Me casé con un pedófilo

Hemos hablado con Kate, quien, después de 20 años de matrimonio, descubrió que su marido había estado buscando por internet imágenes ilegales de abusos sexuales a menores.

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sep. 12 2018, 4:00am

Sinead Keenan portraying Kate in 'Married to a Paedophile'. All stills courtesy of Channel 4. 

El sonido de alguien llamando a la puerta poco después de las siete de la mañana fue lo que hizo pensar a Kate que aquel día sería diferente. Se estaba preparando para ir al trabajo en la casa familiar que había compartido con su marido Alex durante veinte años. Era imposible que fueran sus dos hijas porque ya se habían ido y no esperaba a nadie más a esas horas.

“Lo siguiente que recuerdo es la casa llena de policías”, explica Kate por teléfono. ”Entraron directamente en la habitación mientras me estaba maquillando y empezaron a decir que necesitaban todos mis equipos electrónicos”. El móvil de Kate estaba encima de la cama, pero el iPad y el portátil estaban en algún lugar de la casa. “No tenía ni la más remota idea de lo que estaba pasando”.

Uno de los policías pidió a Kate que se sentara en el salón, pero antes llamó al trabajo para avisar de que probablemente no podría llegar a la hora. Estaba tan nerviosa que se le olvidó colgar la llamada y descubrió después que se seguía grabando el mensaje de voz a su jefe.

“Alex estaba sentado en una silla balanceándose”, continúa Kate, a la que se le cayó el mundo encima cuando su marido abrió la boca por primera vez: “’No soy ningún pedófilo. No soy ningún pedófilo’ era la frase que repetía para sí mismo una y otra vez. Los policías no nos dejaban hablar entre nosotros a solas porque, cuando entran en una casa, no saben a quién van a detener. Alex no me confirmó nada y se limitó a seguir repitiendo aquella frase”.

Con las palabras de su marido como único apoyo, Kate se defendió con buenas intenciones y creyó que era posible que todo aquello fuera una falsa acusación.

Doce horas después, Kate llegó a la comisaría donde habían detenido a su marido. Se sentó con él en una habitación y este le confesó que llevaba años buscando por internet imágenes ilegales de abusos sexuales a menores.

Kristy Philipps interpretando a la hija Jess y Nick Gleaves interpretando a Alex en ‘Married to a Paedophile'.

"Cuando se confesó, todo cambió”, cuenta Kate. “Hasta ese momento, había estado defendiéndolo y luchando por él hasta el punto de comportarme como una borde con los policías, pero de repente vi claro que estaba en el bando equivocado. Cuando me enteré de que había estado mintiendo, supe que nuestro matrimonio estaba roto y que no había forma de arreglarlo”.

Kate recuerda haber lanzado un grito en comisaría antes de marcharse y que quería escapar a cualquier lugar. Han pasado dos años desde que cambió la vida de Kate para siempre y ahora ha estrenado en Channel 4 su propio documental, Married to a Paedophile.

Hemos hablado por teléfono para respetar su anonimato. El nombre de Kate no es Kate en realidad y, a pesar de que los audios que se han usado son grabaciones reales de Kate y demás protagonistas de la historia, los actores han reconstruido las conversaciones. El equipo que ha trabajado en el documental pasó meses con Kate y otra mujer a la que le había ocurrido lo mismo para conocer los intentos de esas familias por salir adelante en un futuro incierto.

Cuando hablamos de abusos sexuales a menores, la atención siempre se la llevan el abusador y las víctimas, pero Kate ha abierto las puertas de su vida a la directora y productora Collette Camden esperando que este documental se centre en las otras personas inocentes que suelen ser olvidadas: las familias de aquellos que han cometido este tipo de delitos monstruosos.

“Se les presta mucha atención, con razón, a las víctimas de abusos sexuales e imágenes en internet”, continúa Kate mientras se toma un respiro para reponerse. “Ese debería ser el foco principal. Además, la otra parte de los focos se la llevan los abusadores y los debates sobre c

ni a mis hijas"n cuenta ni amtrada. "n saber qudas cambian de repente y es devastador. olvidadas: las familias de aquellos que ómo se les debería tratar: por qué hacen lo que hacen y qué se puede hacer para evitarlo. Sin embargo, nadie piensa en el tercer grupo de gente. Nuestras vidas cambian de repente y es devastador”.

Kate recuerda haber llamado al policía que detuvo a su marido. Estaba sola sin saber qué hacer y quería saber a quién acudir para obtener ayuda. El policía le sugirió que buscara apoyo a las víctimas, pero le advirtió de que ella no era realmente una víctima. “Dijo que éramos daños colaterales”, comenta Kate claramente frustrada. “No se nos tuvo en cuenta ni a mí ni a mis hijas”.

Después de que lo dejaran libre, Kate y Alex volvieron a casa en coche y permanecieron en silencio durante todo el viaje. Lo primero que hizo ella al llegar fue obligar a su marido a que llamara a su madre. Kate había estado en contacto con ella durante todo el día y necesitaba que Alex le confesara lo que había hecho antes de que lo hiciera ella misma. “La verdad es que también quería castigarle un poco”, admite. “Después, hablé con mi hermana y no era capaz de asumirlo. Me dijo que tenía que irme y no volver a esa casa”. Aquella noche, Kate durmió en el segundo piso y Alex en el sofá. “Intenté hablar un poco con él, pero me resultó muy complicado. Después, hice las maletas para irme a casa de mi hermana y me recogió a la mañana siguiente. Cuando volví a esa casa unas semanas después, Alex ya había recogido todas sus cosas y se había ido”.

Durante ese tiempo, Kate se informó sobre la pedofilia de manera obsesiva intentando descubrir toda la información posible. “Necesitaba saber más cosas sobre los abusos, cómo y por qué lo había hecho”, explica. La otra duda que le venía a la cabeza era si él había tenido contacto directo con menores, ya que tienen dos hijas y Alex trabajaba como profesor en un colegio. “Le di vueltas a ese tema durante mucho tiempo. De hecho, sigo pensando en ello”, admite. “Estoy bastante segura de que no lo hizo y nunca lo haría, pero existen demasiados casos en los que la gente decide actuar”.

Ahora, Kate ha reconstruido su vida. Aunque ya no tiene ningún tipo de relación con Alex, sabe que este sigue teniendo contacto con sus dos hijas, pero ella ha seguido adelante y ha encontrado una nueva pareja. No ha sido nada fácil para Kate hacer este documental, ya que las escenas le han traído muchos recuerdos y sentimientos. Sin embargo, cree que todo va a merecer la pena.

Sinead Keenan interpretando a Kate en 'Married to a Paedophile'.

"Hay muchos mitos sobre las familias y parejas de los abusadores sexuales y la mayoría tienen que ver con que deberíamos haber sabido lo que estaba ocurriendo”, comenta. “Solo por el hecho de que una mujer intime con su pareja, la gente asume que debería saber o al menos sospechar lo que estaba pasando. En la gran mayoría de los casos, la realidad es que la mujer se entera por primera vez cuando la policía entra en su domicilio”.

Kate tiene la esperanza de que Married to a Paedophile pueda cambiar esa idea.

“También quería destacar que hay personas que ofrecen ayuda para aquellos que se encuentran en situaciones similares, en particular la Lucy Faithfull Foundation", una organización benéfica que ofrece ayuda a las familias de los abusadores, entre otros servicios. En Reino Unido, se detiene cada año a 5.400 hombres por descargas de imágenes sexuales de niños y eso significa que hay muchísimos familiares y amigos que se sienten estigmatizados, confusos y aislados y que necesitan esa ayuda. “La fundación realiza un gran trabajo a la hora de ayudar a las familias que están en mi posición”, cuenta Kate. “Espero que este documental sirva de ayuda a las mujeres que están pasando por lo mismo que yo”.

Cuando pregunto a Kate cómo se siente ahora al pensar en estos dos últimos años, contesta: “He seguido con mi vida e intento no pensar mucho en eso ahora mismo. Cuando veo a mis hijas, me viene a la mente. He tenido muchos sentimientos diferentes: todavía tengo mucha rabia, pero a la vez compasión. Sé que él no está teniendo una vida agradable, ya que ha perdido su trabajo, su casa y a mí. Todavía tengo la sensación de que no lo ha superado, ya que debe de ser muy duro para alguien pensar que se satisfacía con imágenes de niños. Todavía defiende que no hacía nada con ellas y pienso que es muy difícil aceptar algo así“.

“Dicho esto, mi historia termina más o menos bien. Ahora mismo, llevo una buena vida y soy feliz. Espero poder dar esperanza a las mujeres como yo y darles fuerza cuando crean que no volverán a llegar los buenos momentos”.

@MikeSegalov

Este artículo se publicó originalmente en VICE UK.

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