad de expresión. Simplemente existe una zona gris demasiado amplia.

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El artículo de Schierle, mismo que será presentado la próxima semana durante la reunión anual de la ASPS, sería el primer esfuerzo para detener este comportamiento al describir lineamientos más específicos para determinar lo que constituye y no constituye un comportamiento "ético" en redes sociales. Subraya dos mensajes que considera primordiales: primero, la atención del médico debe estar enfocada principalmente en el paciente siempre. "Si vas a operar a un paciente, probablemente no sea apropiado estar cantando, bailando o mutilando y jugando con partes de su cuerpo mientras están inconscientes", opina. Segundo, el médico siempre debe tener en mente el máximo beneficio para el paciente, "de ahora en adelante". La Brittany de veintiún años quizá piensa que es maravilloso mostrar su aumento de trasero al mundo entero, pero en diez años cuando Brittany esté buscando un empleo nuevo, no estará feliz de ver ese contenido en línea.

"En mi opinión es obligatorio que el cirujano se asegure de que los pacientes y prospectos estén realmente conscientes de las consecuencias permanentes que este tipo de videos compartidos pueden tener en el mundo de las redes sociales", añade Song.

La prioridad en la sala de operaciones debe ser la seguridad, comodidad y cuidado del paciente; no la fama en Instagram y las visitas en Snapchat. "Es preferible conducirse teniendo en mente la privacidad de la relación médico-paciente y respetar el decoro y la santidad de esta relación", afirma Schierle. "Siempre debería ser un principio básico, sin importar el medio".