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Estado Islámico

Los ingresos y la población de Estado Islámico caen más de un 30 por ciento

Un informe asegura que el daño infligido por los bombardeos a los campos de petróleo de los combatientes yihadistas y la disminución del territorio controlado, habrían dejado a la organización yihadista muy mermada económicamente.
19.4.16
Soldados iraquíes sostienen una bandera de Estado Islámico tras reconquistar Ramadi, en enero de 2016. (Imagen por Nawras Aamer/EPA)
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El tamaño de la población que se encuentra bajo el control de Estado Islámico (EI) y los ingresos que genera la organización yihadistas han disminuído drásticamente. Según concluye el informe de la firma estadounidense de análisis IHS, tanto la población como los beneficios se habrían rebajado en más de un 30 por ciento.

La caída de la producción de petróleo habría sido provocada por los bombardeos a las instalaciones petrolíferas. Por su parte, el poder recaudatorio se habría visto sensiblemente disminuido debido a las derrotas militares que ha padecido últimamente la organización yihadista, que se ha traducido en una drástica disminución de la población a quien cobrarle impuestos. Así lo concluye la firma de investigación IHS.

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Alrededor del 50 por ciento de los ingresos de Estado Islámico proceden de su sistema de tasación y de confiscación. Igualmente se estima que el 43 por ciento procederían del petróleo, mientras que el 7 por ciento restante provendrían del tráfico de drogas, de la venta de electricidad y de las donaciones, asegura el informe.

Según los datos del IHS, entre mitad de 2015 y marzo de este año, los ingresos de Estado Islámico habrían bajado de los 80 millones de dólares al mes a los 56.

Se estima que la producción de barriles de petróleo habría caído de los 33.000 de 2015 a los 21.000 actuales. Según las conclusiones de IHS la causa estaría en los bombardeos aéreos que tanto Estados Unidos como Rusia han dirigido contra las plantas petrolíferas controladas por los terroristas.

Prácticamente todos los principales campos de petróleo controlados por la organización han sido convertidos en objetivos de los bombardeos, en su mayoría infligidos por la coalición liderada por Estados Unidos. Esto habría provocado la existencia de varios informes que revelan el profundo daño estructural que se ha infligido a los yihadistas.

Pese a todo, la producción de petróleo no se ha detenido. Además, la contrastada capacidad de Estado Islámico por reparar e improvisar ante las constantes ofensivas que padece, deberían de leerse como que, actualmente, la producción de los yihadistas "vive un momento de interrupción, pero que está lejos de detenerse por completo".

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Estado Islámico no ha subido el precio de sus barriles, lo cual, según el IHS "refleja que la prioridad de los yihadistas sería vender el petróleo lo más deprisa posible para seguir generando dinero".

Una encuesta asegura que la juventud árabe rechaza a Estado Islámico y augura su caída. Leer más aquí.

Además de la sustancial caída de los ingresos procedentes del petróleo, EI también ha visto cómo disminuyó su poder territorial. Se calcula que en los últimos 15 meses la organización yihadista habría perdido el 22 por ciento de sus propiedades. Así lo afirma Columb Strack, experto analista que trabaja en el IHS. "Su población ha bajado de los 9 a los 6 millones. Cuentan con menos gente y con menores actividades que gravar; lo cual es extensible a sus propiedades de tierras y a su proverbial sistema confiscatorio".

Debido a ellos, los guerrilleros yihadistas han tenido que inventarse nuevas formas de recaudación. Ahora, por ejemplo, se han introducido los peajes para los conductores de camiones, se han incorporado las tasas aplicables a cualquier que instale o que repare satélites estropeados, además de "los impuestos de salida", que deberá de abonar todo aquel que quiera irse de alguna ciudad. Se han impuesto, además, una serie de multas para todos aquellos que demuestren no ser capaces de responder a las preguntas relacionadas con el Corán adecuadamente. O incluso, para todos los que cometan infracciones circulatorias, como conducir por el lado contrario de la carretera.

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Se ha empezado, incluso, a permitir que la gente sentenciada a castigos físicos pueda eludir la tortura a cambio de pagar una multa — lo cual supone un poderoso indicativo de las dificultades financieras por las que está atravesando la organización. Según el IHS, la caída en los ingresos podría afectar negativamente al futuro de la organización.

Pese a todo, no existe nada que indique que las nuevas medidas hayan generado la insatisfacción entre aquellos que viven bajo el gobierno del régimen yihadista,

"Estado Islámico sigue teniendo mucha fuerza en la zona. Sin embargo, la caída en los ingresos es muy significativa y multiplicará el desafío que supone para la organización dirigir su territorio a largo plazo", concluye Ludovico Carlino, otro experto analista de la empresa de investigación.

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