Guía de Festivales

Por qué el Mad Cool lo ha petado en tan solo dos años

El Festival de Madrid se han puesto a la altura de festivales con décadas de experiencia.
9.7.18
Fotografía cortesía de Mad Cool
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Se mire por donde se mire, era una anomalía que Madrid no tuviera un festival pop de gran formato con el que poder compararse a cualquier otra capital europea. No solo por los muchos beneficios que tiene a nivel turístico y de repercusión internacional, sino porque era una demanda de la propia ciudadanía, que tenía que viajar hasta Benicàssim, Barcelona o Bilbao para ver algunos de sus grupos favoritos. Han tenido que pasar muchos, demasiados, años, pero al fin Madrid vuelve a ponerse en primera línea en materia de festivales. Y parece que por mucho tiempo, ya que Mad Cool ha llegado para quedarse.

El éxito del festival fue inmediato, prácticamente desde los primeros anuncios de su primera edición, hace tan solo dos años. El mejor ejemplo es su victoria en el premio al Mejor Festival Nuevo de 2016, que otorga el European Festival Award, y el mayúsculo éxito de público, y es que asistieron un total 100.000 personas, dejando 23 millones de euros de impacto económico en la ciudad y creando alrededor de 2.000 puestos de trabajo. Todo ello, y siempre según afirma la organización, lo convierte en el festival de verano más rentable de España.

Hay dos puntos clave para entender su éxito: la fuerte demanda del público de Madrid para que la ciudad disfrutase de un festival de esta magnitud y la propia concepción del evento, un festival a lo grande, sin escatimar en nombres, recursos y promoción

¿Cuál ha sido el secreto del éxito de Mad Cool para competir con festivales con décadas de recorrido en tan solo dos ediciones? Las razones pueden ser muchas y variadas, pero hay dos puntos clave a los que prestar atención: la fuerte demanda del público de Madrid para que la ciudad disfrutase de un festival de esta magnitud y la propia concepción del evento, un festival a lo grande, sin escatimar en nombres, recursos y promoción. Solo así se entiende la arriesgada puesta de largo del primer año, en 2016, cuando no solo programaron a nombres más o menos habituales en este tipo de eventos (es el caso de Band of Horses, Two Door Cinema Club, Garbage, Caribou, Vetusta Morla o Lory Meyers, grupos con recorrido y experiencia), sino que la banca saltaba con los cabezas de cartel, dos figuras de la talla de The Who y Neil Young, leyendas indiscutibles en la historia de la música contemporánea, y espectáculos bastante difíciles de ver en España. A eso se le llama entrar por todo lo alto.

El año siguiente, 2017, sería el de la consolidación de Mad Cool con la visita de un total de 135.000 personas y agotando entradas y abonos tres meses antes de su celebración. Un sold out rotundo con un cartel encabezado por Foo Fighters, Green Day, Kings of Leon, Wilco y M.I.A., y solo empañado por la desgracia del fallecimiento de un trabajador del festival mientras realizaba acrobacias aéreas, un hecho que nada tiene que ver con el éxito artístico y de público que volvió a ser sin precedentes. De hecho, les ha ido tan bien que ya han tenido que buscar otro emplazamiento, dejando atrás la Caja Mágica para encontrar una nueva ubicación entre Valdebebas y la feria IFEMA, con mas 100.000 metros cuadrados de extensión, donde se ubicarán hasta siete escenarios, dos más que en la anterior edición.

El gran acierto del Mad Cool en esta tercera edición es, sin duda, la clase media, nombres grandes que no llegan a ser cabeza de cartel pero que no deberías perderte por nada del mundo

Este año, la organización ha querido dar el enésimo golpe sobre la mesa en lo que a cabezas de cartel se refiere. ¿Queríais rock? Aquí tenéis rock. Desparecido Kurt Cobain en 1994, solo un nombre podía recoger el testigo de su reinado en Seattle, y esos eran Pearl Jam, creadores de discos históricos como Ten o Vitalogy y supervivientes de la época dorada del grunge. El grupo liderado por Eddie Vedder nunca ha dejado de estar en forma, como tampoco lo han hecho los Arctic Monkeys, seguramente el reclamo más multitudinario de la tercera edición de Mad Cool, más cuando presentan un disco tan reciente como Tranquility Base Hotel & Casino. Pasaron de ser los niños bonitos del NME a dejarse crecer el tupé y endurecer su sonido gracias a la inestimable ayuda de Josh Homme, capo de Queens of the Stone Age, precisamente otro de los grupos de rock que estarán en este festival.

Pero no solo de rock vive el hombre (o eso agradecerían nuestros tímpanos), y es que hay dos ejes más sobre los que gira el festival madrileño: la electrónica y el pop, siempre bien mezclado. De estas dos cosas saben un rato los Depeche Mode, que siguen paseando por el mundo su disco del año pasado, Spirit, mientas no dejan de tocar sus hits habituales (ya sabéis: “Enjoy the Silence”, “Just Can't Get Enough”, “Personal Jesus”, el listado es interminable), los franceses Justice, expertos en animar cualquier fiesta que se precie, o los MGMT, que, pasada la fiebre “Kids”, han seguido haciendo discos más que recomendables.

El gran acierto del Mad Cool en esta tercera edición es, sin duda, la clase media, nombres grandes que no llegan a ser cabeza de cartel pero que no deberías perderte por nada del mundo. ¿Ejemplos? Fleet Foxes y su folk onírico, la deliciosa mezcla de indie pop y noise trotón de Yo la Tengo, el pop psicodélico de Tame Impala, los anfetamínicos At the Drive-In o el pop preciosista de Real Estate. Eso sin olvidar algunos grupos que siempre han estado allí, como Massive Attack, Alice in Chains o los escoceses Franz Ferdinand, que vuelven al ruedo con nuevo disco y gira europea. Muchos nombres que son clásicos.

El resultado es un cartel equilibrado y de calidad, donde se juntan la vigorexia y la delicadeza, la veteranía y la juventud, el baile y la reflexión. Mad Cool estrena lugar y lo hace a lo grande, como todos los movimientos que ha hecho hasta ahora. La cosa pinta realmente bien, para qué os vamos a engañar.