'Es bonito ser un poco femenino': hablamos con hombres que mean sentados

Son hombres. Son hombres que mean. Son hombres que mean sentados.

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may. 15 2018, 4:00am

Todas las fotografías cortesía de los protagonistas.

Los días de ese hombre que cuando mea lo salpica todo y deja la tapa abierta están contados, estos especímenes son una especie en extinción. El mundo cambia y se adapta a nuevas costumbres, a veces más mortíferas y otras veces —como en este caso— más solidarias.

Porque cada vez hay más hombres que han decidido mear sentados. No es que sea algo que nos venga de nuevo, todos hemos tenido ese compañero de clase que hacía cosas excéntricas como mear sentado o comer carne picada cruda, pero el caso es que ahora parece que los meadores sentados están viviendo un gran momento. Ya sea por cierta solidaridad con el género femenino en un ambiente de cambios sociales que atañen a la paridad o por el hecho de que Messi y ese otro tipo del Barça confesaran que mean sentados, el debate se ha colocado en primer plano.

Pues eso, que aquí estamos, en un artículo en el que hemos hablado con varios meadores sentados para saber los grandes porqués de esta modalidad de micción.

hombres que mean sentados

Jordi, 38 años, propietario de bar

VICE: ¿Cómo empezó todo? ¿De pequeño ya te enseñaron a mear así?
Jordi: Sí, empezó ya de pequeño con el orinal. Lo natural es continuar. No entiendo en qué momento empezamos a usar la bipedestación como postura estándar para mear.

¿Sigues meando de pie? ¿En qué situaciones?
Sí, claro, es la ventaja, que tú escoges el cómo según el dónde. Ahora mismo estoy en un piso del Eixample bastante limpito en el que nunca antes había estado. Tengo pipí y me dirijo al baño con la intención de sentarme. 100 por cien de acierto.

¿No echas en falta ver el orín impactar contra el agua? O Jugar a eso de "limpiar" restos fecales que puedan quedarse en las tazas del váter?
Normalmente espero que en mi casa y en otras casas "amigas" no haya restos fecales. Pero en urinarios públicos o de bares he "jugado" a eso.

Existe un rechazo social hacia esta práctica. ¿Crees que se debe dar voz a las personas que lo hagan y aspirar a un mundo mejor, un mundo donde la gente mea sentada?
Totalmente. Antes me daba vergüenza reconocerlo, pero aquí estoy, dando la cara y apoyando a que otras personas con pene lo hagan sentados.

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Nacho, 39 años, analista

VICE: Los animales no mean sobre dos piernas, ¿crees que debemos imitarlos?
Nacho: Por supuesto, mear sobre dos piernas tiene muchos peligros y hoy en día hay que a asegurar.

¿Por qué no meas de pie?
Es más cómodo para todo. Mear de pie implica concentración (no mear la tapa, no salirse, no mancharse), al mear sentado puedes pensar en otras cosas sin estar preocupado. Hay que hacer la vida fácil.

¿No crees que mear sentado te da unos segundos para avanzar en la lectura de un libro o mirar un poco el móvil? Esto la gente que mea de pie no puede hacerlo.
Por supuesto, es una de mis razones. Supongo que la gente adinerada le dará igual arriesgarse pero si a mí se me cae el móvil al baño por mirarlo de pie me da un infarto. Para leer un libro no da tiempo pero para escribir un tweet con el hashtag #QueGustito, sí.

El tema es que según la hora del día que sea tengo una excusa u otra para mear sentado: a primera hora me siento porque me gusta mirar el móvil mientras meo, a mediodía me siento porque ya tengo la vista cansada por el trabajo y no apunto bien y a la noche me siento porque ya estoy cansado y me tiemblan las piernas.

¿El futuro es hacerlo todo sentado?
Yo creo que ya es el presente, el futuro es reconocerlo.

hombres que mean sentados

Jaime, 27 años, community manager y técnico de comunicación

VICE: ¿Recuerdas tu primera meada sentado?
Jaime: No puedo decir que la recuerde, pero doy por hecho que, estrictamente hablando, la primera debió ser cuando estaba aprendiendo a usar el inodoro a los, ¿dos años? (Ni idea, no sé a qué edades se empieza a “hacer” nada). Siguiendo esta lógica se podría decir que los que meamos sentados hemos vuelto a la forma natural y primaria de hacerlo y son los demás los que han cambiado este instinto por una imposición social.

¿Cómo empezó todo? ¿De pequeño ya te enseñaron a mear así?
Sé que durante la mayor parte de mi niñez y adolescencia meaba de pie siempre. No fue hasta hace unos años que me di cuenta de que, en casa y demás sitios de confianza, realmente me sentía más cómodo sentándome un momento. No recuerdo como empezó, pero no fue un punto y aparte, sino un proceso gradual.

¿Por qué no meas de pie?
Simplemente estoy más cómodo sentado. Esto lo aplico a casi todo en la vida. Si tengo que hacer algo pero puedo seguir tumbado o, en su defecto, sentado, mejor.

¿Qué problemas genera el hecho de mear de pie?
Hombre, podría caer en el tópico y decir que de pie se salpica todo, pero en realidad no es tan difícil apuntar. No es porque le encuentre demasiadas trabas al método tradicional, simplemente prefiero sentarme a hacerlo de pie.

hombres que mean sentados

Pablo, 27, comunicación

VICE: ¿De dónde te viene esto de mear sentado?
Pablo: Por fin puedo dar testimonio de esto. Yo me he criado con mi madre y mis hermanas y antes meaba de pie pero, cansado de acusaciones —no podía compartir culpas— lo acepté y cambié de método. Me parece un gran avance a altura del abrelatas o como cuando pararon de tirar barreños con heces, orines y otros desperdicios por las ventanas.

¿Por qué te parece un gran avance?
Porque el pis salpica, y más allá de todo lo que sale de la taza (que sale), alguna vez hay que sentarse, y es mejor sentarse sobre una taza limpia.

¿Lo haces en todas partes o solo en casa?
Lo hago en territorios fiables para sentarse. Si no estoy en la calle —en mi casa, en casa de alguna amiga o amigo o conocido— meo sentado. El problema es que no existe un compromiso social de mear sentado, si hubiera una día en el que todas las chicas y chicos con rabo se sentaran, entonces me sentaría siempre en todas partes.

¿Crees que existe un rechazo social hacia esta práctica?
Existe, sí. He sufrido bullying de algún colega, me han tachado de loco. He sufrido burlas por mear sentado, gente poniendo en entredicho mi hombría. Creo que es como una especie de micromachismo, no sé, es como que existe un miedo a aceptar una fórmula percibida como femenina, ¿no?

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Jordi, 31 años, redactor y responsable de comunicación

VICE: ¿De pequeño ya te enseñaron a mear así?
Jordi: Haciendo memoria, todo me remonta a mi infancia y a mi madre. Éramos dos hermanos en casa, más nuestro padre. Tres varones repartidos en dos baños era mucha tarea para ellos, así que de la idea de minimizar esos fallos de puntería, salió esta innovación. Más tarde fui viendo que no era un trend local, sino que era más común de lo que pensaba.

¿Crees que es más coherente mear sentado?
Aparte del tema higiénico, es cómodo, físicamente ergonómico y me permite volver a poder ponerme la camiseta por dentro del pantalón como si estuviera recién vestido. Cuando lo haces de pie, no te lo tomas con tanta tranquilidad.

Cuando se caga, se genera un espacio de reflexión. ¿Es la meada sentada también un espacio de pensamiento y reflexión?
Es cierto que lo he integrado como un pequeño momento de mindfulness fisiológico, pero no da para tanto como lo otro.

¿No echas en falta ver el orín impactar contra el agua?
Echarlo de menos, no, al contrario, cuando en festivales o algún bar sin garantías debo volver, es un buen reencuentro. Algunos locales ponen esas calcomanías que cuando haces puntería hace reacción y sale una tía en bolas o un cachas.

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Johann, 38 años, presentador y cocinero

VICE: ¿Por qué meas sentado?
Johann: Me da pereza mantenerme de pie para mear. Sentado se relaja el cuerpo más. Además, los que nos sentamos no meamos nunca fuera del retrete. De pie hay muchísimas veces que es imposible atinar a la primera, porque el chorro sale con intensidad —especialmente en la primera meada del día, cuando estas recién despertado y alelado— y a veces el chorro sale desviado, rociando el aro de plástico, salpicando la tapa y el suelo. Caos y ruina nada más comenzar el día.

¿Te supone un ahorro de energía, de esfuerzo, que puedes dedicar a otras cosas más importantes?
Supongo que es un síntoma de envejecimiento, estar buscando una silla todo el rato. No ahorro energía, sino que la recupero al sentarme para mear.

¿Alguna vez has meado de pie en casa? ¿En qué tipo de situación deberías encontrarte para hacerlo?
No recuerdo la última vez que meé de pie en mi casa.

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Bruno, 29 años, arquitecto

VICE: ¿Cómo descubriste que mear sentado era el camino a seguir?
Bruno: Cuando me di cuenta que por las mañanas la gravedad no quería trabajar. También pienso que es mucho más cómodo, limpio y directo.

Si tuvieras que escribir tu nombre meando sobre la nieve, ¿crees que al haber meado tantas veces sentado habrías perdido la pericia?
No, aparte de arquitecto soy delineante. Soy un buen “tiralíneas”.

¿No crees que es más posible tener infecciones meando de esta forma? ¿Qué piensas de esos urinarios para mear de pie?
Lo importante de mear sentado es no rozar con nada. La piernas las apoyas pero nada más. En el momento que rozas te entra un escalofrío en el cuerpo y piensas “he fallado”. Hay lavabos que es mejor no mear ni de pie. Si solo hay de esos de mear de pie, pues meo de pie aunque hay veces que me da mucho asco. Pelos de polla, peste a meado y todo eso.

Mear de pie supone entrar en contacto directo con el pene (tocarlo, abrazarlo). Si meas sentado, ¿entonces solo te tocas los genitales en situaciones sexuales? ¿Y no crees que tiene algo de femenino mear sentado?
Me toco cuando me apetece. Igualmente cuando meas sentado hay que acompañar los genitales hacía abajo si no se puede desviar el asunto. Y sí, es muy femenino. ¿pero no es bonito ser un poco femenino?

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