Sometimos tres propuestas de Meade al rigor de los expertos
Ilustración de Mauricio Santos.
Promesas versus Realidad

Sometimos tres propuestas de Meade al rigor de los expertos

¿Es posible que convierta a México en una potencia mundial, que diseñe un Código Penal Único y que logre que hombres y mujeres ganen lo mismo?

Estamos en plena temporada de campañas y las propuestas de los candidatos a la Presidencia están hasta en la sopa. Elegimos las más importantes de cada uno y las sometimos al escrutinio de los expertos para saber qué tan realizables son en realidad. Es decir, qué tanto saben de lo que hablan, y si es siquiera posible cumplir lo que prometen.

El candidato sobre el que ahora pondremos reflectores es José Antonio Meade, de la alianza Todos por México, conformada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Nueva Alianza (Panal) y el Verde Ecologista de México (PVEM).

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Enlistamos tres de sus principales propuestas y las analizamos con especialistas de distintos ámbitos.


1. Consolidar a México como eje articulador

Así es como el candidato consignó la propuesta en la primera versión de su página web oficial, haciéndola parte de una idea más abarcadora que sostiene desde que se convirtió en precandidato a finales de 2017: lograr que México sea una potencia global.

El 3 de diciembre pasado, durante un discurso que dio en la sede nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), dijo:

“Llevaremos a México al lugar de potencia mundial que le corresponde. (…)Vamos a hacer de México una potencia que permita que todos vivamos mejor”.


Dr. Fernando González-Rojas (Director de los programas de Derecho de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey.)

Desde el punto de vista económico y social, sí es viable; México sí puede ser un jugador estratégico a nivel global, pero hay que tomar en cuenta que existen ciertas complicaciones.

En mi opinión, el 60 por ciento de esta propuesta es viable porque nuestro país es privilegiado desde un punto de vista geográfico; lo cual permite que sea un punto de contacto estratégico entre Canadá, Estados Unidos y Latinoamérica. Esta posición podría aprovecharse mucho para la transportación de mercancías terrestres.

No obstante, un 40 por ciento de la misma propuesta me parece inviable. El raquítico estado de derecho en México no permite que las reglas y los tratados internacionales que nuestro país pudiera firmar realmente lleguen a buen fin. Si dicha condición pudiera cumplirse, la puesta en marcha de esta propuesta sin duda implicaría un cambio radical en nuestra historia.

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Carlos Heredia Zubieta (Internacionalista y profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), donde coordina el Programa de Estudios de Estados Unidos.)

La propuesta no sólo no es viable, sino que me parece incompatible con la situación actual de México. Como iniciativa suena muy bien, pero tiene muchos supuestos subyacentes que no permiten que sea realizable: hay poca certidumbre económica y en las instituciones existen muchos obstáculos aduaneros, corrupción y violencia desbordada por todas partes.

A este punto creo que todos deberíamos preguntarnos: ¿por qué esto que propone Meade no ha ocurrido hasta hoy? Parece bastante elemental pensar que México podría ser un actor mundial relevante dado su tamaño y su privilegiada localización entre dos océanos.

El problema es que nuestras autoridades ven el asunto sólo desde el aspecto técnico: se empecinan en construir más aeropuertos, hacer más carreteras y más infraestructura en general, cuando lo que deberían hacer es generar interés de inversionistas en rubros necesarios para mejorar nuestro desempeño logístico.

Yo he escuchado a Meade decir que ‘México va a ser un campeón’. Ajá, está bien, ¿pero cómo?


Roberto Arturo López Vargas (Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), especializado desde hace 10 años en política exterior y en las relaciones México-Estados Unidos.)

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Aunque la iniciativa de Meade es loable, es muy poco viable que México se pueda convertir en un actor bisagra a corto plazo. Para que eso suceda deberíamos transformar el modelo económico que ha reinado en el país desde el 1982.

La propuesta tiene antecedentes desde el siglo XIX, pero hasta el momento no se ha logrado por dos grandes razones: una, que el país cruza por una etapa crítica en cuestión económica —el PIB se ha estancado— de comercio exterior y social; la otra es que el contexto internacional no ayuda para nada, especialmente con Donald Trump a la cabeza de Estados Unidos.

Aunque se está renegociando la segunda vuelta del Acuerdo Transpacífico —ya sin EE.UU.—, las condiciones adversas que está poniendo en el camino nuestro vecino del norte obstaculizan cualquier atisbo de progreso.

En lo que México debería estar pensando es en apostarle a la educación, a la ciencia y una economía basada en el conocimiento para atraer inversionistas extranjeros. Lo demás vendría por añadidura, con el tiempo.


2. Mismo castigo en todo el país para quien cometa un crimen

En sus mítines, Meade asegura que la variedad de leyes que existen en el país impide a los gobiernos locales combatir efectivamente al crimen. Por eso sostiene que, de ganar, en un plazo de seis meses tendría listo un código penal único y homologado para todo México, en lo que respecta a delitos de alto impacto.

El pasado 10 de abril, de gira por Cuernavaca, Morelos, el aspirante dijo:

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"Yo propongo en mi gobierno, en los primeros 180 días, que logremos un código penal único en los delitos que más nos duelen, en los que más lastiman nuestra seguridad."


Mtro. José Peña Lucido (Catedrático de la Universidad Iberoamericana y especialista en Derecho Penal.)

La idea es buena, pero jurídicamente poco viable. En México la ley establece que hay 33 códigos penales distintos —uno para cada estado, incluyendo la CDMX, más el nacional—, porque cada entidad se rige de forma distinta. Legislar para que exista un código penal único nos llevaría a ignorar que los delitos tienen naturalezas e incidencias distintas en cada parte del país.

Si ganara Meade, lo primero que se tendría que hacer es reformar el artículo 73 constitucional, para que el Congreso pudiera tener facultad de avanzar en la materia. Como pasa con la mayoría de propuestas de campaña, nada depende directamente del Presidente, sino que debe pasar antes por la aprobación de diputados y senadores.

El grado de complicación que representa esta iniciativa es muy significativo. El código penal único requeriría legislar sobre absolutamente todos los delitos de la república: uno por uno, estado por estado.

Si tomamos en cuenta que en una y otra entidad cambia la forma en que se contempla, por ejemplo, el feminicidio, las amenazas, portación de estupefacientes, el narcomenudeo, las calumnias y hasta el abigeato (robo de ganado), definitivamente se llega a la conclusión de que esto no se va a cumplir.

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Además, Meade ya impuso un tope de tiempo: dijo que el nuevo código estaría listo en seis meses. Eso es imposible. Ni siquiera en tres años lo podría lograr.


Juan Miguel González Reyna (Experto en Derecho Constitucional mexicano por la UNAM.)

Creo que es algo deseable, pero al plantear un plazo de seis meses me parece que se haría de forma exprés. Y eso es irresponsable.

Esto ya se ha propuesto antes; no es para nada una ‘puntada’ de Meade. Y sólo el Congreso, no Meade, tiene la facultad de hacer un código único de procedimientos penales para México.

El problema, además de que tendría que reformarse el artículo 115 constitucional para poder incidir en la soberanía de gobierno de los estados, es que no se estaría tomando en cuenta la particularidad de cada entidad: los delitos no tienen el mismo impacto en Guerrero, que en Michoacán. Si se hace de forma tan apresurada no se vería el impacto social que tendría en cada sitio. El hecho de que cada lugar de México tenga su propio tipo penal es por una razón, y hay que respetarla.


Juliana Vivar Vera (Profesora de Derecho de la Escuela de Ciencias Sociales y Derecho del Tec de Monterrey en Puebla.)

Tener normas homologadas es sumamente viable. La propuesta es muy buena, pero sólo se está abordando desde el aspecto técnico. Debe forzosamente tomarse en cuenta que hay conductas de carácter eminentemente moral en distintas partes del país, que han de respetarse y pensarse fuera de este código penal único.

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Por otra parte, esto necesitaría más de seis meses para ser concretado. De este código penal único sería ideal descartar varias conductas penales delictivas que no puedan ser estandarizadas por las razones ya referidas, e incluso eso serviría para economizarle tiempo a quienes lo elaboren. Pero hasta para eso se necesitan más de seis meses.

Hay que ser cuidadosos con ello, porque de lo que se trata es de que haya un entendimiento por parte de la sociedad entera: deben estar conscientes de que este cambio será para su beneficio.


3. Las mujeres tendrán el mismo salario que los hombres

Así es como la propuesta, que a su vez es parte de uno de sus Siete compromisos con la Nación, aparece en la actual página web de Meade. En sus actos públicos de campaña, el candidato hace mención de esta promesa laboral dentro de sus objetivos para disminuir la brecha de género.

El 29 de enero de este año, durante un foro llamado “La Fuerza de las Mujeres”, y llevado a cabo en el estado de Guerrero, dijo:

“En México no puede haber diferencias de sueldo por razones de género, tenemos que asegurarnos que, a trabajo igual, compensación igual."


Ximena Andión (Directora del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir y defensora de los Derechos Humanos de las mujeres, así como de la igualdad de género.)

Para empezar, no es una cosa que sólo por decirla se vaya a hacer realidad. En la ley ya existe la 'igualdad laboral' como derecho fundamental, solamente hay que implementarlo. Las autoridades nos deben asegurar que están coordinadas con las empresas contratistas, para que todos estén en el entendido de que las mujeres deben ganar igual que los hombres, por trabajos iguales.

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Sin embargo, antes de que eso ocurra debe haber un cambio cultural para que todas nosotras seamos conscientes de que nuestras capacidades son tan valiosas como las de ellos.

Por otra parte, creo que el gobierno debería fortalecer sus acciones de inspección laboral, así como apoyar iniciativas como la de la Norma de desigualdad laboral y no discriminación, impulsada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y el Instituto Nacional de la Mujeres (Inmujeres).

En México la brecha salarial es de cerca del 18 por ciento —esto, dicho por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos(OCDE) y el Foro Económico Mundial—. Se trata de una de las tasas más altas de toda Latinoamérica. Y eso es verdaderamente preocupante; no es buena señal.


Mtro. Luis Montalvo (Experto en Derecho Laboral, por la Universidad Iberoamericana.)

Hay que considerar que el tema del salario no está sujeto a lo que quiera el presidente, sino que depende del Congreso. Por tanto, desde el punto de vista estricto no es viable y no es algo que Meade pueda prometer.

Partamos de un hecho básico: el salario mínimo (88.36 pesos) es exactamente el mismo para hombres y mujeres; sólo que en el ámbito privado no existen reglas que obliguen a las empresas a pagar lo mismo a unos, que a otros. Todo lo que pase en ese rubro es dictado por el mercado.

Por desgracia y cuestión cultural, en México actualmente el trabajo de las mujeres está minusvalorado. Y eso es algo que se puede ver en toda Latinoamérica. A eso hay que agregar que, por muchas razones, ellas resultan más costosas para la empresas.

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Para realmente hacer algo al respecto, algo que podría implementarse es, por ejemplo, un tipo de delito que penalice a quien le pague distinto a mujer por hacer lo mismo que un hombre. Pero volvemos al inicio: eso dependería del Congreso, no de Meade.


Carmina Parada Aguilar (Maestra de cátedra en la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey en Puebla.)

La propuesta es valiosa, venga de quien venga, pero necesitamos que nos digan cómo lo van a lograr. La igualdad salarial es deseable, pero Meade debería explicar qué medidas permitirían que esto fuera posible, cómo va a garantizar la parte práctica de este, que es un derecho constitucional, y a qué instancias podrían acudir las mujeres para hacerlo valer.

Sin embargo, antes que todo, me parece que debe concientizarse a la población. Es fundamental que tanto empresarios, como trabajadoras, estén por igual en la sintonía de que lo que labora una mujer y un hombre debe remunerarse igual.

La cuestión es tan simple como esto: si una mujer no tiene conciencia de que puede ganar lo mismo que un hombre que desempeña las mismas funciones que ella, no va a poder exigir nada nuevo.


Fuente de las propuestas de Meade: su plataforma web www.meade18.com e información hemerográfica.

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