Salud Mental

'Mi existencia me resulta cada vez menos real': qué es la disociación y por qué cada vez hay más gente hablando de ello

Incluso entre los psicólogos, existe mucha confusión sobre el significado de este término.
ÁG
traducido por Álvaro García
MA
traducido por Mario Abad
10.12.19
Retrato de una mujer reflexiva con el pelo rapado
Westend61 / Getty

Ir al psicólogo (y hablar abiertamente de ello) está cada vez más aceptado socialmente. Esto ha contribuido a que aparezcan con más frecuencia términos clínicos ⎯ataque de pánico, desencadenante, TEPT⎯ en la lengua vernácula. Últimamente parece que a la gente le ha dado por hablar de “disociación” para describir todo un abanico de experiencias, desde abstraerse en el dentista, bloquearse mentalmente después de leer algo espeluznante o entrar en un estado similar al trance mientras se escucha música. No todo el mundo escribe bien la palabra (¡es disociar, no disasociar!); algunos se sorprenden al conocer el verdadero significado, y otros se muestran críticos con el mal uso que se hace del término.

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Para añadir mayor confusión al asunto, la escritora Emmeline Cline publicó recientemente un ensayo en BuzzFeed en el que decía que la disociación es una “nueva tendencia en el feminismo”, y mencionaba el personaje de Phoebe Waller-Bridge en Fleabag como ejemplo de un nuevo nihilismo performativo. Para Cline, la disociación permite a la mujer ser más aceptable: “la chica guay”.

Si bien es cierto que está de moda hablar de tu abatimiento existencial en un tono inexpresivo y desapegado, en vez de hacerlo con una rabieta desenfrenada, la afirmación de Cline de que el acto de disociar constituye una elección (“La mayoría de las chicas aprenden a disociar bastante pronto”, escribe) o un indicativo de un nuevo tipo de feminismo tal vez sea exagerada. En todo caso, tanto el artículo como la narrativa predominante en Twitter revelan una falta de comprensión del significado del término, sus efectos y de si realmente es malo hablar de forma tan simplista sobre la salud mental.



Según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, la disociación es una experiencia de desapego mental o de desconexión entre la mente y el cuerpo, un mecanismo inconsciente de afrontamiento que suele desarrollarse como respuesta a un trauma. En su estado más grave, la disociación puede provocar que el sujeto sufra amnesia, pérdida de la identidad e incapacidad para reconocerse a sí mismo o el entorno.

Según la psicóloga clínica Bethany Brand, especializada en traumas y trastornos disociativos, “todos sufrimos disociación en mayor o menor medida”. El problema, según ella, es que “existe confusión respecto al significado”, incluso entre la comunidad de psicólogos.

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Brand señala que para entender bien la disociación, hay que verla como una sucesión continua de experiencias. En un extremo, está la “disociación no patológica”; un ejemplo sería la “hipnosis de la carretera”, que provoca que nos pasemos de salida de la autopista porque vamos conduciendo con la mente puesta en piloto automático, o el subidón del corredor, que provoca un estado de bienestar en el que dejamos de sentir dolor corporal.

"Las víctimas de agresiones sexuales pueden sufrir experiencias extracorpóreas y verse a sí mismas en una esquina de la sala o flotando sobre su cuerpo"

En el otro extremo, se encuentran las manifestaciones más problemáticas, como las lagunas de memoria o el fenómeno de despersonalización-derealización (la sensación de estar observándote desde fuera del cuerpo o de vivir en un estado de ensoñación). Las personas con trastorno de identidad disociativa incluso pueden llegar a experimentar una “división” de su personalidad (antes esta afección se llamaba trastorno de personalidad múltiple).

Los síntomas de la disociación a menudo vienen acompañados por cuadros de ansiedad. Durante un ataque de pánico, hay personas que experimentan desrealización y perciben el entorno como algo irreal y brumoso. Las formas más graves de disociación suelen tener su origen en un trauma. Las víctimas de agresiones sexuales pueden sufrir experiencias extracorpóreas y verse a sí mismas en una esquina de la sala o flotando sobre su cuerpo (en el momento de la agresión o posteriormente, al recordarlo); los niños que sufren abusos aprenden a “insensibilizarse emocional y físicamente” para bloquear los recuerdos dolorosos.

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A veces la disociación se desarrolla como técnica de adaptación para afrontar un episodio grave de angustia, pero también puede convertirse en un hábito condicionado que algunas personas arrastran en la edad adulta y que puede presentar gran variedad de problemas, como dificultad para no abstraerse del momento actual y llevar una vida normal o para experimentar emociones.

Entonces, ¿cómo saber si estás sufriendo disociación o simplemente tienes la cabeza en otro sitio? Durante un diagnóstico, se suele preguntar a los pacientes que describan sus síntomas y, a veces, que cumplimenten la escala de experiencias disociativas, un cuestionario en el que se presentan una serie de experiencias disociativas y los pacientes deben indicar con qué frecuencia las viven. Según Brand, un buen indicativo de que existe un problema es cuando la conducta afecta al día a día (la diferencia entre quedarse abstraído y mirando al infinito de vez en cuando y mirarse al espejo y no reconocerse).

“La memoria entra en una especie de estado de ensoñación y empiezo a cuestionarme todo lo que recuerdo"

Hablamos con una artista autónoma de 34 años que quiso permanecer en el anonimato y decía padecer trastorno de estrés postraumático complejo (TEPTC) debido a que sufrió maltrato emocional durante la infancia. Para esta persona, la disociación implica que “la vida sigue con normalidad, pero yo dejo de registrarla”. Su función ejecutiva se deteriora y pierde el recuerdo de horas, días, semanas e incluso meses sin ser consciente de ello, hasta que “vuelve” a recuperar la consciencia.

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“Suele empezar con un desencadenante relacionado con un trauma pasado”. señala. “La memoria entra en una especie de estado de ensoñación y empiezo a cuestionarme todo lo que recuerdo. Mi existencia me resulta cada vez menos real”.

En casos así, el tratamiento consiste en “propiciar la reconexión con uno mismo”, según Marlene Steinberg, psiquiatra e investigadora de trastornos disociativos y autora de The Stranger in the Mirror: Dissociation--The Hidden Epidemic. “Durante este proceso psicoterapéutico, los individuos toman conciencia de los desencadenantes que propician el desarrollo de su disociación, aprenden a discernir entre factores estresantes pasados y opciones presentes y adquieren técnicas constructivas y no disociativas para manejar el estrés y superar antiguos sentimientos de enajenación/desconexión”.

Brand opina que la proliferación del término es buena señal, un indicativo de que cada vez son más los profesionales de la salud mental formados para entender y tratar los efectos de los traumas. Con todo, Brand señala que usarlo de forma demasiado casual simplemente para describir el acto de “desconectar para evitar pensar en algo” no sea lo más apropiado y podría ir en detrimento de quienes sufren o han sufrido traumas y trastornos de identidad disociativa.

Si eres de los que creen que la gente habla de disociación porque está de moda, tal vez cambies de opinión cuando veas a los adolescentes de TikTok. En esta aplicación, los jóvenes hacen vídeos en los que muestran cómo viven ellos la disociación, pero no lo hacen como una actuación, sino como una recreación de las experiencias vividas.

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A la estudiante de 18 años Cora Lanzo, que lleva la cuenta de TikTok @Cloroxguzzler, le diagnosticaron TEPT y asegura que sufre episodios de disociación a diario. “Por lo general me provoca ataques de pánico y crisis agudas de ansiedad. También me afecta a la capacidad de concentrarme”, dijo.

En un vídeo, Lanzo aparece mirando a cámara y dice “Hey yo, dissociation check!”; a continuación finge estar con la mirada perdida. En otro vídeo, pregunta a sus seguidores si alguna vez se han sentido como “almas flotando en un barco, caminando y hablando con gente, y de repente te preguntas, ¿Qué mierdas es esto? ¿Esto está pasando en realidad? ¿Alguien más se siente así o me estoy volviendo loca? Es como si tú estuvieras ahí, pero sientes como si tuvieras la mente separada del cuerpo”.

“Piénsalo de este modo: te diriges a un destino caminado y consciente y, de repente, ya estás en ese destino”, nos explicó. “No tienes ni idea de cómo has llegado… Tienes un bloqueo mental total y durante ciertos periodos de tiempo, pierdes contacto con la realidad”.

"Mi existencia me resulta cada vez menos real”

Tori ( @frosttthesnowman), estudiante universitaria de 18 años con ansiedad y trastorno de déficit de atención, dice que cuando sufre episodios disociativos, se abstrae del momento sin darse cuenta, hasta que vuelve en sí. “Cuando sales de ese ensimismamiento, es como si alguien hubiera pulsado el botón de reproducción en un mando, y por lo general tengo que pedir a quien me estuviera hablando que me repita lo que ha dicho”, asegura.

“En 2019, lo de evadirte no es algo que hagas por diversión; es una táctica de supervivencia en un tiempo en que el mundo es un lugar inevitablemente estresante y descontrolado”, escribía Anna Silman en un artículo reciente para la revista New York sobre la popularidad de la ketamina, un anestésico disociativo que “adormece el cuerpo y hace que te sientas apartado de tu entorno, como si estuvieras observando tu vida en lugar de vivirla”. Somos muchos los que, suframos o no ansiedad, buscamos formas de evadirnos de nuestra mente, o al menos de nuestros teléfonos. Por eso puede resultar atractiva la posibilidad de desconectar en momentos complicados, como si pidiéramos una lobotomía temporal según nos convenga.

Que se debata más sobre la disociación llevará, idealmente, a una mayor concienciación sobre este trastorno y también a una mayor sensibilización respecto al lenguaje que usamos para describirlo. Mientras tanto, a no ser que tengas un diagnóstico médico o estés bajo los efectos de la ketamina, quizá sea mejor que te limites a decir que estás “ausente”.

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Este artículo se publicó originalmente en VICE Estados Unidos.