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Sexo

Este tipo pinta sus ‘relaciones sexuales’ con alienígenas

David Huggins dice que a los 17 años perdió la virginidad con una extraterrestre.

por Kara Weisenstein
14 Febrero 2018, 4:30am

Todas las imágenes cortesía de Brad Abrahams. Detalle de First time de David Huggins (izquierda); Fotograma de Huggins, extraído de Love and saucers (derecha)

Perder la virginidad es, supuestamente, algo mágico. La mayoría de gente recuerda el acto con afecto y, probablemente, un poco de vergüenza. Pero David Huggins dice que su primera relación sexual fue más extraña que la del resto de los mortales, que fue algo sobrenatural.

“A los 17 años, perdí la virginidad con una extraterrestre”, dice el hombre, de 74 años de edad, en un documental sobre él titulado Love and saucers. “Es lo único que puedo decir al respecto”.


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Aparentemente, el coito en cuestión se produjo en 1961. Huggins era adolescente y vivía en la granja de sus padres en Georgia. No era la primera vez que se encontraba con alienígenas, pues llevaba viendo criaturas extrañas desde los ocho años. Pero ese día iba andando por el bosque cerca de su casa y una extraterrestre se le apareció y lo sedujo. “Yo pensaba que perdería la virginidad en el asiento trasero de un Ford o un sitio parecido, pero no fue así”, dice él en la película.

Según Huggins, estas visitas que le hacían las extraterrestres y las relaciones sexuales con ellas continuaron durante su edad adulta. Cuando le entrevisté para conocer su historia, Huggins me explicó que su último encuentro con Crescent —nombre con el que había bautizado a la criatura del bosque— había sido hacía seis meses. “Estaba sentado en una silla y la mujer, Crescent, estaba detrás de mí y me abrazó”, dijo. “Ya está, eso es lo único que sé”.

Film still from Love and Saucers, picturing Huggins holding his painting First Time

Resulta desconcertante lo indiferente que se muestra Huggins al relatar los hechos. Esa indiferencia no es precisamente lo que la mayoría de nosotros esperamos de un entusiasta de los ovnis y de la búsqueda de “la verdad”.

A este hombre no le importa que sus experiencias se hagan famosas y le da igual si la gente le cree o no. Habla de ser padre de cientos de bebés extraterrestres —sí, esa es otra faceta de sus encuentros— con la misma tranquilidad con la que un granjero explicaría cómo labra el campo.

Esa es una de las razones por las que el cineasta Brad Abrahams decidió investigar más sobre Huggins en Hoboken, Nueva Jersey, donde vive actualmente. Abrahams escuchó la historia de Huggins en un audio que hablaba de los fanáticos de los ovnis y de todo lo paranormal. “Entre un mar de afirmaciones disparatadas, hubo una que salió a la superficie”, dijo Abrahams. “Y esa fue la historia de David”.

Huggins nació en la Georgia rural de 1944. En Love and saucers, describe sus aventuras en campos cercanos buscando puntas de flecha para divertirse y también expresa su desagrado por la iglesia bautista evangélica donde sus abuelos lo llevaban a veces. Cuando seres extraños que nadie más podía ver empezaron a aparecérsele en los alrededores de la granja, pensó que se estaba volviendo loco.

“Estaba sentado bajo un árbol y escuché esa voz que decía, ‘David, detrás de ti’. Entonces me giré y vi a ese hombre diminuto y peludo de ojos brillantes que venía directo hacia mí. Creí que era el hombre del saco. No sabía qué pensar al respecto”, dice en la película.

Otro día vio a un “ser parecido a un insecto” que le recordó a una mantis. “Estaba aterrado”, dice. “Fue como, ‘¿qué demonios es esto?’ Y cuando tienes ocho años y te encuentras en una situación así, no sabes lo que pensar”.

Cuando salía del estado de shock, Huggins dice que sus encuentros eran extraños, pero para nada peligrosos. Aunque se marchó de Georgia a mitad de los años 60 para estudiar en una escuela de arte en Nueva York, estos seres le siguieron.

Las visitas nocturnas de Crescent —la extraterrestre que le desfloró—, se convirtieron en una rutina. “Mi relación con Crescent fue cálida y amistosa, quizás un poco rara. Bueno, realmente fue muy rara. La verdad es que ella era mi novia”, dice Huggins en la película. “Una relación muy poco convencional”, añade.

Flotando, David Huggins (izq.); Huggins en su estudio con un cuadro de la mujer alien con la que dice mantuvo relaciones sexuales (derecha)

Uno de los primeros cuadros de Huggins fue de él y Crescent manteniendo relaciones sexuales. “El cuadro no expresa realmente cómo fue el momento. Ella estaba encima de mí, yo llegué al orgasmo y luego ella y la criatura con aspecto de insecto se marcharon”, dice él. Cuadros similares decoran su casa. Son surrealistas, un tanto infantiles y puede verse un claro predominio de azules y verdes intensos.

Este es otro de los factores que hace la historia de Huggins tan distinta a la del resto de la gente que ha vivido experiencias con extraterrestres: pintar sus encuentros. Empezó a hacerlo en 1987, al recordar algunos detalles de las visitas que había recibido recientemente. Huggins afirma que su inspiración le llegó a partir de la novela de Budd Hopkins, Intrusos: las increíbles visitas a Copley Woods.

“Fue como un impulso que me dirigía hacia el libro”, explica él en la película. “Está el capítulo ‘Otras mujeres, otros hombres’, empiezo a leerlo y pienso, ‘Dios, pero si esta es la mujer de la que nunca he hablado a nadie’. Mientras lo leía, se me iba refrescando la memoria. No paraban de venirme imágenes a la cabeza. Creo que lo más duro fue que no sabía qué hacer con ellas, estaba muy asustado”.


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“Parecía que se estaba volviendo loco al no poder procesar todas esas experiencias que le sucedían. ¿Qué eran esos seres? ¿Por qué a él? Era como si estuviera perdiendo el control de su vida y de su realidad”, me comentó Abrahams. “Y luego, al parecer, recibió el mensaje de esas criaturas en que le decían que debería pintar sus experiencias. Cuando empezó a hacerlo, cambió”.

“Él dice que fue una liberación y que, por primera vez en semanas, pudo dormir. Desde entonces, ha pintado cada uno de los detalles de todos sus encuentros. Ciento y pico cuadros, una terapia de arte. No sé si es así como lo describiría David, pero esa es una gran parte de lo que yo quería mostrar. Una vez encontró la forma de presentar al resto del mundo, e incluso a sí mismo, lo que había detrás de una obra de arte, pudo procesar, dar sentido y sentirse en paz con todo lo que le pasara”, dijo Abrahams.

David Huggins pintando (izq.); Capturado, David Huggins, óleo sobre tela, 1989 (right)

Lo que hace que Love and saucers sea un buen documental sobre un hombre que se pinta a sí mismo practicando sexo con alienígenas es que Abrahams expone los detalles de la historia de Huggins y deja que el espectador extraiga sus propias conclusiones.

Love and saucers es una película que trata sobre creer. En la primera mitad se ve a Huggins explicando su propia historia y la segunda contiene entrevistas con sus amigos y vecinos. Algunos de ellos no sabían nada acerca de los encuentros de Huggins, pero todos le creen.

Otro de los colaboradores en la película es Jeffrey Kripal, profesor de Filosofía y Pensamiento Religioso en la Universidad Rice de Texas, quien pasó sus primeros años de carrera estudiando el misticismo erótico, lo que le llevó a explorar la literatura sobre abducciones alienígenas.

“Todas las religiones están basadas en seres extraños provenientes del cielo que hacen cosas misteriosas a los humanos. Históricamente, esos eventos y encuentros se han relacionado con ángeles, demonios, dioses y diosas. Pero en este mundo moderno y laico en el que vivimos, todo esto lo asociamos a la ciencia ficción”, explica él en Love and saucers.

Kripal cree a Huggins. Él dice que la mezcla de terror y euforia que describe el pintor responde a antiguas descripciones de cuando los humanos descubrían lo sagrado. Además, los detalles de las abducciones de Huggins reflejan aquellas descritas por otras personas a quienes Kripal ha entrevistado y que creen haber vivido experiencias sobrenaturales.

“Estoy completamente seguro de que no mienten y de que están siendo sinceras. Pero repito, lo que sea esto es una cuestión totalmente distinta, y ahí es donde creo que debemos ser más humildes”, afirma él.

Sus ojos, David Huggins

Creáis o no que Huggins ha mantenido relaciones sexuales con extraterrestres en los últimos 50 años, lo que está claro es que él sí que lo cree. “Tened en cuenta que este hombre no está mintiendo y que está comunicando vivencias suyas, aunque no hay que tomárselo todo al pie de la letra. Alguien puede no estar loco y aun así afirmar haber tenido estas experiencias inexplicables”, cuenta Abrahams.

En mi opinión, más fascinante que saber si “la verdad está ahífuera” es lo que historias como la de Huggins dicen sobre el impulso que sentimos las personas de justificar aquello que no entendemos, y también sobre lo limitados que somos a la hora de interpretar todas las sensaciones, experiencias y neuronas desequilibradas que tenemos los humanos.

Cuando le pregunté a Huggins por qué pensaba que estos seres se le aparecían, me respondió, “Tengo la sensación de que decenas de millones de personas, quizás cientos, han vivido experiencias similares, sobre todo en la infancia. Eso es todo lo que puedo decir, pero creo que de niños estamos más abiertos a las cosas, y por eso estas criaturas se nos pueden aparecer. Nunca me he cerrado a este tema porque me ha seguido pasando toda la vida”.

"Love and Saucers" está disponible aquí.

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Este artículo apareció originalmente en VICE US.