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10 preguntas

Diez preguntas que siempre has querido hacer a un pastor

Sorin haría lo que fuera por sus ovejas, como arrancarlas literalmente de la boca de un lobo.
2.1.20

Hace dos años, un amigo me animó, medio en broma, a unirme al Grupo de pastores de verdad, en Facebook, una comunidad con 50 000 miembros. En ella, la gente cuelga fotos de sus ovejas, corderos y perros. Todas las fotos son maravillosas, pero el grupo ofrece mucho más que eso. Puedes aprender a hacer queso y otras curiosidades, como que hay que lavarle las patas a las ovejas antes de ordeñarlas. Esta comunidad es un universo paralelo para alguien que vive en la capital de Rumanía y constituye una experiencia didáctica y entretenida.

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El administrador del grupo es Sorin Radu Suciu, un pastor de 25 años del condado de Bihor, en el noroeste de Rumanía. Tras graduarse en el instituto, hizo un curso para trabajar como agente de seguridad armado. Compró su primer cordero a los 12 años, con el dinero que había ganado cantando villancicos en Navidad. Poco a poco, ahorró lo suficiente como para tener su propio rebaño, al que sumó algunas ovejas que había heredado de su padre. Estuve con él charlando sobre cómo es la vida de un pastor rumano.

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Cada oveja produce, a diario, entre 50 y 500 mililitros de leche. Sorin la usa para elaborar queso, guardar parte para el invierno, venderla o cambiarla por otros productos. Foto por Sorin Radu Suciu

VICE: A mucha gente joven le cuesta encontrar su vocación. ¿Cómo supiste que querías ser pastor?
Sorin Radu Suciu: Nací sintiendo un afecto especial por las ovejas. Cuando iba a primaria, hice mis primeras ovejas con plastilina. La profesora quedó impresionada e incluso llamó a los otros profesores para enseñárselas. Me dieron un premio. Las ovejas son animales especiales. Mis padres y hermanos no dejan de decirme que las venda, que estudie algo y me convierta en un hombre de verdad, pero nunca voy a sentirme tan realizado como cuando estoy con mis ovejas. Me ayudan a relajarme.



¿Cómo es un día normal en los pastos?
Mi jornada empieza a las cuatro o las cinco de la madrugada. Paso dos o tres horas sentado en una banqueta ordeñando ovejas. Doy de comer a los perros, pongo algo de comida en el petate y salgo con las ovejas. Las llevo adonde la hierba crece más densa y el agua está limpia, para que den buena leche. Por la tarde, las ordeño dos veces más. Les limpio las patas y les quito los cardos que se les quedan enganchados en la lana. Las esquilo una vez al año. Mientras lo hago, escucho música hasta que se le acaba la batería al móvil. Me gusta “Last Night I Thought of Selling All My Sheep”, de Doinel Handorean.

Por la noche, duermo en una cabaña de madera improvisada o en mi choza junto al establo. De vez en cuando se acerca un oso o un lobo y los perros empiezan a ladrar, así que esos días no descanso mucho. Si tengo algo de tiempo libre, cuido de mis palomas y faisanes. Soy colombófilo aficionado.

¿Qué papel desempeña la tecnología en la vida de un pastor?
Google Maps es la aplicación más importante para un pastor, pero los hay que tienen granjas de tecnología avanzada, con ordeñadoras automáticas. La mayoría de los pastores también está en redes sociales. Les ayuda a socializarse y seguir en contacto con sus familias cuando están solos en la montaña. Pero hay pastores que están completamente enganchados a sus teléfonos y no cuidan de las ovejas como deben.

Soy administrador del Grupo de pastores de verdad, en Facebook. Un amigo de Braşov [en el centro del país] sugirió que creáramos un espacio para hablar de temas relacionados con los animales, incluida la burocracia. Siempre me sorprende lo modestos y pacientes que son los pastores más importantes y respetados de Rumanía, que siempre comparten sus conocimientos con los demás.

¿Qué dificultades tienes en tu vida como pastor?
No es fácil observar ovejas todos los días. No es como ver la tele o tomar el sol. Es un trabajo muy duro, sobre todo por la lluvia, los truenos, los rayos, el viento, el frío helador, la nieve o el calor insoportable. Como no te apasione el trabajo, no duras mucho.

El invierno pasado, tenía las manos y los pies tan congelados que no era capaz de sostener el móvil o la vara. Me las frotaba con brandy casero o alcohol para poder ordeñar a las ovejas. Otras veces, me mojaba entero por la lluvia. También he llegado a acurrucarme entre las ovejas cuando rugía la tormenta. En esos momentos, me decía a mí mismo: “O muero con ellas, o vivo con ellas”. Nunca me siento solo cuando estoy con las ovejas.

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Cuando estás en la montaña, no deberías tener miedo de los animales salvajes porque, por lo general, atacan a las ovejas, no a las personas. Este año he perdido muchas. Una vez incluso le arranqué una de la boca a un lobo con mis propias manos y luego corrí detrás del lobo. Se volvió y me miró: parecía hambriento. Estaba a unos tres metros de mí; se me puso la piel de gallina, pero le grité. Luego vinieron los perros y al final lo espantamos.

¿Sigue existiendo la trashumancia?
Del 1 de mayo al 1 de noviembre, tengo a las ovejas en la montaña, en el pasto común y en terrenos de propiedad privada.

Ya no se practica la trashumancia porque hay leyes que lo prohíben. No podemos movernos por la carretera con las ovejas, y los propietarios ya no permiten que los animales crucen sus tierras.

La mayoría de las leyes actuales están hechas por gente que se pasa el día sentada en una oficina y que solo ve a los animales por televisión. Las leyes no están a nuestro favor. Por ejemplo: el Estado solo te da subsidios si tus ovejas han nacido de un carnero certificado. El problema es que solo la gente con mucho dinero y contactos tiene los papeles de los carneros. Los pequeños pastores nos vemos obligados a comprarles carneros aunque sus animales no sean tan fuertes.

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Un pastor con su abrigo de piel de oveja. Foto por Mircea Topoleanu

¿Cuánto ganas vendiendo productos derivados de la oveja?
Hoy día el mercado de la lana casi no existe. Los que la compran pagan entre 15 y 20 céntimos de euro el kilo. Una oveja produce entre 3 y 5 kilos de lana. No sé qué clase de vida se puede llevar ganando eso. Por eso la quemo, la dono a una mujer a la que le guste tejer o a los vecinos para que la usen como aislamiento en sus casas. El resto se queda en bolsas en el desván del establo, como alimento para las polillas.

Vendo un kilo de queso por entre 3 y 4 euros, que es lo que pagas por 200 gramos en una tienda. Vendo ovejas vivas por 60 céntimos de euro el kilo, mientras que una oveja limpia en un establecimiento te puede costar 8,40 euros el kilo. Para los grandes productores, nuestro trabajo es insignificante.

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El estómago del cordero contiene una enzima que cuaja la leche y la convierte en queso (el cuajo). Foto por Victor Arapașu vía el Grupo de pastores de verdad

¿Cómo es la vida sentimental de un pastor?
Está bien si tienes mujer y vives con ella, pero para los solteros es más duro. He tenido alguna que otra cita a través de las redes sociales y en verano, cuando paso más tiempo en casa, me muevo más por el mundo real y puedo coger el coche. Hay unas cuantas pastoras y, para mi sorpresa, son cada vez más las que ganan renombre en el Grupo de pastores de verdad. Siento un profundo respeto por ellas. Espero conocer a una, un día de estos.