Una mirada a Prince a través del lente de su fotógrafo personal
Foto espontánea en un callejón de Chicago: “Siempre me gustó retratar a Prince en lugares inesperados […] Manejamos hasta un pasillo trasero para entrar a un club nocturno en Chicago. No estoy seguro qué captó nuestra atención detrás del edificio; esto fue lo que tomé. Tomamos unas cuantas fotos más cuando regresamos al club la noche siguiente”. 

Una mirada a Prince a través del lente de su fotógrafo personal

Fotografías nunca antes vistas del nuevo libro de Afshin Shahidi, ‘Prince: A Private View’.
AS
fotografías de Afshin Shahidi

Afshin Shahidi conoció a Prince en 1993 en la grabación de un video en Paisley Park. El camarógrafo había mentido parcialmente para obtener el puesto diciéndole a la persona encargada de la grabación que él sabía cómo instalarle una película a la cámara de cine. En realidad no tenía idea de cómo hacerlo, pero el oriundo de Minnesota no iba a perderse la oportunidad, quizás la única en su vida, de conocer al genio musical. Afortunadamente salió lo suficientemente bien librado como para que el encargado del set lo llamara de nuevo, y con el transcurso de los años Afshin pudo trabajar en una variedad de videos y proyectos de filmación con Prince.

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Para llegar hasta ahí, Shahidi se coló lentamente en el círculo cercano de Prince, primero como el encargado de cambiar la película de las cámaras de grabación hasta, finalmente, convertirse en su fotógrafo personal. Shahidi utilizó su lente como un destello introspectivo del mundo habitado por la retraída y excéntrica superestrella, y obtuvo un boleto en primera fila para convivir con uno de los personajes más grandes del entretenimiento moderno. El fotógrafo dio su paso más importante cuando Prince lo llevó a su gira europea en 2002, específicamente para sacar fotos. Esta oportunidad le dio a Shahidi una convivencia íntima y constante con Prince, e incluso se convirtió en una extensión de su proceso creativo. En su nuevo libro Prince: A Private View (publicado por St. Martin Press y con una introducción de Beyoncé), el fotógrafo estadounidense nacido en Irán comparte con los fans su archivo de fotos inéditas que capturan a Prince como nadie lo ha hecho antes. Para su libro, Shahidi tuvo que seleccionar poco más de 250 fotos de entre miles, literalmente. En Noisey estamos publicando por primera vez siete de esas nuevas fotos junto a una entrevista que puedes leer abajo.

Platicamos con Shahidi por teléfono para saber cómo sus fotos capturaron la esencia de Prince, cómo era ser amigo del ícono, qué se sentía estar en las fiestas privadas en L.A., y lo que revelaron todos aquellos momentos cándidos, personales e inclusivos. Esto es lo que nos contó.

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La primera sesión fotográfica de Shahidi con Prince: "Me dijo que quería que las fotos retrataran la pasión de la canción y me preguntó si tenía algo en mente […] Una de mis ideas fue esperar una llamada que nunca llegaría. Se sintió muy real cuando empezamos a tomar las fotos".

Noisey: ¿Cómo llegaste al mundo de las cámaras y la fotografía?
Afshin Shahidi: La fotografía siempre fue un pasatiempo para mí. Pasaba el rato tomando fotos a mi esposa, a veces la gente necesitaba retratos, en general aprovechaba cada oportunidad para practicar. Mi madre fue muy inquieta desde pequeña y por eso crecí con un cuarto obscuro en el sótano donde veía la magia de ver aparecer una foto sobre el papel fotográfico sumergido en los químicos. De niño me parecía un acto de magia y eso llamó mi atención. Como siempre he sido una persona muy creativa y visual, mi pasión se instaló en la fotografía y cinematografía con el paso de los años. Como no supe qué hacer con mi creatividad mientras crecía en Minnesota, decidí estudiar física pero cuando tuve que escoger una carrera, me di cuenta que quería ser parte de las artes visuales.

Sentado en un coche con una mano en la ventana.

¿Cuál era tu técnica para tomarle fotos a Prince y cómo influenció él las imágenes?
Prince fue parte de la razón de mi cambio de cámara análoga a digital. Me preguntó si podía usar cámara digital, porque le gustaba la retroalimentación inmediata. Tomaba la foto y la podía ver en el monitor o en la pantalla de la cámara y tomar una decisión. Siempre me he sentido atraído por la simetría, tal vez por mi bagaje como iraní, y eso se ve reflejado en mis fotografías de Prince. Casi siempre aparece centrado.

Una de las fotos preferidas de Shahidi tomada en un pequeño club de Londres después del show. "Pienso que se ve muy cool".

¿Cuántas fotos en el libro se pensaron y cuántas se tomaron en el momento?
La mayoría son más cándidas. Las únicas que se pensaron son las que parecen retratos, donde aparecen sus hombros y mira hacia la cámara. Para estas fotos sí puse luces y todo lo demás. Para el resto, como aquellas en conciertos y demás, llevaba mi cámara a todos lados y él posaba. De vez en cuando, me percataba de un lugar y le pedía si quería sacarse una foto, pero en realidad nunca le ordenaba posar, quería capturarlo lo más naturalmente posible.

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¿Cómo crees que tus fotografías capturan la esencia de Prince?
Sus ojos te penetran y son el centro de muchas de mis fotos. Es un hombre hermoso, muy guapo. Creo que lo capturé como es, al natural, sin que estuviera muy consciente de la cámara. Es difícil no hacerlo cuando tienes a alguien parado frente a ti sacando fotos, pero intentaba desaparecer en el ambiente lo más que podía para no llamar su atención con la cámara. Siento que capturé un poco cómo era, a veces su lado chistoso, su seriedad, y cuando estaba de mal humor. Creo que se puede vislumbrar todo esto en las fotos.

Backstage en Milán: "Lo vi caminando por el pasillo de cortinas blancas, saqué mi cámara y tomé un par de fotos antes de que doblara en una de las esquinas. No estaba seguro si había capturado algo y le pregunté si no le importaba caminar de nuevo. Entre risas me dijo, "sabes que no hago las cosas dos veces".

¿Cómo era tener a Prince de amigo?
Me acogió bajo sus alas. Nos apoyó a mi familia y a mí de muchas formas. Conoció a mis hijos y a mi esposa. Nos fuimos de vacaciones juntos. La amistad se desarrolló a lo largo de la colaboración creativa. Todo fue muy natural y terminamos pasando juntos mucho tiempo. Nos sentábamos a platicar de música, de los derechos de los artistas, de la creatividad y todas esas cosas. Me enseñó mucho. Siempre me pasaba por la cabeza la afortunada situación en la que estaba, ahí sentado con un ícono de la música, frente a frente. Nunca me pellizqué, pero sí me preguntaba si todo era real. El hecho de salir de fiesta yo solo con Prince era extraño y surreal.

Era una lección de humildad saber que confiaba en mí y que le importaba lo suficiente como para preguntar por mi aporte creativo y continuar con la relación laboral y de amistad. Le gustaba bromear siempre que podía, lo cual no sabía hasta que lo conocí. Era muy bueno en muchas cosas. Desde luego, como músico era multiinstrumentista y tenía una voz increíble, pero también me ganaba jugando billar, ping-pong, basquetbol, y eso que soy bastante bueno en todo eso. Prince estaba en otro nivel.

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Persiguiendo un vuelo de Tokio a Sapporo en Japón. "Siempre me divirtió ver a Prince en público, porque en cuanto estábamos solos mostraba su lado chistoso".

¿Cómo fue enterarse de la muerte repentina de Prince? ¿Esto dio pie a que publicaras el libro como una especie de testamento de su legado?
Al principio, cuando Prince falleció fue muy difícil para mí y mi familia, y para muchas personas en el mundo. Pero sobre todo para nosotros que lo conocíamos y lo considerábamos un amigo. Me tomó un tiempo poder volver a ver alguna de mis fotos. Recibí llamadas de personas que querían fotos de él y ni siquiera podía buscar en mi archivo. Me despertaba muchos recuerdos que, en ese entonces, eran dolorosos, por eso me tomé un tiempo de descanso.

Recibí mucho apoyo de sus fans en todo el mundo. Muchas personas se comunicaron conmigo para preguntarme si podían ver las imágenes o si había pensado en hacer un libro. Empecé a tomarlo más serio. Intenté encontrar una manera de cerrar el ciclo que no había podido encontrar después de su muerte. Empecé a ver las fotos y me acordaba de tantas cosas. Se volvió mi terapia y me ayudó un poco a sobreponerme al proceso. La meta suprema es continuar su legado de una manera significativa y respetuosa.

Sesión de fotos en el cuarto de hotel. "¿Quién se ve así de bien a las 4 a. m.?

¿Qué quieres que los lectores aprendan después de leer tu libro?
Espero que los haga sonreír. Espero que puedan ver una faceta de Prince que tal vez no conocían. Quiero continuar el legado para la Familia Morada, como le llamamos a los fans de Prince en todo el mundo. Somos muy unidos y quiero que disfruten el libro en honor a la memoria de Prince.

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