Sexo

Las posturas más rápidas para llegar al orgasmo femenino medidas con cronómetro

¿Con qué poses nos venimos más rápido las mujeres? Luego de varias faenas, nuestra columnista de sexo responde a la pregunta.
Archivo VICE

Este artículo se publicó originalmente en VICE LATAM.

Abro el Kamasutra y veo sesenta y cuatro formas distintas de practicar sexo. La verdad es que más de la mitad de esas posturas son para acróbatas chinas y si uno dobla la pierna y la sube hasta la oreja, no llegará al orgasmo, sino a urgencias. Las posturas que me excitan y me hacen babear nunca duelen, se disfruta con cada empujón y, si se practican con el tipo adecuado, aseguran el éxtasis celestial.

Publicidad

Para escribir esta crónica sobre las mejores posturas para el orgasmo femenino, usé un reloj y tomé notas en mi mente de mujer, que es capaz de hacer cinco cosas al tiempo, incluida follar, mientras realizaba cada postura. Para ello le pedí a José Miel, mi comprometida pareja que me permite escribir sobre el sexo que tenemos y que jamás en la vida me dejaría escribir su nombre de pila, que viniera sagradamente a hacer el amor conmigo de una forma distinta cada semana. Para cada postura seguimos la misma receta infalible de preliminares para que el estudio fuera válido. Y esa receta para desear que me penetren más que ganar la lotería la revelaré en este artículo.
A continuación, os presento mis cuatro posturas favoritas:

Postura del perrito: buscando el orgasmo a cuatro patas… o a seis
Dificultad: básica
Tiempo para llegar al orgasmo: 11 minutos

Esta es una de mis posturas favoritas porque nunca falla. La postura del perrito es fácil siempre que se tenga un buen colchón y jamás la recomiendo para hacerla en el suelo porque destroza las rodillas con cada embestida.

Con esta postura canina me puedo estimular el clítoris al mismo tiempo que José Miel me penetra una y otra vez, mirándose al espejo en los primeros minutos. Lo del espejo en mi caso es importantísimo, este truco sustraído de mi época motelera es una de mis claves para excitarme y aún mejor, para que el atlético José Miel se excite todavía más.

Publicidad

MIRA:


El perrito permite que mi pareja pueda empujar de rodillas, apoyado en un pie o con los dos pies. Para que esto funcione es ideal hacerlo en una cama que no sea de reina, de esas que son demasiado altas, y olvídate si tienes una cama muy bajita o un tatami. Han pasado cuatro minutos y estoy muy cerca del orgasmo. José Miel me pregunta si quiero cambiar de posición y le digo que la mantengamos hasta que yo llegue.

Para el tramo final nos ponemos de frente al espejo y me coge de las tetas (talla XL), me da unos azotes y por último, cuando estoy al borde de mi propio nirvana, me agarra del pelo como si estuviera montándome, cosa que no me parece machista, sino que forma parte de mis sueños eróticos más íntimos. En el minuto diez empiezo a sentir la llegada del orgasmo. Cuando el reloj marca las 21:11, he llegado a un orgasmo que me produce tres espasmos vaginales. ¡Soy una nueva Baranda Pons! Hoy cantaría Gospel.

Postura: ¡Mujer arriba! Baranda Pons se pone el sombrero de vaquera
Dificultad: media
Tiempo para llegar al orgasmo: 7 minutos

Hoy es el día que haré la vaquera. Como no tengo sombrero de cowgirl pero me lo quiero pasar muy bien, me pongo mi sombrero vueltiao y José Miel abre los ojos y se ríe al mismo tiempo que me señala su monumental erección.

El truco para que la vaquera salga bien es que la zona esté muy lubricada, y como los juegos que hemos hecho me han gustado mucho hoy estoy súper excitada y mojada. Para entrar, si no estuviera tan mojada, echaría lubricante y empezaría el show. Hombres y mujeres del mundo que practicáis sexo: tened siempre a mano lubricante y seréis más felices.

Publicidad

La vaquera es una posición que me exige algo más que el perrito. Yo decido el ritmo y el ángulo, así que apenas puedo y cuando estoy arriba le digo a José Miel que doble y abra por completo sus piernas, así el ángulo es favorable al 100%. En el minuto 3 me empieza a besar y a chupar los pezones. En esta postura, la visión de José Miel son mis hermosas tetas. Perdonadme el cumplido ¡pero es que lo son!

La vaquera puedo hacerla sentada en ángulo recto sobre él o puedo ir variando los ángulos a medida que me acerco y aprieto a José Miel. En el minuto 5, para subir el nivel de excitación le digo que me chupe más fuerte las tetas y pego el pecho a su cabeza. El efecto de esta decisión es que se le pone el pene aún más duro y yo me excito más.

Si alguna vez queréis aprender a hacer el beso de Singapur, que consiste en estrangular el pene de tu pareja con la presión de los músculos de la vagina, esta es la postura para hacerlo. Y eso es lo que hago en el minuto 7 ¡El orgasmo es mejor que ver a David Gahan cantando en mi baño!

Postura: acostada con mis rodillas en sus orejas
Dificultad: básica
Tiempo para llegar al orgasmo: 6 minutos

Esta postura la hago casi siempre después de pasar por otras posturas. Pensaba que era una postura de transición, hasta hoy. Los preliminares han estado muy bien y como estoy ovulando, tengo el deseo más alto que un jugador de la NBA.

José Miel sabe que tiene que entrar despacio. El asunto que hay que cuidar con esta postura tiene que ver con que favorece la penetración más profunda. Esto puede ser un salvavidas para las personas que tienen el pene más pequeño o para las mujeres que por su peso no quieren hacer demasiado deporte en la cama.

Publicidad

José Miel entra en las profundidades de mi caverna y empieza despacio en los 2 primeros minutos. Aquí la variación la controla él. En el minuto 4 me abre las piernas y me acaricia el clítoris. Miro el reloj al tiempo que siento que voy a empezar a tener un orgasmo. Me cierra los pies y los besa (nunca he entendido por qué los hombres besan los pies como si fueran un helado), pero parece que esto le excita y a mí me hace cosquillas cuando pasa la lengua entre el dedo gordo y el siguiente, que con el ritmo que llevamos ni me acuerdo de cómo se llama.

En el minuto 5 me abre de piernas y pone sus dedos en mi clítoris. Antes de lo que me imagino llego al orgasmo por sorpresa. ¡ Squirting en el minuto 6! God must be a woman.

Postura: sexo oral
Dificultad: media
Tiempo al orgasmo: 5 minutos

Esta es una postura que incluyo en mi receta previa a la penetración. Para esta crónica quiero ver cuánto tardaría en llegar solamente mediante el uso de la lengua de José Miel en mi vulva periodística.

A mí siempre me ha gustado que me coman el coño, me parece que es el mejor invento de la humanidad y no hay nada que se le parezca (olvídense de los juguetes con forma de lengua). La lengua de José Miel es sabia y empieza en el minuto 1 por el perímetro de todo mi clítoris. Eso quiere decir que me lame los labios mayores y me recorre los menores, me despierta las terminaciones y después me empieza a lamer suavemente el timbre.

Cuando las mujeres aprenden que el clítoris es mucho más largo y extenso que solo el timbre, pueden enseñar a los hombres a que las coman por completo.

En el minuto 4 la zona está completamente humedecida y deseando la penetración. Cuando hay una comida de coño así, puede que sea tanto el deseo de mi vagina por ser penetrada que incluso puede doler. Recuerdo esta sensación de cuando era más joven y no me acostaba con los hombres sino que jugaba hasta el punto de máxima excitación, ese mismo punto en que mandaba a los hombres a la casa con dolor de huevos. Pues en mi caso se traducía en un dolorcito de vagina.

En el minuto 5, casi sin poder evitarlo, porque me encantaría poder seguir sin que llegara tan rápido, tengo un orgasmo que calificaría como introductorio.

Como es natural, no me voy a quedar con las ganas de penetración. Y como ya tengo mis 3 posturas más increíbles para correrme, me dispongo a tener una sesión de sexo que me voy a guardar para José Miel y para mí.