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Estado Islámico

La filtración de un presupuesto desvela las fuentes de ingresos de Estado Islámico

La filtración de documentos financieros procedentes de una de las regiones petrolíferas más ricas controladas por Estado Islámico (EI) en Siria, muestra a una organización que tiene que recurrir a robar a sus ciudadanos para mantenerse a flote.
8.10.15
Photo par Medyan Dairieh / VICE News
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La filtración de documentos financieros procedentes de una de las regiones petrolíferas más ricas controladas por Estado Islámico (EI) en Siria, muestra a una organización que tiene que recurrir a robar a sus vecinos para mantenerse a flote.

Si bien es cierto que se sabe que Estado Islámico (EI) ha desarrollado muchas de las instituciones que definen lo que es un estado — como escuelas, policía, medios de comunicación o un ejército — la financiación de todas ellas había sido hasta ahora algo cuya certeza era meramente especulativa.

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Ahora, sin embargo, la filtración de nuevos documentos ha propiciado una revelación sin precedentes sobre las finanzas de la organización terrorista. Los documentos han sido recabados en la provincia Sira de Deir Ezzor, controlada por Estado Islámico. Según estos, Estado Islámico no cobra impuestos a la gente que vive bajo su protectorado. Más bien se dedica a robarles para luego financiar los sueldos de sus guerrilleros yihadistas y financiar el coste de sus operaciones.

Los documentos detallan los gastos y las fuentes de ingresos en la provincia siria entre el 23 de diciembre de 2014 y el 22 de enero de 2015. La información fue revelada por Aymenn al-Tamimi, miembro de la sede británica del Foro de Oriente Medio, una think tank estadounidense, que actualmente opera en algún lugar de la frontera siria. Se trata de la primera vez en que las finanzas de EI han salido a la luz pública.

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Según el libro de contabilidad, entre diciembre de 2014 y enero de 2015, EI obtuvo, solo en la provincia de Deir Ezzor, más de 8 millones de dólares en beneficios. La provincia siria había sido proverbialmente conocida por su abundancia en petróleo. Sin embargo, cerca del 45 por ciento de tales beneficios ha sido obtenido a partir de lo que la misma organización yihadista ha bautizado como su sistema de "confiscación". La dimensión de la misma hace que, a su lado, el resto de formas de financiación palidezcan. Ni el comercio, ni los impuestos ni la venta de petróleo generan unos beneficios ni la mitad de suculentos.

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"Si no cumples con tus rezos en tres ocasiones consecutivas, entonces te pueden confiscar tu tienda", explica Tamimi. "Si transportas bienes prohibidos, como cigarrillos, se incautan del dinero que llevas contigo", añade. La mayoría de las confiscaciones se han producido en la frontera de la provincia, donde los guerrilleros yihadistas de EI se comportan como bandidos y se dedican a extorsionar a quienes viajan por la zona a cambio de garantizarles un trayecto seguro.

"El documento socava toda la propaganda de EI", explica Tamimi. "Descubrir que obtienen la mayor parte de sus ingresos como ladrones, robándole a la gente — digamos que eso no les deja en muy buen lugar".

Estado Islámico se retrata habitualmente como una organización que ha convertido el arte de gobernar en algo milagrosos. Las campañas de propaganda de la organización, no solo celebran las victorias militares, sino también su fortaleza burocrática. A lo largo del año pasado, Estado Islámico estableció con éxito servicios más prosaicos, como el de recogida de basuras, al tiempo que apuntalaba a su ejército permanente. Quinn Mecham, politólogo asociado a la universidad de Brigham Young ha llegado a describir a la organización yihadista como una start-up islámica.

"Para nosotros es fundamental la noción de que 'Estamos construyendo algo' — se trata de algo fundamental para los partidarios de EU", explicó.

Sin embargo, los documentos filtrados desde Deir Ezzor, reflejan que el proyecto de construir un estado a punto de desmoronarse. Alrededor del 63 por ciento de los gastos de la organización yihadista — casi 5 millones de dólares — están destinados a sufragar a los salarios de su ejército y están recogidos en el epígrafe "costes básicos". Por si fuera poco, otro 10 por ciento del presupuesto se destina a su fuerza policial. De tal manera, la repartición deja solo 2 millones de dólares para financiar su legendaria burocracia, sus sanidad y sus servicios sociales.

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Y eso convierte a Estado Islámico en algo peligrosamente cercano a un "estado fracasado", señala Mecham. Aunque el politólogo, también advierte sobre el peligro de leer los documentos más de la cuenta. Mecham ha estado trabajando en los últimos meses en cuantificar la "capacidad de estado", un término que los politólogos emplean para describir el funcionamiento efectivo de las instituciones de un estado. Mecham estima que EI estaría en el puesto 16 de los estados peor gestionados del mundo.

"Está por delante de más de una docena de estados que, de hecho, tienen asiento en la ONU", explica. "Pero aún así, no lo están haciendo tan bien".

Los documentos de Deir Ezzor sirven para poner al descubierto las limitaciones de EI, en especial cuando se trata de amortizar sus recursos petrolíferos. Después de que la organización barriera el norte de Siria y lo desplazara hasta Irak el verano pasado, los analistas se revolvieron en sus asientos para calcular la riqueza que EI extraería de los campos petrolíferos y de los depósitos de los que se incautó en su nuevo asentamiento. Mientras los depósitos bancarios, que algunos calcularon en miles de millones, constituyen una fuente de ingresos que se produce de una sola tacada, los campos petrolíferos tenían un gran potencial. Podrían haberse convertido en una fuente de financiación renovable capaz de haber mantenido a flote a Estado Islámico durante años. Sin embargo, las estimaciones apuntan a que, a lo largo del último año, Estado Islámico producía 44.000 barriles al día solo en Siria. Eso significaría un montante de 4 millones de dólares al día de beneficio puro — aunque no existen los documentos que lo corroboren.

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Deir Ezzor sigue siendo la sede de los campos de petróleo más productivos que EI tiene bajo su control en Siria. Sin embargo, su presupuesto apunta a que su capacidad extractora es mucho más bajo de lo que se pensaba.

"Si EI tuviera capital, mano de obra y supiera cómo convertir sus campos petrolíferos en un negocio provechoso… Claro que se trata de una gran suposición", explica David Butter, experto en energías y economía de Oriente Medio, que trabaja para Chatham House, en Reino Unido.

Butter explica que los campos petrolíferos de Deir Ezzor alcanzaron su cumbre productiva en los años 90. Según apunta, explotarlos ahora requeriría una inversión muy grande y unos conocimientos técnicos de envergadura — que quedan mucho más allá de los que posee EI. Butter estima que bajo el control de EI los campos petrolíferos están rindiendo a mitad de su capacidad, una cifra sensiblemente inferior a la que se creía antes. Los documentos apuntan a que los beneficios que EI obtiene de sus campos de petróleo en Deir Ezzor es de solo 66.433 dólares al día.

"La percepción popular de los ingresos de EI en materia de gas y petróleo, debería basarse en una perspectiva más sobria y realista", señala Tamimi. "Una interpretación más ajustada a la realidad concluiría que los ingresos generados por ambas fuentes apenas significan entre el 5 y el 10 por ciento [de los 4 millones de dólares diarios estimados antes]".

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Más que haber desplegado una sofisticada operación para extraer petróleo, lo más probable es que EI esté extrayendo solo una cantidad pequeña y permitiendo a los vecinos sacarse algo de dinero vendiendo petróleo clandestinamente.

"No me extrañaría que estuvieran vendiendo el petróleo del surtidor por 5 o 10 dólares el barril", estima Butter.

Pese a todo, si las cifras de Deir Ezzor son precisas, entonces EI no tendrá problemas de liquidez a corto plazo.

"[Estado Islámico] dispone de mucho dinero todavía", detalla Daniel Glaser, secretario asistente en materia de financiación terrorista en el departamento del Tesoro de Estados Unidos. Glaser lo expuso así recientemente en una mesa redonda celebrada en el Aspen Institute. El departamento del Tesoro se encarga de ejecutar las sanciones económicas del gobierno de Estados Unidos contra Estado Islámico, y de recortar el suministro de sus recursos. Los funcionarios declinaron ser entrevistados por VICE News o hacer comentario alguno sobre las filtraciones de Deir Ezzor.

A pesar de que el Tesoro estadounidense no se ha querido manifestar sobre el líquido que nutre las arcas de EI, Glaser especuló en Aspen que podría tratarse de unos 500 millones de dólares al año en beneficios provenientes solo del petróleo. Tamimi, sin embargo, cuestiona esa cifra.

Un jefe tribal iraquí afirma que Estado Islámico ha ejecutado a 70 miembros de su clan. Leer más aquí. 

La cuestión de cuáles serán los ingresos procedentes del petróleo a largo plazo es la clave para saber si su modelo económico será, en última instancia, sostenible — y la filtración de Deir Ezzor no augura nada bueno. Claro que además de los barriles y de las "expropiaciones" EI dispone de un sistema de grabación de impuestos. Sin embargo, este solo significaría un 23 por ciento de sus beneficios, que es menos de lo que factura su asediada industria petrolífera.

"Mantener el mismo presupuesto no va a ser nada fácil. Como tampoco lo va a ser seguir consiguiendo el apoyo de las poblaciones que intentan controlar", señala Mecham. "No están siguiendo una trayectoria muy halagüeña — llegará un punto en que se van a quedar sin nada de lo que incautarse".

Sigue a Avi Asher-Schapiro en Twitter: @AASchapiro