Identidad

La realidad del acoso callejero es mucho más oscura de lo que ningún estudio pueda reflejar

Sinceramente, hacer una encuesta sobre el acoso poniendo como ejemplo la frase “Hoy estás guapísima” nos parece una pérdida de tiempo.
Hannah Ewens
London, GB
Lauren O'Neill
London, GB
MA
traducido por Mario Abad
4.4.19
hombre acosando a una mujer en unas escaleras mecánicas
Foto: Anna Berkut / Alamy Stock Photo

Felicidades al equipo de prensa responsable de uno de los mayores estudios sociales británicos, quienes lograron inspirar al menos cinco titulares casi idénticos, del estilo: “Reino Unido empieza a abandonar los roles de género tradicionales”. Resumiendo: el Centro Nacional de Investigación Social británico publicó la 35 edición de su encuesta anual, en el que se toma el pulso a la sociedad británica respecto a temas como la economía o el cambio climático, entre otros.

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Varios medios de comunicación hicieron alusión a los resultados del estudio sobre el género. Una de las conclusiones señalaba que es más probable que las mujeres consideren que los piropos no son malos a que lo hagan los hombres. Desde aquí podemos oír la cantinela de: “Entonces, ¿por qué las mujeres exageran tanto con el rollo del acoso en la calle?”. El 52 por ciento de las mujeres encuestadas aseguraron que “siempre” o “normalmente” está mal que un hombre suelte piropos no solicitados a una mujer en la calle. En el caso de los hombres, el 61 por ciento de ellos opinaba lo mismo.

La pregunta que debían responder las dos mil personas encuestadas era: “Imagina que hay una mujer caminando por la calle. Pasa junto a un hombre al que no conoce y que le dice en voz alta que hoy está guapísima. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones describe mejor tu opinión respecto al comportamiento del hombre?

No está mal en ningún caso / Casi nunca está mal / A veces está mal / Normalmente está mal / Siempre está mal”.

Vamos a ver… ¿“hoy estás guapísima” como ejemplo de acoso sexual en la calle? ¿En serio? “HOY ESTÁS GUAPÍSIMA” no es precisamente lo que soltaría el clásico acosador, sino más bien algo que me diría mi tía abuela. La línea que separa el acoso del flirteo es muy fina. Como regla general, el flirteo es bienvenido. La persona con la que intentas ligar estará relajada y receptiva y se mostrará interesada por ti. Una persona que no habla, se muestra reservada, o se queda paralizada cuando la tocan, o acelera el paso para alejarse con la mirada fijada en el suelo ante un comentario, no está en actitud de flirteo. Y estos son solo ejemplos de las muchas conductas instintivas y adquiridas que han desarrollado las mujeres para rechazar a los hombres sin hacer que se enfaden y se pongan violentos. (Sí, ya lo sé, no todos los hombres son iguales).

Aunque aprecio la intención de este estudio de apoyar, aunque torpemente, el movimiento #MeToo, la cosa no va así, señores. La realidad de lo que las mujeres sentimos ante los piropos es mucho más horrible. En palabras de los autores de la investigación, “la situación se escogió intencionadamente para medir la reacción del público a un comentario no solicitado aunque no inherentemente ofensivo o de mala educación”.

Vale, pero… entonces, ¿para qué sirve el estudio? Mientras sigamos sin tener datos suficientes sobre casos reales de acoso, la gente que no lo ha sufrido (o que ha decidido “estar por encima de eso”, como si eso las hiciera más fuertes) seguirá tachando de anecdóticas las historias de estas mujeres.

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A continuación ofrecemos varias sugerencias para futuras encuestas, basadas en situaciones reales que varias mujeres de VICE Reino Unido han tenido que sufrir en primera persona.

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Foto: Anna Berkut / Alamy Stock Photo

PASAR JUNTO A TI EN UNA BICI, LUEGO DAR LA VUELTA, SUBIRSE A LA ACERA Y CORTARTE EL PASO PORQUE “SIMPLEMENTE QUIERE HABLAR”

La última persona que me hizo esto fue un adolescente que incluso llevaba el jersey de su escuela, lo que me ayudó a cambiar mi percepción de “amenaza en potencia” a “mira, niñato, que te saco casi diez años y no me interesas nada”. Es un infierno porque el acosador no solo invade tu espacio personal, sino que supone que tiene derecho a perder tu tiempo sin siquiera preguntarte si te apetece hablar.

⎯Tshepo Mokoena

PASAR A TU LADO CON EL COCHE, MUY DESPACIO, E IR HABLANDO CONTIGO MIENTRAS CAMINAS, PESE A QUE ESTÁS HACIÉNDOLE VER CLARAMENTE QUE TE SIENTES INCÓMODA / ACELERANDO EL PASO

No hay nada más espeluznante e intimidante que un tío te eche piropos desde la seguridad de una caja metálica con ruedas. ¿No es así como suele acercarse el típico asesino de autopista a su presa adolescente en todas las películas de miedo que existen? Lo peor es que cuando ocurre algo así, instintivamente te pones tensa o aceleras el paso considerablemente para escapar, poniendo claramente de manifiesto que odias esa situación. Pero a ellos les da igual. Encuesta: ¿es peor que sepan que no te gusta nada lo que están haciendo o que sean incapaces de leer tu lenguaje corporal pidiendo ayuda a gritos?

⎯ Hannah Ewens

SEGUIR A ALGUIEN

El acoso no tiene por qué implicar contacto físico, ni siquiera palabras. A veces basta con mostrar un comportamiento amenazador y predatorio, como perseguir a alguien por la calle durante mucho rato hasta que esa persona advierte tu presencia. Quiero decir que tengo todo el derecho a ir a la tienda de la esquina sin tener que soportar que un tío que me dobla la edad me siga, cruce la calle cuando yo lo hago y vuelva a cruzar detrás de mí. ¡Todo el mundo tiene derecho a eso, joder!

⎯Daisy Jones


MIRA:


ESTABLECER CONTACTO VISUAL, HACER COMO QUE TIRAS UN BESO Y LUEGO NO DECIR NADA

Esto iría junto con “sacar la lengua y fingir un cunnilingus” en la lista de cosas jodidas que constituirían un claro ejemplo de acoso, a diferencia de decir “Hoy estás guapísima”. Preséntame a una pareja de ancianos cuya longeva relación empezara con ese gesto por parte de él… Y aun así no me valdría, porque hace 50 años las mujeres estaban tan sumidas en el machismo que seguramente consideraban normal o “una gracia” que los hombres les pusieran morros de besuqueo.

⎯ Tshepo Mokoena

QUE TE TOQUEN

Me imagino que el peor caso es que alguien te toque sin tu consentimiento. A veces se producen toqueteos en noches de borrachera, y eso puede resultar indignante o traumático. Cuando cuentas esas historias a los hombres, normalmente la respuesta es “Joder, qué mal, ¿lo siento?”. Esa es la prueba irrefutable de lo “real” que es este tipo de acoso. ¿Qué es el espacio personal cuando has crecido con la idea de que tu cuerpo es propiedad pública?

⎯ Hannah Ewens

HACER COMENTARIOS OBSCENOS DESPUÉS DE QUE HAYAS PASADO PERO CUANDO AÚN PUEDES OÍRLE

A ver, genio: aunque ya no te vea, seguramente sí podré oírte cuando sueltes algún comentario asqueroso sobre tu polla y mi culo, mis piernas o mi boca. Dímelo a la cara para que pueda decirte a la tuya que te vayas a la mierda.

⎯ Lauren O’Neill

ESPERAR AL ÚLTIMO SEGUNDO PARA INCLINARSE Y SUSURRARTE AL OÍDO ‘EY, SEXY’ CUANDO PASAS POR SU LADO

No hagáis eso. Es de una cobardía que da vergüenza ajena y demuestra que tú, acosador, no eres siquiera capaz de decir guarradas a la cara. Esto suele pasar cuando un día soleado he decidido no escuchar ningún podcast sobre el Brexit y he preferido simplemente mirar al cielo, suspirar y pasear por la calle. Que alguien interrumpa ese momento para susurrarme alguna cerdada al oído es una abominación.

⎯Tshepo Mokoena

JUNTARSE EN GRUPO Y DEDICARSE A ECHAR MIRADAS LASCIVAS EN SILENCIO

No hace mucho, un día de calor, iba por la calle con un vestido con el cuello en v. Hay gente que diría que ese día llevaba más “escote” de lo habitual. Para mí lo habitual es no llevar escote. Me fijé en que había un grupo de tíos tomándose una cerveza en la puerta de un pub. A medida que me acercaba, pude notar cómo me miraban, uno a uno y sin mediar palabra, hasta que pasé de largo. Obviamente, esto no acoso y no hay nada malo en quedarse callado, pero el hecho de que lo hicieran cuando pasaba por ahí, todos a la vez, me hizo sentir observada y vulnerable, como si estuviera ahí solo para que esos tíos pudieran mirarme. Desde aquella vez, me he dado cuenta de que esto pasa constantemente, y no me parece una forma muy agradable de tratar a otra persona, la verdad. Y si lo hacéis inconscientemente, ¡pues procurad ser conscientes! Un escote no tiene por qué ser inherentemente sexual. ¡Dejad que disfrute mi vestido en paz!

-Lauren O’Neill

@hannahrosewens / @tnm___ / @hiyalauren / @daisythejones

Este artículo apareció originalmente en VICE UK.