Así fue la primera presentación de Fatboy Slim en el extinto Salón 21

Se apagan las luces del escenario, al tiempo que los altavoces repiten una y otra vez: right here, right now….
Foto tomada del Facebook Oficial de Fatboy Slim, por Richard Johnson.

Es casi la media noche del 31 de octubre de 2001, la víspera de Halloween. El salón 21 de la Ciudad de México es un hervidero de gente, jóvenes en su mayoría. Según reportes, son más de 6000. Se apagan las luces del escenario, al tiempo que los altavoces repiten una y otra vez: right here, right now…. Estalla la euforia: ¡Fatboy Slim está en la casa!

El debut del DJ británico en suelo mexicano genera un revuelo nunca antes visto alrededor de un artista de música electrónica. Apenas dos meses atrás, el 11 de septiembre, los atentados a las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York y a la sede del Pentágono, provocan en México la cancelación de un buen número de conciertos, sin embargo, la presentación de Fatboy Slim organizada por Cookie & Ramiro se mantiene en pie. Al line up se suman Dave Seaman, Timo Maas, Scanty y los nacionales Martín Parra y DJ Koggi. Los boletos salen a la venta días antes en la tienda de discos Tower Records de Zona Rosa. Venta nocturna que provoca una fila gigantesca de cientos de fanáticos que le da vuelta a toda la manzana. El flujo de gente se mantiene pasada la media noche.

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El inglés llega procedente de Argentina y Brasil, para cerrar su gira latinoamericana en nuestro país. El vínculo de Fatboy Slim con México es más fuerte de lo que se podría pensar, el DJ ha declarado que su primogénito: Woody Cook, quien vio la luz en diciembre del 2000, fue procreado en la habitación de un hotel de la ciudad de Guadalajara a principios de ese mismo año.

Norman Cook, nombre real de Fatboy Slim, aterriza en México en calidad de súper estrella, elevado a la estratosfera del mainstreem. La prensa lo considera el DJ y productor más importante del momento: el aclamado álbum You've Come a Long Way, Baby (1998), tan sólo en Estados Unidos vende más de un millón de copias. El 7 de julio de 2001 colapsa la playa de Brighton, en Inglaterra, en un show que congrega a más de 250 mil personas. Star 69, sencillo que se desprende del disco Halfway Between the Gutter and the Stars (2001), aquel que comienza con la frase “¿What the fuck?”, suena una y otra vez en las pistas de baile de todo el mundo. Ganador de seis premios MTV… En fin, ¡todo un fenómeno!

Horas antes del show, el DJ ofrece una conferencia de prensa en el hotel Camino Real, con la presencia de más de 80 medios de comunicación. En su encuentro con la prensa, el fantasma del retiro se hace presente, los reporteros lo cuestionan al respecto. “El rumor de que me retiro salió de la nada, lo único que puedo decir es que a) no voy a retirarme nunca y b) espero que esto no sea un consejo para que lo haga”, responde el británico.

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Cae la noche y se acerca el momento del encuentro entre Fatboy Slim y sus fanáticos mexicanos. La fila de acceso al Salón 21 es larguísima, no se le ve fin, avanza lentamente. En la calle se percibe la emoción y la ansiedad de los cientos de seguidores del big beat. La entrada no es por la puerta principal como suele ser, sino por un patio contiguo que días antes es acondicionado para dar cabida a la desbordada multitud. En dicho espacio se instala otro escenario, donde el experimentado Martín Parra calienta el ambiente, al tiempo que en el salón principal, Richard Marshall, mejor conocido como Scanty, hace lo propio, preparando la pista para el acto estelar de la noche.

Ataviado en una de sus recurrentes y vistosas camisas de estilo hawaiano, con el reloj marcando las 11:30 pm, Norman Cook aparece en escena, sonríe, es notorio que la pasa bien. Sin ninguna concesión suelta las dos primeras canciones, delineando el tono festivo en el que se desarrollará su set: Music de Madonna y Homework de Daft Punk. A lo largo de la noche alterna tracks propios como Star 69 y Gangster Trippin, con temas de otros productores: The Chemical Brothers y Groove Armada incluidos. La presentación de Norman transcurre de principio a fin entre gritos, brincos, sudor, aplausos y mucho, mucho baile, en un dance floor a tope. La temperatura aumenta, la mar de gente provoca por momentos la sensación de sofocamiento. Nadie, absolutamente nadie, deja de bailar por intentar registrar en video los pormenores de la fiesta o para hacerse una selfie con el escenario de fondo, ¡es 2001! Mientras el sampleo que presume a Fatboy Slim fornicando en el cielo, se reproduce una y otra vez. Y sí, a juzgar por los gestos y el visible estado de excitación del DJ, pareciera que en verdad está follando con los centenares de fans que se arremolinan frente al escenario rendidos a su beat.

Un error en la logística genera confusión: algunos asistentes se quedan en el escenario secundario donde está tocando Martín Parra, a la espera de que Fatboy Slim salga ahí a mezclar, nadie les informa que al fondo, justo a espaldas de ese escenario, está la entrada que conduce al main stage donde el británico ya hace de las suyas. Algunos corren con suerte y alcanzan a presenciar medio set, los menos afortunados nunca se enteran. Fatboy Slim concluye su presentación pasadas las dos de la mañana ante la ovación generalizada del público.

Al término del plato fuerte, en el patio contiguo sube al escenario Timo Maas. Su set va del house al techno, pasando por el electro. El DJ y productor alemán hace el intento, se esfuerza, sin embargo, no logra siquiera acercarse un poco a la locura que Fatboy Slim desató minutos antes. A medio show, detrás de Timo, es evidente la presencia de Cook. El inglés se sienta y observa unos minutos el desarrollo de la fiesta, en plan relajado, dejando a Timo hacer lo suyo, sin ánimo protagonista.

Poco después de las 6 de la mañana del ya 1 de noviembre, la mayoría de los asistentes emprendemos la retirada, aún no amanece. Unos caminan a las calles aledañas buscando su auto, otros nos dirigimos a la avenida Ejercito Nacional a esperar el microbús. En el camino, algunos jóvenes intercambian opiniones de la fiesta, citan los momentos que consideran climáticos, mientras en mis oídos, un loop sigue dando vueltas y vueltas: right here, right now…

Alejandro Arámburo está en Twitter @AlexAramburo.