Europa

Propaganda europea vs rusa: así trabaja el equipo de la UE dedicado a desmentir al Kremlin

El servicio diplomático de la Unión Europea puso en marcha en 2015 un equipo de propaganda dedicado a desmentir "las falsedades" difundidas por los medios de comunicación pro-Kremlin y contrarias a los intereses europeos.
21.10.16
Desfile militar en Moscú. (Imnagen por Yuri Kochetkov/EPA)

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Son 11 personas, dependen del servicio diplomático de la Unión Europea (UE), conocido como Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS), y desde sus dependencias en Bruselas trabajan protegidos por el anonimato que, de acuerdo con una fuente de la UE cercana al proyecto y consultada por VICE News, requiere su cometido. A priori, dice, para evitar convertirse en el objetivo de un ataque de trolls.

Bajo el epígrafe Estrategia de Comunicación para el Este, East Stratcom Task Force en inglés, este equipo se dedica, desde su creación en 2015, a la elaboración y difusión de la propaganda de la comunidad europea en la Europa Central y del Este, una función para la que la UE nunca había armado estructura alguna, al menos de manera oficial.

La razón, tal y como también se explica en la web de este nuevo departamento, es combatir la "campaña de desinformación" que estarían llevando a cabo diversos medios de comunicación rusos controlados por el Kremlin para debilitar a Bruselas y dañar su imagen en los países que conforman el espacio post-soviético.

Vídeo sobre la función propagandística de los medios de comunicación rusa según el East Stratcom Task Force

"Es una campaña muy intensa y masiva que pretende erosionar y comprometer la integridad de la UE", asegura a VICE News Nicolás de Pedro, investigador principal del CIDOB, think tank de política internacional con sede en Barcelona, y experto en Rusia y las repúblicas exsoviéticas.

En este contexto, Fraser Cameron, director del EU-Russia Centre Founding Board, dedicado a las relaciones bilaterales y fundado por diplomáticos europeos, se limita, en una conversación vía e-mail con VICE News, a poner de relieve la "utilidad" del equipo recién creado.

Sus trabajadores, periodistas, especialistas en comunicación gubernamental y académicos, se dedican a difundir información positiva de la Unión Europea y cinco de ellos —tres a tiempo completo y otros dos a tiempo parcial— se han especializado en detectar y desmentir con datos "las historias falsas" publicadas o emitidas en Russia Today, Sputnik, la agencia de noticias Tass u otros medios de comunicación también controlados por el gobierno ruso o afines al Kremlin.

Se han especializado en detectar y desmentir "las historias falsas".

Para dar visibilidad a los desmentidos, este departamento publica semanalmente en inglés y en ruso el Desinformation Review (la recolección de las falsedades detectadas) y el Desinformation Digest (un análisis de cómo los medios de comunicación rusos interpretan el mundo en contraste con las voces independientes del país).

Pro-Kremlin disinformation doesn't sleep: 35 new incidents reported in latest — EU Mythbusters (@EUvsDisinfo)October 11, 2016

Las coberturas informativas analizadas en ambos documentos serían utilizadas por Rusia para afianzar su versión respecto de las tensiones y conflictos que mantiene con Moldavia, Georgia y Ucrania (contrapuesta a la visión de EE. UU. y Europa) y para dividir a los europeos en cuestiones como el dossier de las sanciones económicas que le han sido impuestas o la política de refugiados.

Pro-Kremlin disinformation doesn't sleep: 35 new incidents reported in latest — EU Mythbusters (@EUvsDisinfo)October 11, 2016

De Pedro recuerda casos sonados como la invención de Carlos, un español que trabajaba como controlador aéreo en el aeropuerto de Kiev y que hablaba en primera persona a través de las redes sociales de los ataques y de la represión del gobierno ucraniano, o la supuesta violación de una menor de origen ruso y residente en Alemania por parte de un grupo de inmigrantes.

Lo mismo sucedió, añade este investigador, con el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, disparado desde una zona controlada entonces por los rebeldes prorusos, de acuerdo con la fiscalía holandesa, pero que los medios de comunicación dominados por Putin siguen atribuyendo a las fuerzas ucranianas u a otras circunstancias que exculparían a su gobierno.

"La creación de esta unidad es la expresión más clara y evidente de que estamos avanzando hacia una guerra informativa", asegura a VICE News Abel Riu, politólogo por la Universidad Barcelona y Master en Política y Estudios internacionales por la Universidad de Uppsals.

La tensión, sostiene este experto, empezó en el 2000 con el acercamiento de la OTAN a las fronteras rusas y la construcción del escudo antimisiles de la organización transatlántica en suelo europeo. "Rusia lo interpretó como una amenaza a su seguridad, una intromisión en su espacio de influencia natural", relata Riu.

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Esta percepción de agresión quedó plasmada en el discurso que Vladimir Putin ofreció en 2007 en el marco de la 43ª Conferencia de Política de Seguridad, celebrada en Múnich, donde aseguró que un mundo únicamente dominado por EE. UU. y Occidente es necesariamente menos democrático.

Luego, vendría el recelo ruso que despertó el apoyo occidental a las llamadas revoluciones de colores, el conflicto de Osetia del Sur y Abjasia, en Georgia, la oposición occidental a las ofensivas rusas en Ucrania y la guerra de Siria, en la que Rusia presta apoyo a Bashar al-Assad y EE. UU. y Europa a algunas de las milicias rebeldes que se alzaron contra este mandatario.

ProKremlin media smokescreen on attack on humanitarian aid convoy in — EU Mythbusters (@EUvsDisinfo)October 14, 2016

"El East StratCom Task Force no es más que el síntoma de esta escalada de tensión entre Europa y Rusia", resume Riu. En relación al rol del departamento, sin embargo, el entrevistado se pregunta si la UE tiene legitimidad "para desacreditar a medios de comunicación en nombre de la libertad de expresión y para erigirse en un órgano que decide lo que es y lo que no es verdad".

Este proyecto, opina Riu, no acaba de casar con el discurso de las garantías democráticas y recuerda a prácticas más bien macarthianas.

'Este proyecto no acaba de casar con las garantías democráticas y recuerda a practicas más bien macarthianas'.

Una posición que coincide con la de Dunja Mijatovic, representante de la OSCE en cuestiones de Libertad y Prensa, para quien "la propaganda de mostrador debe hacerse utilizando herramientas democráticas". Tanto Mijatovic como Riu señalan la financiación a medios independientes como una de las vías adecuadas.

Very bad idea,countering propaganda should be done using democratic tools e.g. Funding independent media ,strengthening PSB's — Dunja Mijatovic (@Dunja_Mijatovic)October 16, 2016

A este respecto, la fuente con conocimiento y acceso directo al proyecto europeo insiste en marcar las diferencias. "Los medios rusos utilizan mentiras para difundir su propaganda, este departamento de la UE desmiente con datos y hechos comprobables sus mentiras y falsedades".

Algo que Seguei Makarov, director del servicio Informativo de Russia Today en Español, niega con rotundidad. "La mayoría de sus refutaciones son simplemente las opiniones de otros medios de noticias que se toman de facto legitimadas" y muchas de ellas, sostiene Makarov, tienen su origen en fuentes del gobierno de los EE. UU.

Riu también critica la falta de transparencia de la unidad Estrategia de Comunicación para el Este, que cuenta con 450 colaboradores en todo el mundo —entre periodistas, diplomáticos, funcionarios gubernamentales y expertos—, la mayoría en la zona de la antigua URSS. "No tienen un presupuesto, ni personal asignado y, en su web, aseguran que las informaciones, opiniones y juicios no representan las posiciones oficiales de la UE", lamenta.

Una situación de ambigua oficialidad que la fuente cercana al proyecto afirma que podría cambiar a partir del año que viene, ya que el Parlamento Europeo se ha mostrado dispuesto a aprobar una dotación específica para este departamento, una decisión que también requeriría del visto bueno de los países miembros. Ahora, las partidas salen del presupuesto del EEAS y de los servicios audiovisuales del Consejo Europeo.

"El Parlamento Europeo está impresionado con el trabajo que han hecho, han superado todas las expectativas, ya cuentan con casi 20.000 suscriptores a sus newsletters", dice el entrevistado con acceso directo al grupo de trabajo. Su perfil de Twitter tiene casi 9.500 seguidores y el de Facebook, con más de 2.000.

Su audiencia, según esta misma fuente "son los medios de comunicación, les facilitan el trabajo, detectan las falsedades que luego sirven como punto de partida para que los periodistas escriban sus propias historias y hagan sus propios reportajes".

Su objetivo es seguir creciendo pero, de momento, es "David contra Goliat", considera la fuente de la UE consultada. Se calcula que los rusos gastan al menos 1.000 millones de euros en propaganda a través de diferentes medios de comunicación en su área de influencia, que además de las conflictivas Georgia, Moldavia y Ucrania también comprendería países europeos como Polonia y Rumanía.

Fraser asegura que las autoridades rusas no ven con buenos ojos la existencia del departamento pero que no representa una gran preocupación para ellas dadas sus dimensiones y la imposibilidad de lanzar un contrataque informativo.

Pero, para Makarov, la realidad es bien distinta. Este periodista asegura que "Occidente tiene centenares, miles de medios a su disposición, como la BBC, centros especializados en propaganda como la NATO Stratcom [dependiente de la OTAN y con sede en Letonia] y think tanks como la CEPA, en Polonia" que persiguen los mismos objetivos".

En este contexto, el nuevo departamento de la UE, sería, considera, una herramienta más. Una opinión que coincide con la posición oficial de la cadena en relación a la reciente creación del East Stratcom.

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