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Conoce a ‘Muslim’, comandante checheno que combate junto a los ucranianos contra Rusia

VICE News compartió merienda con el líder de la milicia Sheikh Mansur — se trata de uno de los tres escuadrones voluntarios de islamistas que luchan junto a los grupos de derechas en el este de Ucrania.
Photo par Jack Crosbie

Saber que la tarta de caramelo y semillas de amapola había sido preparada por un grupo de voluntarios locales resulta suficiente para tranquilizarle. El líder de los yihadistas chechenos se convence entonces de que no será envenenado durante la merienda. "Lo hago con todo lo demás", explica mientras manipula una caja de cartón que contiene un contador Geiger, "siempre lo escaneo todo para comprobar si es radioactivo".

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Ataviado con ropa de combate y luciendo una impresionante barba negra y plateada, el nombre de guerra del combatiente exiliado es 'Muslim'. Nos cuenta que muchos de sus colaboradores fueron envenenados por las fuerzas de seguridad rusas. Y cuenta también que él no estaba preparado para seguir la misma suerte. Ha logrado mantenerse. A sus cuarenta y pico años ha sobrevivido a las dos devastadoras guerras en Chechenia contra Rusa de los años noventa, a una década viviendo en una guerrilla, parapetado en las remotas montañas caucásicas del norte. Ahora lleva 12 meses luchando contra los separatistas a los que apoya el Kremlin, en el este de Ucrania.

El comandante del escuadrón Sheikh Mansur — en homenaje a un guerrillero de la resistencia chechena del siglo XVIII — dirige uno de los tres batallones de voluntarios islamistas que luchan junto a las fuerzas del gobierno de Kiev, la capital, al este de Ucrania. La suya es una escisión inusual y subraya una de las dimensiones más paradójicas del conflicto en Ucrania: la guerra de Chechenia contra Chechenia.

Por un lado están los que luchan por Ucrania, cuyo número se cifra en unos 100. Moscú ha negado las acusaciones de Occidente según las cuales el régimen de Putin estaría mandando tropas a Ucrania regularmente. Según estos chechenos se trata del mismo conflicto en un frente distinto.

Por el otro lado, están los varios centenares de chechenos que son leales a Ramzan Kadyrov, el hombre fuerte entre los separatistas pro rusos. En 2004, Vladimir Putin confió al joven señor de la guerra la misión de exterminar a la insurgencia local de Chechenia y le permitió liderar la devastada región con impunidad.

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Ahora Ucrania es un feudo amargo y las fuerzas musulmanas han procurado una vuelta de tuerca a la situación. Mientras los europeos occidentales relacionan habitualmente a los grupos de derechas con la islamofobia, el escuadrón Sheikh Mansur ha forjado una insólita alianza con Sector Derecho, el movimiento paramilitar ucraniano de extrema derecha. En cualquier otro lugar del mundo ambos habrían sido enemigos naturales, pero aquí la coalición nace del hecho de que ambos comparten al mismo archienemigo, ambos están alimentados por un odió común hacia Rusia.

'Tenemos un enemigo en común que no se preocupa por nuestras tierras'.

Se estima que las fuerzas de Sector Derecho cuentan con entre 1.000 y 5.000 hombres. La formación creció significativamente durante las protestas del Euromaidán de 2014 en Kiev, donde se les sumaron media docena de grupos nacionalistas. Hace tiempo que sus planes van dirigidos contra la propaganda rusa, los llamados "fascistas invasores" de Kiev. La organización rechaza ser absorbida por la estructura de comando de las fuerzas armadas de Ucrania, y se ha convertido en una amenaza interna contra el país. Prueba de ello son el tiroteo mortal con la policía registrado el mes pasado en la ciudad de Mukachevo, o sus vehementes llamamientos a la destitución del presidente Petro Poroshenko.

El grupo Sheikh Mansur también ha luchado junto al batallón Azov, una formación pro Kiev que presume de perspectivas neonazis. Precisamente su ideología provocó que Estados Unidos prohibiera a sus soldados que entrenaran y armaran a los miembros de la controvertida formación. El grupo, sin embargo, ha desmentido tener ideología extremista alguna, a pesar de haber adoptado como bandera un símbolo casi idéntico al emblema rúnico del Wolfsangel, asociado a la Alemania nazi. Y Muslim insiste que las disgregadas milicias ucranianas están completamente unidas.

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"Tenemos una muy buena relación con los escuadrones voluntarios, Azov incluido", explica a VICE News. "Luchamos juntos en el frente, tenemos a muchos amigos en común y nunca discutimos sobre cuestiones de raza o de religión"

"Nuestra alianza no tiene nada de sorprendente — tenemos un enemigo en común que no se preocupa ni por nosotros ni por nuestras tierras. Los hombres de mi formación son simplemente musulmanes y no tienen ningún interés en convertir a nadie a su religión".

'Estamos en una guerra, en brigadas que matan' — Hablamos con uno de los españoles que permanecen en el frente prorruso del Donbass en Ucrania. Leer más aquí. 

De entre todos los escuadrones voluntarios reunidos en Ucrania, parece que Sector Derecho es el que despierta en Muslim una reacción más cariñosa. "Existen fuera del sistema y solo luchan por su tierra, no por dinero", explica. "Compartimos la misma causa. Los que están dentro del sistema son un poco distintos a nosotros. Desde nuestro punto de vista, los combatientes de Sector Derecho pueden hacer lo que les plazca — nosotros solo estamos aquí para luchar contra Rusia".

En las instalaciones compartidas de Sheikh Mansur y Sector Derecho, situadas alrededor de una hora de la primera línea de combate, un guerrillero sin camiseta de Sector Derecho se apoltrona bajo el calor de la tarde detrás de una red de camuflaje. Su confianza en la alianza es parecida a la de Muslim, sin embargo no lo expresa con la misma delicadeza. "Chechenos. Sector Derecho" cuenta Vjak. Y encaja los nudillos de su mano derecha en su palma izquierda: "Putin kaput", sentencia.

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Sergiy Vasilovich, líder de Donbass, el ala política de Sector Derecho, adopta una postura similar cuando se le pregunta por la relación de su grupo con Sheikh Mansur. "Los escuadrones de voluntarios son como un puño cerrado: están completamente unidos por el patriotismo", explica a VICE News.

Imagen por Jack Crosbie

"Nuestro objetivo es liberar el territorio ucraniano hasta la frontera con Rusia. Ahora que la economía rusa está sufriendo es un buen momento, pero no ganaremos con solo defender la primera línea".

De vuelta a la base, Muslim evoca cómo, de joven, su vida cambió radicalmente: se encontraba haciendo el servicio militar en Chechenia, cuando, de pronto, la situación se convirtió en una insurrección en toda regla. Los tanques rusos avanzaron después de que su república declarara su independencia. Entonces, se convirtió en un testigo presencial de las horrorosas consecuencias de la guerra en Grozny, una ciudad aniquilada por las fuerzas rusas.

"He enterrado a dos hermanos, a varios primos y a muchos amigos", cuenta. "La guerra no es una cosa buena. Rusia quería devolvernos a la Edad de Piedra".

Después de una segunda guerra, acaecida entre 1990 y 2000, Rusia aplastó lo que quedaba de la resistencia chechena y fundó un simulacro de estado con sus propias marionetas. El Kremlin encomendó entonces a la dinastía Kadyrov que se encargara de llevar a cabo la resistencia clandestina, dedicada a acciones extremas e imparablemente violentas, como asesinatos, secuestros de rehenes, sabotajes y terrorismo suicida.

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Muslim cuenta que fue obligado a esconderse en las montañas y que, finalmente, dejó el país en 2007. "No me asustaba que nuestras fuerzas fuesen demasiado débiles" comenta. Lleva una insignia colorida en la manga. Se ve la imagen del sol levantándose sobre una montaña chechena. "Lo echo de menos todo. Es el lugar más bonito del mundo. Como musulmán, La Meca es el destino sagrado del mundo. Pero como hombre, Chechenia es mi hogar".

'Nunca he llevado un casco ni una armadura'.

Después de vivir siete años en el exilio, donde, según él, vivió en Francia y Ucrania, en 2014 Muslim conoció a otro rebelde checheno, el general Isa Munayev — una figura capital entre las fuerzas chechenas que han combatido en Ucrania. Munayev fue herido en 2006, durante una contraofensiva de la insurgencia chechena y fue trasladado clandestinamente a Europa en busca de tratamiento. Finalmente le fue concedido asilo político en Dinamarca, donde dirigió una campaña a favor de la independencia chechena. Lo hizo hasta que lo sucedido en Ucrania le concedió la excusa perfecta para reemprender su lucha contra Rusia.

La primavera pasada se dirigió a Ucrania, donde fue recibido por los oficiales de Kiev, que estaban desesperados por contratar a guerrilleros experimentados. Munayev se cargó de armas y formó el batallón Dzhojar Dudáyev, en homenaje al fallecido presidente y líder de la independencia chechena. Sin embargo enseguida se peleó con sus compatriotas — incluido Muslim, que se desentendió y formó el batallón Sheikh Mansur algunos meses después — además de con azerbayanos, georgianos, ingusetios y tártaros.

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Munayev murió batallando junto al ejército ucraniano, durante la salvaje batalla de Debaltseve. Adam Osmayev, un checheno educado en Gran Bretaña, le reemplazó. Muslim ha seguido trabajando con su propio séquito.

Imagen por Jack Crosbie

Los chechenos son una tribu marcial, conocida y temida en el campo de batalla, donde muchos de ellos luchan sin ningún tipo de protección. "Nunca he llevado un casco ni una armadura" cuenta Muslim. Y tampoco lo han hecho mis soldados. No estamos acostumbrados, no forma parte de nuestra tradición. Para empezar, es muy pesado de llevar — es mucho más recomendable sustituirlo por 15 kilos de munición.

"A todos nosotros se nos ha asignado un momento para morir. Nosotros creemos es ese último instante. Yo llevo 20 años luchando — lo sé positivamente.

Los chechenos de cada bando son los principales candidatos a quienes se encomienda el liderazgo de los asaltos peligrosos o de las misiones de reconocimiento tras la línea enemiga, movimientos y estrategias que perfeccionaron durante la guerra contra Rusia. "Mis hombres son buenos a ese nivel", cuenta Muslim. "Hemos aprendido mucho sobre la supervivencia de la guerrilla urbana y en montaña gracias a nuestra lucha contra los rusos. Ahora Ucrania quiere beneficiarse de nuestros conocimientos".

Ha asegurado que sus hombres han sustraído vehículos militares de las líneas de los separatistas y que incluso se llevaron a un soldado ruso a rastras el mes pasado. "Lo entregamos al Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU)", añade sin entrar en más detalles.

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'Rusia tiene que ser rescatada de la mafia de Putin'.

El Sheikh Mansur cuenta entre sus filas que han luchado con las fuerzas antigubernamentales en Siria. "Lo dejaron y se vinieron para aquí porque las cosas se complicaron demasiado", relata Muslim. "En un principio eran solo las rebeldes contra Assad, pero de repente, irrumpieron múltiples grupos.

"Mi enemigo primero y eterno es Rusia, así que yo nunca lucharé en Siria. No puedo renunciar a mi mayor enemigo por ellos. Si me casa está ardiendo, no voy a dejarla para ir a apagar otro incendio. Desde aquí tengo una perspectiva inmejorable de mi enemigo y nadie me puede hacer creer que Rusia sea otra cosa. Para mí es así de sencillo".

Cuando se le pregunta por el resto de chechenos, por los que luchan junto con los separatistas, el comandante muestra una soprendente ausencia de rencor; el rencor se lo guarda para Putin. "No diría que todos son unos traidores, a algunos, simplemente, les han engatusado", cuenta Muslim. "Al contrario, de hecho, me sabe mal por ellos: están atrapados. No quiero luchar contra ellos — después de nuestras guerras de independencia, lo cierto es que no quedan demasiados de los nuestros.

En imágenes: en primera línea del fallido alto el fuego ucraniano. Leer más aquí

"Rusia tiene que ser rescatada de la mafia de Putin. El mundo es un lugar mucho más perverso por culpa de él. Es como un robot que solo dispone de una función. Es imposible razonar con un zombie".

Hacia el final de la entrevista, se hace evidente otra razón por la cual ha decidido combatir en una tierra extranjera. Desde el año 1932 Ucrania fue asolada por el Holodomor. El Holodomor fue una hambruna catastrófica desplegada por Stalin para aplastar al nacionalismo ucraniano y colectivizar la agricultura a lo largo y ancho de toda la Unión Soviética. Millones de ucranianos murieron después de que el dictador se incautara de sus cereales. El país es famoso por su fértil tierra negra, a la que se consideraba como el granero de la Unión Soviética.

Mientras muchos de los afectados intentaron exiliarse a las vecinas Rumanía y Polonia, otros se dirigieron al este, donde encontrarían comida y refugio en Chechenia. Allí, el pueblo de montaña de Muslim se convirtió en un auténtico santuario para los exiliados.

"En mi pueblo había muchísimas viejas que habían huido de Ucrania cuando eran jóvenes", recuerda mientras sobre su té negro. "Yo crecí escuchando las historias de su hambruna. Nosotros sabemos lo que les ocurrió. Los chechenos han compartido la tragedia ucraniana".

Sigue a Jack Losh en Twitter: @jacklosh