El dilema de los "Good Hombres": Los futbolistas de doble nacionalidad y la difícil elección entre México o Estados Unidos
Marvin Lynchard  / Wikicommons
Copa Oro 2017

El dilema de los "Good Hombres": Los futbolistas de doble nacionalidad y la difícil elección entre México o Estados Unidos

Decenas de jugadores que han jugado en la selección de Estados Unidos tienen raíces mexicanas y eran elegibles para jugar con el Tri. La decisión para ellos, por distintas razones, no ha sido facil de tomar.
20.7.17

Poco más de 3 mil kilómetros de frontera entre México y Estados Unidos, delimitados por vallas y muros que desde hace tiempo existen en buena parte de ella, no han conseguido evitar el intercambio cultural de quienes se alimentan de las raíces de ambas naciones. ¿Se puede ser neutral? La necesidad de definirse es obligatoria solo para algunos. No en el futbol. Cualquier jugador que aspire a representar a su país en instancias mayores debe tomar la decisión de vestir unos colores y renunciar para siempre a los otros.

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México y Estados Unidos han librado disputas para unir a los mejores a sus filas. Observan sus cualidades desde que son pequeños y buscan atraerlos a las categorías menores para seguirlos en el proceso sin ceder la oportunidad al rival. Al final, la decisión le pertenece al jugador cuando recibe el llamado a la selección mayor. El único debut capaz de borrar el pasado.

La historia cuenta que fue Rubén Mendoza quien por primera vez decidió representar a su país natal, Estados Unidos, y no a México, lugar en el que fue criado y de donde partió para jugar al futbol, cuando la Major League Soccer estaba décadas lejos de su formación. Más tarde, Martín Vázquez, originario de Jalisco, sentó el precedente de un elemento que juega para ambas selecciones. Tras un recorrido futbolístico por los dos países, su convocatoria y algunos encuentros amistosos con México entre 1991 y 92, el cambio por la camiseta estadounidense ocurrió de forma oficial en diciembre de 1996 en un encuentro clasificatorio para el Mundial del 98 ante Guatemala.

Bajo las leyes mexicanas, amparadas por la Constitución, todo ciudadano nacido fuera del territorio de México pero que sea hijo de padre o madre mexicano, es considerado como mexicano por nacimiento. De esa ley se ha valido no solo la selección mexicana, sino también varios clubes del futbol mexicano para reclutar jugadores nacidos en Estados Unidos, pero con ascendencia mexicana, para que jueguen como nacionales en el futbol mexicano y en la selección.

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Ahora la lista registra a una veintena de futbolistas que por diferentes circunstancias han sido parte de Estados Unidos, pese a tener raíces mexicanas: Michael Orozco, Jonathan Bornstein, Edgar Castillo, Hérculez Gómez, José Francisco Torres, Carlos Bocanegra y Ventura Alvarado entre ellos. En la plantilla de la selección estadounidense para esta edición de la Copa Oro hay cinco jugadores mexico-americanos: Jesse González, Jorge Villafaña, Omar González, Paul Arriola y Joe Corona. Algunos de ellos tuvieron que decidir, otros, nunca recibieron la oportunidad de vestir la camiseta mexicana.

El caso más reciente es el de Jesse González. Con apenas 22 años, el arquero del FC Dallas ha participado con las categorías menores de la Selección Mexicana y pudo ser parte del equipo que fue a los Juegos Olímpicos de Río, pero finalmente fue recortado de la plantilla, un hecho que le causó molestia. José Luis recibió una invitación directa de Jürgen Klinsmann en 2016 para ser parte de un campamento y declinó con la esperanza de ser considerado porque siempre ha dicho que el sentimiento lo vincula con mayor fuerza a sus raíces mexicanas, el origen de sus padres, a pesar de haber nacido en Dallas.

"Estados Unidos nos ha dado mucho, pero ser mexicano es muy especial para mí. Yo respeto a los dos países, soy mexico-americano, pero mi familia siempre me recuerda que todos son mexicanos y que mi corazón pertenece a ese país", dijo para el sitio de la MLS hace un tiempo y todavía hace un mes lo confirmó. Sin embargo, la selección estadounidense se movió más rápido y él sintió que ahí tendría más oportunidad en el futuro. Bruce Arena lo consideró en la lista preliminar y lo convocó como refuerzo para la última fase de la Copa Oro… pero no ha debutado.

Jorge Villafaña fue parte del equipo norteamericano desde las categorías Sub-20 y Sub-23, con quienes jugó 17 partidos. El lateral izquierdo de Santos Laguna nació en Anaheim y sus primeros juegos de futbol tuvieron como escenario las calles de Guanajuato, en donde comenzó ese gusto y talento que recibió su primera oportunidad en las canchas de Estados Unidos gracias a Major League Sueño, el concurso que lo llevó a Chivas USA y en 2015, al título de MLS con Portland Timbers.

El año pasado, ya como parte de la Liga Mx, Villafaña declaró, para Goal, su cariño por ambos países: "Tengo familia mexicana y tuve la oportunidad de debutar en Estados Unidos. Me estoy preparando para lo que pudiera venir y no le cierro la puerta a nada. Uno espera alcanzar grandes cosas y los jugadores profesionales siempre quieren llegar a la selección". El llamado estadounidense llegó pronto y en enero pasado debutó con su país natal ante Serbia, suma 8 partidos, algunos de eliminatoria mundialista.

Los abuelos de Paul Arriola emigraron a Estados Unidos hace décadas, esa es la relación que el originario de Chula Vista, California guarda con México. El intercambio cultural es inevitable, pero su entorno fue siempre el estadounidense a tal punto que cuando cruzó la frontera para jugar con Xolos, le costó trabajo aprender a hablar español. Paul, ahora con 22 años, ha defendido la camiseta de su país desde la categoría Sub-17 y el año pasado recibió el llamado de Jürgen Klinsmann.y el debut que tanto anhelaba.

"Estoy muy orgulloso de ser mexicano y obviamente con la cercanía de la frontera vivo una vida muy especial. Poder venir a México a trabajar y disfrutar de la cultura y poder regresar a Estados Unidos al final del día y también disfrutar allá. Por eso siempre estaré agradecido con el club y México que me abrieron las puertas", dijo para Los Ángeles Times, todavía en espera de la convocatoria de Bruce Arena, quien lo consideró para disputar la Copa Oro.

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A mediados del año pasado, Omar González se convirtió en el primer jugador en ganar MLS, Liga Mx y Concachampions; conseguidos con el Galaxy y los Tuzos del Pachuca. El defensa, al igual que Jesse, nació en Dallas y sus padres son mexicanos, específicamente de Monterrey. Creció con la influencia de ambas naciones y la oportunidad en selección la obtuvo en Estados Unidos desde la Sub-17. El llamado mexicano no llegó, así que nunca sufrió la decisión.

"Sin duda, me lo hubiera planteado, creo que mis padres me hubieran apoyado. Aunque también lo hacen si juego con Estados Unidos. La oportunidad nunca llegó, así que nunca tuve la oportunidad de pensar en ello", respondió a ESPN sobre la posibilidad de jugar para México antes de que ocurriera su debut en encuentro oficial en un compromiso del hexagonal en junio del 2013; mismo año en el que ganaron la Copa Oro.

Joe Corona es otro de los jugadores que se quedó en espera de la convocatoria a la Selección Mexicana. Nacido en Los Ángeles, hijo de padre mexicano y madre salvadoreña, Joe pudo competir con la camiseta de cualquiera de los tres países: "El Salvador fue la primera selección que me contactó, durante la pasada Copa Oro; decliné porque los Xoloitzcuintles acababan de ascender y quería ver si se me abrían las puertas primero en México y Estados Unidos; ahora gracias a Dios, se me está dando la oportunidad", dijo a EFE cuando, en 2011, fue parte de la plantilla Sub-22 de México.

La ilusión estaba: "Desde chiquito yo y mis padres seguimos a la Selección Mexicana, tengo una motivación extra, no a cualquiera se le da la oportunidad", pero la relación duró poco, jugó un partido y aunque fue considerado para jugar en un amistoso previo a los Juegos Panamericanos, que significaron la presea dorada para el Tricolor, no alcanzó la lista final elaborada por Luis Fernando Tena. "No tuve la oportunidad de demostrar lo que puedo hacer con México, no estoy feliz en ese aspecto", dijo antes de unirse a Estados Unidos.

Joe debutó con la selección mayor en mayo del 2012, bajo la guía de Jürgen Klinsmann, suma 20 participaciones y apenas un minuto en un enfrentamiento con México ese mismo año.

Michael Orozco hizo historia y se divirtió, esa fue la declaración del defensa nacido California y de padres mexicanos tras marcar el gol que le permitió a Estados Unidos celebrar su primera victoria en el Estadio Azteca en 2012, a once minutos del silbatazo final. Él nunca tuvo la posibilidad de elegir y celebró el gol con "mucha pasión". Ese es uno de los grandes momentos de la rivalidad que existe desde los primeros pasos de los futbolistas mexico-americanos, en las visorías, en las invitaciones, en la espera que a veces recibe recompensa.