La solidaridad, como el temblor, también tiene réplicas. Y más cuando se supo que el Istmo de Tehuantepec, en la costa oaxaqueña, estaba muy afectado por el mayor terremoto de los últimos cien años, que alcanzó los 8.2 grados en la escala Richter en México y 7.7 en Guatemala minutos antes de la medianoche del jueves 7 de setiembre.
La reacción de Maraí y Alexis, los jóvenes dueños de Comixcal, un pequeño restaurante de comida oaxaqueña a pasos del kiosko morisco de Santa María de la Ribera en la Ciudad de México, fue convocar a los conocidos para recolectar comida, medicinas y ropa para la zona afectada. Cerca de las seis de la tarde del viernes, eran uno de los cuatros centros de acopio ciudadanos que vieron desbordada su expectativa de recolección. En Comixcal, decidieron no brindar el servicio de restaurante ese día, levantar las mesas del local y hacer espacio para que las latas de conserva y las decenas de paquetes de papel higiénico tuvieran sitio mientras esperan su traslado.
Cerca de las seis de la tarde del viernes 8, hay más de diez personas que trabajan fuera del restaurante recibiendo y organizando las cosas, otros atienden el teléfono, diseñan carteles, o reciben y comunican información sobre la zona afectada. Son un verdadero centro de emergencias remoto.
Alexis del restaurante Comixcal explica como convirtieron su negocio en un centro de acopio de víveres para los damnificados istmeños, tras el terremoto de 8.2 grados que terminó con la vida de más de 60 personas.
"Somos de Oaxaca, yo soy del Istmo y Alexis de los valles centrales y veníamos pendientes de las noticias desde hace días, por las grandes inundaciones que dejaron las lluvias en la zona. Cuando tembló, nos pusimos en contacto y había mucha gente que tenía dificultad para localizar a sus familiares, porque hasta ahora, todo Juchitán está sin luz (y por lógica sin internet ni telefonía )", explica Maraí, de 29 años, en la puerta del restaurante.
Sigue Alexis: "La solidaridad es muy común en Oaxaca, y ante la tragedia aún más. Nuestra convocatoria empezó siendo entre los amigos, pero rápidamente nos desbordamos. Entonces nos coordinamos con otros dos lugares, y vamos a hacer un envío conjunto de lo recabado hacia el Istmo."
Los muchachos de Comixcal se pusieron de acuerdo con el grupo del Centro Cultural Macario Matus, de Tlatelolco y con el acopio que la sección XXII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación – CNTE – armó en México para enviar al sur. La CNTE consiguió un camión de diez toneladas que a la hora en que este artículo se publica estará viajando hacia el Istmo con lo recolectado en estos tres puntos de acopio. El punto de entrega será el hospital civil de Juchitán, y desde Comixcal llaman a que la gente de las localidades vecinas que pueda, se acerque allí para recibir las donaciones.
Alexis cuenta que cerca del mediodía del viernes enviaron una primera camioneta, –la que pensaban usar para trasladar las cosas, que pronto les quedó chica– con medicinas, sobre todo, material de curación para las decenas de personas heridas.
Explican que lanzaron la convocatoria por redes sociales, y que mucha gente empezó a comentar que quienes quisieran enviar material y comida, no acudieran a las instituciones oficiales sino a estas instancias ciudadanas, a las que sí se les tiene confianza de que no harán un uso político de la solidaridad en un momento de crisis.
La diferencia también pasó por la rapidez de la respuesta: "nosotros armamos la recolección casi inmediatamente, y a las 9 de la mañana ya había gente llegando aquí con sus donaciones. Mientras que el gobierno de la ciudad, según la secretaria de gobierno, Patricia Mercado, no abrió su centro de acopio en el Zócalo hasta las dos o tres de la tarde del viernes. Por eso también hubo mucho cuestionamiento de la gente" relatan. Ellos, en Comixcal, dedicaron a los 5 trabajadores del restaurante para la tarea, además de sus dueños y una decena de jóvenes, mayormente estudiantes, que se acercaron a trabajar de manera solidaria en el envío de víveres a su tierra natal.
Los muchachos repasan la lista de los municipios afectados, además de Juchitán, dónde según las cifras oficiales de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, fallecieron 31 personas de las 45 que se reportan en todo Oaxaca. La situación es grave en El Espinal, San Mateo del Mar, Ixtaltepec, Salina Cruz, Tuxtepec, Matías Romero, Ixhuatán, Ciudad Ixtepec y Unión Hidalgo. La información oficial indica que también hubo personas fallecidas en Niltepec, Huamelula y Xadani. Explican que en las zonas más alejadas del centro de Juchitán, como Río de los perros o Puente Grande, la colonia de los Pescadores y Cheguigo, quedaron aisladas y aún no han recibido la atención que sí tiene el centro, dónde el palacio municipal quedó prácticamente todo derrumbado.
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En la Colonia Del Valle, sobre la Avenida Coyoacán, la casona vieja que es sede de la coordinación nacional de la sección XXII de la CNTE es un hervidero a las nueve de la noche. En el centro de acopio que organizó el sindicato independiente de maestros, Xóchitl, una maestra veterana recibe a la gente sonriendo y dándoles paso. En la sala central de la casa, jóvenes voluntarios clasifican las donaciones. "Estamos consternados, pero también contentos porque la solidaridad es una característica del pueblo mexicano", dice la maestra. Junto a ella está Salvador Acevedo, encargado de coordinar la tarea. Los maestros organizados emitieron el llamado a la solidaridad casi inmediatamente de ocurrido el sismo, en los primeras horas del viernes 8. Convocaron a sus integrantes a sumarse a las acciones de apoyo solidario: "acopio de víveres, ayuda popular, traslado de heridos, remoción de escombros y vigilancia permanente", desde los 37 sectores sindicales en que se organiza la CNTE en el estado de Oaxaca.
Ya estaban en alerta, porque ellos habían sido los principales convocantes a repudiar la presencia del presidente, Enrique Peña Nieto, la tercera vez en sus casi cinco años de gobierno que visita el estado insumiso del sur. Durante todo el jueves, decenas de manifestaciones se dieron en distintos puntos del estado y particularmente en la ciudad de Oaxaca, la represión y la resistencia duraron casi tres horas, de la que también participó ampliamente el bloque negro anarquista. Veinticuatro personas fueron detenidas arbitrariamente y liberadas en la noche, sin cargos, pocos minutos antes que comenzara el temblor más grande del siglo.
"La sección convocó a las organizaciones sociales del estado y al pueblo en general a manifestarse contra la presencia de Peña Nieto en el estado, a rechazar a este gobierno represivo, que arremetió en junio del año pasado contra la población de Nochixtlán por contraponerse a la reforma educativa", explica Acevedo. Relata también las novedades que llegan desde Juchitán, el lugar más dañado. De cómo colapsó parte del hospital general Macedonio Benítez Fuentes y la gente tuvo –y tiene– que ser atendida en la banqueta. De cómo se calcula que más de 7 mil viviendas resultaron dañadas y que en el transcurso de la noche y la mañana siguientes, podrían aumentar.
La coordinadora activó rápidamente sus redes y a la una de la tarde ya había enviado desde México un primer transporte hacia el centro del caos y están organizándose para llegar a las comunidades más pequeñas que quedaron aisladas.
"La CNTE es la piedra en el zapato del gobierno", dice Acevedo, pero es también una de las últimas grandes organizaciones de trabajadores con presencia nacional, que tiene la capacidad de responder rápidamente, como ahora, ante una crisis. Resulta paradigmático que a pesar de la constante criminalización que sufre el magisterio independiente sindicalizado, la respuesta de la gente haya sido masiva. Ellos, igual, no se confían. Para dar fe de lo actuado, en la puerta de la casona en la Ciudad de México, toman el contacto de las personas que han llegado con donaciones para poder darles certeza de los materiales acopiados sí llegaron a buen puerto.