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Activistas denuncian exhaustivos controles fronterizos por la Cumbre del Clima de París

Activistas de derechos humanos y en defensa del medioambiente aseguran que las "amenazas a la seguridad nacional" con las que que el gobierno francés se ampara para restablecer los controles fronterizos son para diezmar las manifestaciones.
11.11.15
Imagen por Francois Lenoir/Reuters
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El ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, ha anunciado que el país va a restablecer los controles fronterizos antes y durante la conferencia sobre cambio climático COP 21 que se celebrará en París del 30 de noviembre al 11 de diciembre.

Una decisión que, con toda probabilidad, desencadenará un aluvión de críticas por parte de activistas de los defensores humanos y por la defensa del medio ambiente, pues el colectivo considera que lo que el gobierno plantea en clave de amenaza a la seguridad nacional es realmente un intento de limitar su derecho a  manifestarse.

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Francia forma parte del espacio Schengen, una zona "sin fronteras" compuesto por 26 Estados de la Unión Europea [UE] que han eliminado los controles en sus fronteras comunes. Con todo, la normativa europea permite que estos países restablezcan los controles "en caso de una amenaza grave para el orden público o la seguridad nacional"

En una entrevista emitida en la cadena de televisión francesa BFM TV, Cazeneuve dijo que el gobierno iba a cerrar sus fronteras "durante un mes" debido a las "amenazas terroristas y al riesgo de alteración del orden público" en relación a este evento internacional.

Se espera que unas 40.000 personas asistan a la COP 21, que será la 21ª reunión anual de la Conferencia de las Partes de la Convención 1992 de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y la 11ª sesión de la Reunión de las Partes (CMP 11) en relación al Protocolo de Kioto de 1997. Unos 80 jefes de Estado y más de 100 delegaciones internacionales participarán en el evento que se celebrará en la capital francesa, lo que implicará un auténtico desafío logístico para los servicios de seguridad del país.

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Diversas organizaciones de la sociedad civil han criticado esta medida del gobierno ya que aseguran que impedirá que muchos activistas ambientales viajen a París y puedan participar en las protestas en las manifestaciones organizadas en torno a la conferencia.

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"Ponemos en cuestión la sinceridad del gobierno cuando dice que quiere movilizar a amplios sectores de la sociedad", dice Juliette Rousseau, portavoz de la Coalición Climat 21 — un grupo formado por 130 organizaciones de la sociedad civil que defienden los derechos humanos y el medio ambiente. A Rousseau le preocupa que las autoridades estén confundiendo "manifestaciones en la calle con  amenazas para la seguridad nacional".

'El gobierno dejará a decenas de miles de europeos sin participar en las protestas civiles'.

El artículo 24 del Acuerdo de Schengen especifica que los países que decidan establecer controles deberán informar a la Comisión Europea y explicar sus razones para la suspensión de la política de fronteras abiertas.

Varios estados miembros — como Hungría y Eslovenia — han cerrado sus fronteras en las últimas semanas en un intento por detener el gran flujo de migrantes que huyen de la situación de violencia de sus países de origen.

Desde 2011, la mayoría de las restituciones temporales de los controles fronterizos se han producido en el contexto de acontecimientos internacionales. En noviembre de 2012, por ejemplo, Francia cerró sus fronteras debido a la celebración de la cumbre del G20 en Cannes.

Polonia lo hizo en 2013 cuando Varsovia se convirtió en la sede de la 19a conferencia sobre el cambio climático de la ONU.

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De hecho, dos documentos clasificados que se refieren a posibles amenazas de seguridad durante la COP 21 ya se han filtrado a los medios de comunicación franceses. En septiembre, la emisora de radio francesa France Info emitió un memo interno de la policía donde se establecía qué regiones recibirían refuerzos policiales en París de cara a la conferencia en el marco del plan para garantizar la seguridad de "las manifestaciones más importantes". El comunicado solicitaba a los oficiales de policía que no se pidieran días de vacaciones o programaran bajas durante las dos semanas que dura el evento.

Y de acuerdo con un documento clasificado obtenido por la radio francesa RTL, lo que Cazeneuve describió como "disturbios" podría suponer "una amenaza procedente del extranjero, lo que potencialmente involucraría a militantes extranjeros". El documento también advierte del riesgo que pueden implicar las protestas organizadas por manifestantes de izquierdas, que se espera que acampen cerca de la sede de la conferencia.

Ambos documentos hacen referencia a posibles irrupciones de bloques negros — término utilizado para describir una táctica de protesta, habitualmente violenta, en la que sus participantes llevan ropa negra y esconden sus rostros para evitar ser identificados por las autoridades —. Un modus operandi que ha sido utilizado en las principales manifestaciones antiglobalización.

La última protesta de bloques negros en Francia se remonta a 2014, cuando activistas ultraizquierdistas se amotinaron contra una propuesta para construir un nuevo aeropuerto cerca de la ciudad noroccidental de Nantes. Activistas de bloques negros también tomaron las calles de Estrasburgo en 2009, durante la cumbre de la OTAN. Una acción que se saldó con una violenta protesta y el incendio de diversos edificios.

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"Tememos que, mediante el restablecimiento de los controles fronterizos, el gobierno impida que miles de europeos participen de las protestas civiles", expresa Rousseau.

"A nuestros colegas del sur, particularmente a los del África subsahariana y del Magreb, les resulta muy difícil obtener visas para viajar a París con motivo de la COP 21", explica la activista a VICE News.

Attac Francia — el brazo francés del movimiento internacional por la justicia social y ambiental — ha criticado al gobierno francés por denegar un visado de viaje al presidente de Attac Togo. "Sabemos lo difícil que es para ellos obtener visados, por eso hemos enviado una carta incluyendo las fechas de su viaje donde explicamos que nos hacemos cargo de los gastos de su viaje", explica el portavoz de Attac Maxime Combes.

"La embajada le respondió que su solicitud no estaba justificada, a pesar de que iba a venir a participar a los debates y a impartir charlas", dice Combes, añadiendo que es inaceptable que "algunas poblaciones, en particular las afectadas por el cambio climático, tengan que lidiar con problemas de visado".

La embajada de Francia en Togo no pudo manifestarse al respecto y aportar su visión a VICE News.

Cazeneuve manifestó el viernes que "a los activistas pacíficos antiglobalización" se les concedería procedimientos de visado "simplificados".

La ONU aseguró que las promesas hechas por los países antes de la COP 21 siguen siendo insuficientes para evitar  que latemperatura global aumente en dos grados, el objetivo de la próxima conferencia.

Sigue a Lucie Aubourg en Twitter: @LucieAbrg