Publicidad
Fotos

La historia detrás de estas sensuales fotos de mujeres con osos

Este es Stepan, un oso ruso domesticado de 24 años que se ha convertido en toda una estrella en Instagram.

por Nourhan Hesham
27 Septiembre 2018, 3:30am

Images vía Светлана Пантелеенко/Instagram

De vez en cuando, el incomprensible algoritmo que rige la pestaña de exploración de Instagram me alegra el día. Hace poco, estaba yo curioseando sin rumbo fijo cuando fui transportada a la tundra rusa, donde el permafrost y los ahora clausurados gulags eran el escenario de una enigmática serie de fotos de mujeres rusas posando con osos.

Me explico. Son fotos sensuales de mujeres rusas, semejantes a ninfas de los bosques, que posan en actitud concupiscente con lo que parece ser un oso domesticado. Un oso enorme junto a unas mujeres diminutas. Las imágenes son míticas, románticas y extrañas a partes iguales. Lo mejor es que las veáis vosotros mismos porque es la forma más sencilla de que os hagáis una idea.

La cuenta que me llevó hasta esas fotos pertenece a Svetlana y Yuri Panteleenko, una pareja rusa que vive en Moscú con su oso domesticado de 24 años, Stepan. Son una familia ejemplar: disfrutan dando paseos, comen juntos, practican deportes y protagonizan una colección de fotos cuyo hilo conductor es la inquietante relación entre el oso y la mujer.

La pareja, al parecer, adoptó a Stepan cuando lo encontraron, con solo tres meses de vida, en condiciones deplorables. Desde entonces, el oso ha pasado 24 años como un miembro más de la familia y sigue viviendo en casa con ellos. Svetlana y Yuri aseguran que el oso es muy sociable y juguetón. Come 25 kilos de pescado, verdura y huevos al día y se mantiene en forma jugando a fútbol. Todo un ejemplo de vida saludable.

Cuando no está dándole al balón, Stepan dedica su tiempo a proyectos de interpretación, como demuestran las más de doce películas en las que ha aparecido. Hace poco ha acabado de grabar una cinta navideña titulada Fir Trees 4, en la que interpreta a uno de los protagonistas. Por 10.000 rublos (unos 129 euros), puedes contar con la presencia de Stepan en tu próximo evento de empresa, pudiendo “no solo acercarte a él y acariciarlo, sino también subirte a su enorme espalda y coger su impresionante garra”.

La curiosa relación de Stepan con la pareja no está exenta de controversia, ya que los activistas en defensa de los derechos de los animales consideran que el oso está siendo víctima de explotación para lucro personal de la pareja y que se le está privando de llevar una vida salvaje, como sería natural en un animal como este.

Según la fotógrafa Olga Barantseva, las fotografías forman parte de una campaña contra la caza con la que se pretende mostrar el lado más tierno de un gran depredador y la armonía natural que existe entre este y el ser humano. Supuestamente, a Stepan le gustan estas sesiones en la que su adiestrador lo engatusa para que pose de distintas formas con mozzarella y galletas, sus regalos favoritos.

La lista de modelos que han posado con Stepan es larga. Hay novias y mujeres embarazadas que al parecer no han tenido ningún reparo en hacer cucharita con el animal de 300 kilos. Otras posan con el oso en actitud acaramelada, nariz con nariz o con una de sus enormes garras posada en el vientre. Las imágenes reflejan claramente cierta feminidad forzada mezclada con un aire de fantasía mitológica muy rusa. Pese a ello, nada de eso justifica del todo por qué iba una modelo a querer prestarse voluntaria para posar en ropa interior en pleno invierno y dejarse achuchar por un oso.

El oso tiene un papel complejo en la historia cultural de Rusia. En parte, constituyen todo un símbolo nacional. La palabra con la que se designa a este animal en ruso significa “aquel que gestiona la miel”, y la mascota de los Juegos Olímpicos de 1980 en Rusia era un oso.

Durante el periodo petrino, las actividades con osos fueron perseguidas; el zar Alexei prohibió los bufones y mandó matar a sus compañeros úrsidos de espectáculo. Sin embargo, la prohibición no sirvió de mucho. En el siglo XVIII, las autoridades también censuraron el hostigamiento y adiestramiento de osos, medidas ambas que fracasaron también. Hasta la mismísima emperatriz Isabel, enamorada de la moda y conocida por gobernar el país con mano de hierro, prohibió el adiestramiento de osos en 1752. Un año después, sin embargo, pidió que se adiestrara a dos oseznos para su entretenimiento personal.

Los osos inspiran un temor más que comprensible. Se vuelven irritables cuando no tienen suficiente comida. El cambio climático les ha agriado el humor y hay rumores que dicen que prefieren a las mujeres por la menstruación, aunque esa teoría ha sido refutada. Establecer el vínculo entre la mujer y el oso resulta complejo. En Rusia, se dice que los osos tienen un humor “tan cambiante como el de una mujer bonita”, y en palabras del poeta ruso Nekrosav, una mujer rusa es capaz de “detener un caballo en pleno galope y de entrar en una casa ardiendo”. De un modo vagamente machista, pues, la relación entre ambos parece apropiada.

Los textos que acompañan a las fotos de Yuri y Svetlana son igualmente íntimos, rayando lo absurdo. “A veces abrimos los ojos y nos llena de dicha ver que estábamos tan unidos, tan cerca. Y tan juntos. Berigite y yo sentimos aprecio mutuo”, reza un pie de foto. (“Si Stepan fuera un hombre, sería el mejor marido y padre de familia”, añade otra usuaria en una respuesta). Las fotos en las que aparece solo Stepan suelen obtener unos 2.800 me gusta, mientras que las que muestran al oso con modelos llegan a superar los 4.000. Los comentarios son, por lo general, positivos, y van desde un “Magnífico, hay muchos momentos tiernos” hasta un “Ese oso parece que está colocado”.

El romance oso-mujer ya tuvo su momento cultural al menos una vez: en 1976, la escritora canadiense Marian Engel publicó una polémica novela apropiadamente titulada Oso, en la que narra la historia de una mujer muy aficionada a la lectura que se enamora de un oso y mantiene relaciones sexuales con él. La novela obtuvo el prestigioso premio Governor General, el mayor galardón literario de Canadá, en un año en que entre los miembros del jurado se encontraban Mordecai Richler, Margaret Laurence y Alice Munro. En un universo alternativo, a Marian y Stepan les habrían hecho un magnífico álbum fotográfico promocional. Internet provee todo lo que uno pueda soñar.

Sigue a Nourhan en Twitter.