Reggaetón: El último salvavidas de las estrellas del pop latino

Reggaetón: El último salvavidas de las estrellas del pop latino

Shakira, Maná, Luis Fonsi, Chayanne… La vieja guardia del pop en español encontró su nuevo lugar, gracias a tu reggaetonero favorito.
23.5.18

“El reggaetón es el nuevo pop”, le dijo tajante J Balvin a Luis Fonsi durante una entrevista mutua que se hicieron para el programa Artist on Artist de Vevo, en febrero de este año. De un tiempo para acá, el mensaje es claro: el género urbano (entiéndase sobre todo reggaetón y trap) está en la cabeza del mainstream global y vivimos el momento de artistas latinos como Balvin, comiéndose el mercado y poniendo a gente de todo el mundo a bailar pegado y cantar en nuestro idioma.

Podríamos citar otros casos como Bad Bunny, Maluma, Ozuna o el mismo Daddy Yankee, que no se bajan de las listas de popularidad de radio y plataformas de streaming, y las dominan de manera prácticamente absoluta. Algo que queda claro cuando, por ejemplo, se ve que solo entre Ozuna, Bad Bunny y Daddy Yankee hay más del doble de escuchas mensuales en Spotify que entre Shakira, Juanes y Maná —69,745,079 vs. 32,699,107. Ahora, si ponemos el foco sobre el artista que se sentó frente a Balvin en la entrevista antes mencionada, se nota un caso particular, no solo por ser de otra época y de otro sonido, sino por lo que significó para su carrera una sola canción (y, podríamos decir, para el curso que ha tomado el pop global este par de años).

Fonsi antes de “Despacito” no pegaba un tema desde “Aquí estoy yo” con Aleks Syntek (ojo ahí) y “No me doy por vencido" —ambas del 2008—. Pero gracias a la avalancha que fue ese fenómeno cultural junto a DY, su carrera ha gozado de un boost extraordinario. Pasó de ser un baladista corta venas figurando como jurado en reality shows de canto, a montarse sobre el último salvavidas de las estrellas pop noventeras y dosmileras en esta parte del mundo: el reggaetón.

No es coincidencia que hace 10 años artistas como Enrique Iglesias, Shakira, Maná, Reik y el mismo Luis Fonsi dominaran las listas latinas de popularidad haciendo baladas, y que ahora, después de ser desplazados por artistas urbanos desde comienzos de la década, estén de vuelta haciendo reggaetón, en colaboraciones que, en muchos casos, son con esos mismos a los que antes miraban desde arriba. Por ejemplo, los mexicanos de Reik no habían vuelto a pegar a lo grande desde el 2007 con su disco homónimo y en febrero de este año volvieron a recobrar relevancia con “Me Niego”, una colaboración con Ozuna y Wisin.

Ahora, también podríamos hablar del caso de Maná, una de las bandas clave en la historia del rock hispanohablante, que durante esta década lo ha intentado todo: Desde traducir sus hits al portugués hasta publicar un remix con Steve Aoki. Por supuesto su última jugada fue buscar a Nicky Jam para hacer una versión de “De pies a cabeza” —¡una canción de 1992!—, con la que igual no pasó mucho pero los volvió a poner en el medio de la discusión en 2016.

Ejemplos sobran: “Chantaje” de Shakira con Maluma; “El perdón” de Enrique Iglesias con Nicky Jam; “La bicicleta” de Carlos Vives con Shakira, Maluma y Yatra; “El baño” de Enrique Iglesias con Bad Bunny; “Qué me has hecho” de Chayanne con Wisin; y claro, “Despacito”.

¿Qué nos dice eso del reggaetón como género musical? Para los que lo venimos escuchando desde los tiempos de “Gasolina”, está más que claro que el género ha mutado. Ha pasado de ser dembow puro y duro con letras bien directas —el famoso perreo, enmarcado dentro de un contexto de excesos—, al híbrido que es hoy en día, que tiene elementos de, por ejemplo, el pop y la electrónica, y ha llegado a un nuevo nivel en términos sonoros. Uno que hace que la gente quiera escucharlo en espacios diferentes a la fiesta, y con otro tipo de artistas representándolo, como Danny Ocean, un claro ejemplo de esta transformación edulcorada y popera del género.

La cosa va más allá. Algunos de estos temas que hoy se meten en la bolsa del “Pop latino”, han logrado lo que antes parecía imposible: penetrar en el mainstream anglo, sonando viralmente en un espacio tradicionalmente negado a la música en español. Basta con ver cifras del 2017 para dar cuenta de este fenómeno. En Spotify, las escuchas de música latina en el mundo aumentaron un 110%; 10 canciones en español se colaron en el Global Top 50 Chart —algo inédito—; y en YouTube, 6 de los 10 videos musicales más vistos en el mundo fueron de artistas latinos. (Cifras sacadas de la Rolling Stone US).

Todo esto da cuenta del fenómeno. Es claro que para muchos de estos artistas de pop latino, que supieron convertirse en estrellas durante los noventa y dosmiles, el negocio ahora está en hacer reggaetón dentro de un mercado que parece ya no querer baladas para llorar o enamorarse, sino un ritmo pegajoso para bailar los fines de semana. Finalmente todo se trata de adaptar su sonido para seguir siendo populares, en un momento en el que tanto ellos necesitan al reggaetón para volver a ser relevantes, como el reggaetón los necesita a ellos para llegar a lugares que hace 10 o 15 años eran más que impensables para el género.

Enfrentémoslo: El reggaetón le está salvando la carrera a tus estrellas favoritas del pop de antaño.

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