Porno

Hablamos con Apolonia Lapiedra, la actriz porno española más buscada en PornHub

"Yo también me pregunto por qué hay más mamadas que cunnilingus en el porno".
7.2.18
Todas las imágenes cortesía de Apolonia Lapiedra

Es raro entrevistar a alguien a quien has visto follar. Eso es lo que pienso justo antes de llamar a Apolonia Lapiedra, la actriz porno cuyo nombre ha subido más de un 900% en PornHub en 2017, por encima de términos como 'MILF' o 'sexo en español'.

Pero se me olvida enseguida, en cuanto me coge el teléfono y me habla con la misma naturalidad de recoger cebollas en su Albacete natal que de su primer anal, de los premios Ninfa que ha ganado —los Goya de la industria— o de una infancia difícil por la que acabó en un centro de menores.

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Esta es la historia de Samantha, la chica de Hellín que trabajaba en el campo, y de cómo se convirtió en Apolonia, la mujer más buscada de la industria porno nacional.


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VICE: Hola, Apolonia. Tienes un nombre muy castizo y eres de Albacete, así que cuadra bastante. Pero ese no es tu nombre real, ¿verdad?
Apolonia: No, mi nombre real es Samantha. Me puse Apolonia por un personaje de El Padrino, que es una película que me gusta mucho. Me sentía muy identificada con ella, con su físico. Tiene las tetas así pequeñitas y en pico y la cara redonda, que yo antes tenía la cara más redondita.

He leído que trabajaste en el campo desde muy joven. ¿Cómo fue crecer en ese pueblo albaceteño?
Mi infancia y mi adolescencia no fueron muy fáciles. Yo era una chica muy tímida, y no vivía mi sexualidad libremente. Incluso la reprimía, era antisexual, creo que precisamente por el pueblo, por la represión que hay allí, los corrillos, que todo se sabe y todo el mundo cuenta todo…

"Veía cómo hablaban mis amigos de las chicas con las que se acostaban y pensaba: 'de mí no vais a hablar así'"

Yo tenía un grupo de amigos chicos, siempre me he ido más con chicos que con chicas. Y veía cómo hablaban de ciertas tías, que se habían follado a esta o a aquella y pensaba: vale, de mí no vais a hablar así. Así que prácticamente no mantenía relaciones sexuales.

Y, ¿cómo diste ese paso? Pasaste de no practicar apenas sexo a que hacerlo delante de una cámara fuera tu profesión…
Fue cuando conocí a Ramiro, nos enamoramos en seguida: a la semana de conocernos estábamos viviendo juntos. Entonces empecé a disfrutar del sexo, que antes disfrutaba únicamente en solitario, y entonces surgió la idea de hacer porno.

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Mi primera escena fue con Pablo Ferrari para Mofos, que es una productora americana, el próximo 14 de febrero va a hacer 3 años. La experiencia fue muy buena, y por eso me decidí a seguir con ello. Además, cuando vi lo que me habían pagado aluciné. Pensé "joder, es más de lo que cobra una chica que trabaja en un supermercado en un mes".


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¿Cómo ha cambiado tu vida desde entonces, desde aquel 14 de febrero de 2015?
Pues muchísimo. De hecho ahora me pasa que, cuando me va muy bien, pienso que va a pasar algo malo, que tiene que pasar, porque para mí no es lo normal. Yo he trabajado en la isla de Tabarca desde los 14 años, en tiendas de ropa de lunes a domingo, he recogido cebollas —y un impresentable no me pagó, ni a mí ni a nadie por recogerlas—, tomates, almendras… mi vida era muy distinta antes de hacer porno.

Por razones que no vienen al caso, mis padres no estuvieron durante mi infancia todo lo que deberían haber estado. Cuando tenía 12 años, mi abuela, que era lo que más quería, murió. Aquello fue muy duro para mi y acabé entrando en un centro de menores. Tuve una infancia y una adolescencia muy difíciles, me intenté quitar la vida varias veces, así que lo que estoy viviendo ahora es un sueño.

¿Cómo es ahora volver a tu pueblo, a Hellín?
Desde que empecé a trabajar en la industria solo he vuelto una vez, a casa de mis tíos, y prácticamente no salí de su casa. Fue en Navidad, para verlos a ellos y a mis primos.

"Tuve una infancia y una adolescencia muy difíciles, me intenté quitar la vida varias veces, así que lo que estoy viviendo ahora es un sueño"

¿Veías porno cuando no currabas en la industria?
Qué va, en mi pueblo no había cobertura, y además yo no tenía Internet. Me masturbaba pero no veía pornografía. Tampoco veía casi cine, porque no tenía dinero. Ahora sí que veo porno, claro, y también mucho más cine. De niña era algo que no conocía, no era habitual para mí. De pequeña no iba al circo, ni al teatro ni nada, solo a la feria de mi pueblo. A veces no tenía incluso ni para comer.

¿Qué te mola del porno actual? En Barcelona, donde vives actualmente, tiene su sede la productora de Erika Lust, por ejemplo.
Sí, la conozco, pero ni he trabajado con ella ni he visto ninguno de sus vídeos. De la industria actual me gusta mucho lo que hace Greg Lansky, me gusta Dorcel y le estaré agradecida siempre a Cumlouder, que me dió mi primera oportunidad. Con ellos hicimos El reality de Apolonia.


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¿Qué es lo peor de los rodajes, lo que nadie se imagina que pasa?
Que sabes cuando entras pero no cuando sales. Puedes llegar a estar currando 11, 12 horas… No es únicamente grabar las escenas de sexo, que sale solo, también es la comedia, el guion que hace de hilo conductor, lo que tienen que prepararse los actores. A mí es lo que más me cuesta. Cuando empecé a hacer porno ni siquiera podía decir "Hola, soy Apolonia". Me echaba a temblar.

¿Preparar esa parte de comedia, de guion, es lo que menos te gusta de tu trabajo?
Es lo que más trabajo lleva, pero no es lo que menos me gusta. Lo que menos me gusta es el frío (risas). Incluso está entre mis condiciones, porque siempre que se graban escenas, los actores y actrices ponemos nuestras condiciones (con quién queremos grabar, qué prácticas hacer…) Una de las mías es las condiciones climatológicas.

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Cuando ves tus primeros vídeos, los de 2015, ¿notas cambios, te ves distinta?
Sí, claro. Yo siempre he sido una chica muy tímida, y cuando empecé estaba mucho más cortada, ahora hago todo de manera más natural. También ha cambiado que disfruto más con las escenas. Antes los anales por ejemplo me dolían, porque tenía el agujero muy pequeño, ahora ya no. También hago squirts, cosa que antes no hacía.

Este año, las búsquedas de tu nombre han subido un 900% en PornHub, por encima de términos como MILF. Eres la actriz porno más seguida en Twitter de nuestro país. También has ganado varios Ninfa desde que empezaste. ¿Qué sientes cuando sabes que millones de personas ven tus vídeos y te premian por ellos?
Pues mucha sorpresa y mucha emoción. Saber que he batido el récord de reproducciones en España es algo brutal, que nunca me imaginé.

apolonia lapiedra

Imagen cortesía de Apolonia Lapiedra

También has rodado fuera de España. ¿Hay diferencias en la industria española respecto a la europea?
Rodar fuera es una experiencia muy guay, pero notas que son más fríos, el trato es distinto. Lo que es mejor es que hay más trabajo. Todos los días se rueda algo, en España hace falta aún movimiento, aunque digan que Barcelona es la capital española del porno.

Tanto tú como Jordi, El Niño Polla sois manchegos. ¿Hay un talento especial para el porno en La Mancha?
Claro que sí, ¡viva lo castizo! Además Jordi es maravilloso, trabajé con él y es muy profesional.

"Creo que, en los colegios, igual que te hablan de higiene y salud sexual te deberían contar que lo que pasa en el porno es una fantasía"

Hace poco hablaba con una sexóloga y me comentaba que cada vez van más adolescentes a consulta por problemas sexuales derivados de la pornografía. Chicos que comparan sus miembros con los del porno y se acomplejan, chicas que no pueden mantener relaciones si no están perfectamente depiladas… ¿crees que el porno debería tener esto en cuenta, debería asumir su responsabilidad social?
Creo que deberíamos saber, cuando lo estamos viendo, que es ficción, que es fantasía. Nadie se cree las películas, nadie piensa que todo lo que pasa sea cien por cien real. Creo que se debería dar educación sexual en los colegios, que igual que te hablan de higiene te deberían contar que lo que pasa en el porno es una fantasía.

¿Te ha pasado alguna vez que alguien confunda tu curro con tu persona? Que haya dado por hecho que, más allá de tu trabajo, te guste mucho el sexo, o que pueda tratarte de determinada manera porque ha visto tus vídeos
Una vez me ocurrió que un tío se puso muy pesado. Iba con tres amigos y empezó a decirme que me fuera con él, que dónde iba… Pero normalmente la gente es muy agradable, simplemente me para y me pide fotos o me saluda. Me ha llegado a ocurrir que me paren familias enteras, parejas con hijos. Lo de este tío fue una excepción.


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¿Y en los rodajes has tenido algún momento duro? Se habla mucho de que en la industria del porno no trata a las mujeres como debería…
A mí nunca me han tratado mal, al contrario. Sí que lo he pasado mal por vergüenza, porque yo soy muy tímida, aunque ahora me suelto más. Recuerdo una de mis primeras escenas, en las que tenía que hacer twerking. Había muchísima gente mirando y me daba mucha vergüenza, pero al final tiré para delante. Al final tienes que tirar para adelante y esforzarte, echarle cojones, como en todos los trabajos.

También recuerdo otro día que tenía la regla —cuando nos ocurre, nos ponemos unas esponjas absorbentes— y grabé tres secuencias. Aunque el director me dijo que dejábamos la última, quise hacerla.

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Aunque no se ha dado ningún caso en España, en los últimos meses varias actrices porno han muerto por suicidio. ¿Hace mella psicológica esta industria? ¿Crees que las muertes de esas chicas pueden tener algo que ver con su profesión?
No creo que lo que les ha pasado haya sido por la mella psicológica, o al menos en mi caso no siento que este trabajo me afecte psicológicamente. Sí que creo que puede ocurrir que haya productores que se pasen de listos, que intenten abusar de su poder, pero las chicas pueden defenderse siempre. Nadie te pone una pistola en la cabeza para que hagas nada, siempre puedes defenderte.

"A las chicas que consumimos porno también nos gusta ver escenas en las que le comen el coño a tías, y que no solo se lo coman otras tías, sino que lo hagan también chicos"

¿Crees que la industria del porno cosifica a la mujer, que se centra en el placer masculino y nos relega a las tías a la categoría de objeto para conseguirlo?
No, para nada. A veces se critica, por ejemplo, que nos den azotes, o que nos peguen, pero yo también le pego a veces a los tíos en la polla en los vídeos. Son fantasías, el porno es como el cine, no es real.

Sí, pero me refiero más a por qué hay más mamadas que cunnilingus en el porno mainstream
Pues eso digo yo. En una escena me planté y pregunté precisamente eso. A las chicas que consumimos porno también nos gusta ver escenas en las que le comen el coño a tías, y que no solo se lo coman otras tías, sino que lo hagan también chicos.

Y, ¿no te animarías a dirigir alguna pieza para que eso cambiara?
Ya lo hago, a veces me pongo detrás de las cámaras y me gusta mucho también. Cuando lo hago me llaman "la jefa" y me río mucho, disfruto mucho tanto de actuar como de dirigir.

Amarna Miller, una de las actrices porno españolas más internacionales, se ha hecho famosa por su activismo feminista además de por su trabajo en la industria. En tus redes no te posicionas mucho al respecto, ¿te consideras feminista?
No. Yo creo que las mujeres y los hombres somos iguales, creo en la igualdad entre nosotros, pero también creo que a muchas defensoras del término se les va con algunas cosas, así que no me identifico con él.

¿Qué le dirías a esa chavala adolescente que todavía no se llamaba Apolonia y que dormía en un centro o recogía cebollas y tomates?
Le diría que no se rindiera, que luchara.