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fobias

Cómo transformé mi miedo a la cátsup en un negocio

"Algo terrible debió de haberme sucedido cuando era niña, porque ahora tan sólo mirar la cátsup me da asco".

por Dixie Innes; tal y como se lo contó a Daisy Meager; traducido por Elvira Rosales
30 Agosto 2017, 7:00pm

Photo courtesy Aphrodite's/Chiron Cole & Ray Burmiston.

Cuando era niña, mis padres eran dueños de un deli en el sur de Gales y vivíamos en el piso de arriba de la tienda. Mi papá conducía a Londres cada semana para recoger productos por lo que siempre había cosas interesantes por ahí. Creo que siempre estuve destinada a hacer algo relacionado con la comida. Originalmente, tenían un puesto en el mercado de Maltby Street de Londres donde vendían panes planos de masa fermentada con ingredientes estilo mediterráneo oriental. Fue en ese entonces cuando se me ocurrió la receta para la cátsup de granada que vendo actualmente.

Lo que pasó fue que tuve una cruda terrible.

Hice un sándwich de tocino con huevo y estaba buscando en la alacena algo que pudiera agregar que fuera dulce y amargo. Verás, siempre he tenido miedo a la cátsup. Es como una fobia. Es un odio muy raro hacia la cátsup de tomate. No sé lo que es. Algo terrible debió de haberme sucedido cuando era niña, porque ahora tan sólo mirar la cátsup me da asco. Entonces, estaba buscando algo para acompañar mi sándwich.

Al final terminé con una extraña salsa con melaza de granada, tomate, cebolla, ajo y algunas especias. La puse en mi sándwich y estaba deliciosa. Una semana después, se lo ofrecí a mis amigos en una barbacoa. Todo el mundo opinaba, "carajo, esto está genial. Tienes que vender esto". Así que lo embotellé y lo vendí en el puesto del mercado con etiquetas hechas a mano donde decía "cátsup de granada", a la gente le encantó. Comencé a ponerme más seria con la salsa y me enfoqué en el negocio de la cátsup.

La receta ha cambiado mucho desde la primera vez y tardé mucho tiempo en perfeccionarla. Tuvimos que averiguar cómo lo haríamos a escala masiva. Solía usar montañas de molaza de granada, lo cual no podríamos pagar ahora. Originalmente añadía pasta de chile turco, pero no pudimos encontrar una lo suficientemente buena sin aditivos y que pudiésemos conseguir a granel. Ahora, uso paprika. También quité mucha azúcar, porque era demasiado dulce.

Pero el principio de la receta se mantuvo igual. No es una receta muy complicada y todos los ingredientes son naturales. Sólo lleva melaza de granada, jitomates griegos, especias (canela, un poco de pimienta de Jamaica y paprika), un poco de vinagre de sidra de manzana, una pizca de sal y azúcar de caña sin refinar. Mezclar fruta con cátsup suena extraño, ¡pero funciona! Es un poco más ácida y agria porque la melaza de granada es agridulce.

Todavía es buena para la cruda. Va muy bien con cosas grasosas, porque es ácido y balancea sabores como el de tocino, las salchichas o los huevos fritos. Nunca pensé que haría esto, pero me gusta. Si alguien me hubiera dicho hace unos años que terminaría vendiendo cátsup, les hubiera dicho que podían irse al carajo.

Ahora, la tienda de mis padres en Gales distribuye mi cátsup. Mi papá tiene un pizarrón afuera donde dice "Venga y compre la salsa de tomate de Dixie". De hecho, ¡vende más frascos que otros almacenes! De cierta forma, es como cerrar el ciclo.


Dixie Innes es chef y cofundadora de Aphrodite's, un negocio de alimentos artesanales ubicado en Forest Gate, Londres.