"Enterré a mi hija un viernes y el sábado tuve que dar show": Payasos nos cuentan sobre la última vez que lloraron
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"Enterré a mi hija un viernes y el sábado tuve que dar show": Payasos nos cuentan sobre la última vez que lloraron

El show tiene que continuar.
6.11.17

Tener un trabajo que consista en hacer reír a las personas dejando a un lado el momento personal en que te encuentres debe ser bastante difícil y requiere una gran fortaleza mental y emocional. Los payasos son aquellas personas que buscamos para que nos hagan reír y olvidar cualquier problema que tengamos en el día a día. Si por casualidad su show no nos parece tan divertido, podemos subestimar su trabajo y olvidar que también son personas con los mismos problemas que nosotros. Cada vez que veo un payaso, hay algo en su maquillaje que hace que me sienta un poco melancólico. Incluso imagino cómo serán sus días tristes, qué problemas tuvieron en la semana, si tienen familia y cosas así. Es como una película que pasa por mi mente imaginándome sus vidas y todo esto se activa con tan sólo verlos maquillados. Quizás son las lágrimas falsas que tienen pintadas en la cara, la eterna sonrisa o pensar en los problemas que pueden estar pasando y que tienen que bloquear para poder hacernos reír. El show debe continuar. Todo esto, hace que me pregunte, ¿quién los hará reír cuando están tristes? Ya que, como todo ser humano, tienen momentos en los que irremediablemente rompen a llorar.

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Asistí a la Feria de la Risa en la Ciudad de México, una convención internacional anual donde se reúne toda la industria relacionada al mundo de los payasos, para abordar a varios y preguntarles sobre la última vez que lloraron lágrimas reales.

PAYASO CHISPÍN

La verdad soy muy chillón cuando se trata de cosas sentimentales. La última vez que lloré fue antenoche, en la madrugada. Me encontré con mi nenita dormida y eso es algo muy sentimental para mí, ya que soy padre soltero y me la han querido quitar. Cuando la veo dormida recuerdo ese sentimiento de soledad, es malo eso. La veo y pienso: "Dios quiera que me quede". Ahorita estoy en el proceso de obtener la guardia y custodia de mi nena.

TROZO EL PAYASO CARIÑOSO

Hijo, pues ver que los niños ya no se ocupan de divertirse con los payasos con tantos avances que hay. Ya nada más quieren pura cosa que nos enseñan los medios y todo eso. Eso sí me da tristeza a veces, ver que los niños no le hacen caso a sus papás. Todo es por el celular, el Facebook y la computadora.

PAYASO BURBUJITA

La última vez que lloré fue cuando me iban a entregar un trofeo por haber ganado un desfile de comparsa. Y en ese momento, me avisaron que mi abuelita había fallecido. Esa situación fue bastante triste.

PAYASO CHATO

Lo recuerdo con mucha claridad: lloré de alegría cuando cumplí mi secundaria. Me gané un reconocimiento por mis estudios y fue algo muy motivador para mí.

PAYASO CHITOLÍN

Yo creo que todos hemos sufrido este tipo de dolor. El del corazón debido a una relación amorosa. Que yo recuerde, ésa fue la última vez que estuve tan triste por dentro, pero tuve que pararme en un escenario, meterme en mi personaje y hacer reír a la gente. De ahí viene la típica frase "mientras el payaso llora por dentro, tiene que hacer reír a la gente", y es por este tipo de circunstancias.

PAYASO LUQUÍN

En mi vida personal, cuando mi mami se me adelantó hace dos años. Mi mamá estaba malita, falleció el jueves, y el sábado tenía que dar tres funciones. Salí a darlas. Como dicen, "el show tiene que continuar".

PAYASO GABO GABOLA

Bueno, todas las personas lloramos, tenemos problemas. Pero la última vez que lloré, ¡lloré de alegría! Y quizás a lo mejor un poco de tristeza, pero la alegría siempre la traigo conmigo.

PAYASO LECOLÍN

Hace exactamente cuatro años, en un evento de estos, falleció mi hija. Fue el último día de la Feria de la Risa, y al otro día tuve que enterrarla. La función tiene que continuar, y esa ha sido una de las más grandes experiencias. La enterré un viernes y el sábado tuve que dar un show.

PAYASA PIÑITA

La última vez que lloré fue por problemas familiares, pero eso es lo bonito de esta profesión. Puedo estar media hora antes llorando y ya cuando me monto en mi personaje, pues se me olvida todo. Eso es bonito. Ser payaso es una lección de vida grandísima, porque a veces te enfrentas a golpes muy duros, pero aún así sobresales y tienes que dar sonrisas. Es a lo que nos dedicamos, somos dadores y creadores de sonrisas.

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