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crimen y drogas

Estos son los nombres prófugos del narcotráfico gallego

VICE News reúne en este artículo información sobre algunas de las personas presuntamente huidas debido a su implicación con las redes del narcotráfico gallego y que hoy seguirían en paradero desconocido.
18.10.16
Operación contra el narcotráfico en Galicia. (Marta García/EPA)

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Galicia tiene 1.498 kilómetros de costa, un litoral que funciona como uno de los mayores puntos de entrada de la droga en territorio europeo, y una lista de vidas truncadas y nombres prófugos vinculados al peligroso y multimillonario negocio del narcotráfico, sobre todo de cocaína, pero también de hachís y heroína.

Contra los fugitivos de la fariña, aseguran a VICE News fuentes del Sindicato Unificado de la Policía (SUP) conocedoras de esta realidad, pesan, mayormente, órdenes de detención o condenas firmes por delitos contra la salud pública, pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales.

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Las mismas fuentes señalan América del Sur y Centroamérica, tierra de los clientes y proveedores de los históricos clanes gallegos, como los cárteles colombianos de Cali y Medellín, y región de abono para el blanqueo de dinero, como las zonas de refugio más probables.

Aún así, países africanos como Marruecos, Mali o Ghana e incluso Galicia, gracias al amparo y protección que podrían estar recibiendo aquellos que se dieron a la fuga por parte de sus familiares y de las mismas organizaciones criminales, también están en el punto de mira.

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No faltan precedentes. El narco gallego Miguel Ángel Devesa, por ejemplo, fue detenido en Bamako, Mali, en 2012, y a Fernando García Gesto, cabecilla de los Lulús, uno de los clanes más activos en la actualidad, lo arrestaron en 2001, ocho meses después de la emisión de su orden de busca y captura, en la población gallega de Muxía, su tierra natal.

VICE News reúne en este artículo información sobre ocho de las personas presuntamente huidas en relación a su implicación con las redes del narcotráfico gallego.

El listado, sin vocación de ser una relación comprehensiva de todos los casos debido a la escasez de información y a la opacidad de las fuentes oficiales de las fuerzas de seguridad, es una primera aproximación elaborada a partir de Fariña, el libro de Nacho Carretero sobre el narcotráfico gallego, la información recopilada en diversos medios de comunicación locales y nacionales y las fuentes consultadas para la redacción de este artículo.

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El fenómeno de los prófugos del narcotráfico empieza a tomar cuerpo en los años 90 tras el caso Nécora, un macroproceso contra dos de los principales clanes del contrabando de tabaco reconvertidos al narcotráfico: el grupo liderado por Laureano Oubiña y el conocido como los Charlines.

Desde entonces, las operaciones policiales contra la entrada y la distribución de fardos se han sucedido una tras otra golpeando a las también históricas organizaciones criminales de Marcial Dorado y Sito Miñanco.

La Operación Nécora y la creciente y tozuda lucha social que asociaciones como las madres contra la droga, agrupadas en torno a la Fundación Érguete, llevaron a cabo contra aquellos que se lucraron con el tráfico de drogas lograron acabar con la impunidad en un momento en que la adicción a los estupefacientes se había convertido en un grave problema social en Galicia.

"En aquella época veías jóvenes tirados por la calle, con los brazos picados", recuerda en una conversación con VICE News un agente de la Guardia Civil de las Rías Baixas, la zona de Galicia más golpeada por el tráfico y el consumo de drogas. Hoy, añade este entrevistado, estamos "muy, muy lejos" de ese luctuoso fenómeno de los yonquis de la generación del 85.

También las organizaciones que hoy siguen activas [herederas de los cuatro grandes clanes antes citados], sus líderes [la mayoría avezados conductores de planeadoras] y el negocio, añade el agente, han cambiado mucho desde entonces.

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La presión policial y el recelo de los colombianos que exigen el pago de la mercancía por adelantado, explica, han transformado el rol de los clanes, muy ramificados, mucho menos numerosos y que, en la mayoría de casos, han renunciado a la distribución de grandes cantidades para centrarse, casi exclusivamente, en el transporte de la droga.

El negocio sigue, aunque menos visible, con muchas más cortapisas y, a juzgar por la información facilitada por las dos fuentes consultadas, con un volumen inferior al de antaño.

Pero hay caras y nombres que siguen congelados en el tiempo, al menos para los cuerpos de seguridad del Estado. Así, aunque la Policía Nacional y la Guardia Civil han conseguido localizar y detener a muchos prófugos, algunos con historias tan cinematográficos como el célebre "Franky", que se sometió a una cirugía estética facial y se cambió las huellas dactilares por la de los pies, hay otros que siguen en paradero desconocido.

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Este es el nombre y la historia de algunos de los que, de momento, se habrían librado del peso de la ley.

Luis Jueguen. Empresario y primo de José Manuel Vilas Martínez, extesorero de la Cámara de Comercio de Vilagarcía de Arousa y colaborador del presidente de esta entidad, político de Alianza Popular, narcoabogado y traficante, Pablo Vioque. Vilas fue asesinado por un ajuste de cuentas vinculado a un alijo y Jueguen presenció el homicidio pero logró huir en 2003. La policía cree que podría haberse refugiado en Argentina para evitar una condena por narcotráfico.

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José Antonio Pouso Rivas. Apodado "Pelopincho", Pouso era uno de los narcos más conocidos de Barbanza, comarca norteña de la ría de Arousa. Dedicado al tráfico de hachís, trabajaba asiduamente con grupos marroquíes. Tras el hundimiento de un cargamento de 4.000 kilos de hachís cerca de Lisboa en 2010, desapareció literalmente del mapa. La policía sospecha que murió por un ajuste de cuentas en relación al naufragio o que huyó de la ley, pues tenía pendiente un juicio por blanqueo de dinero.

Benito Suárez Bouzón. Lugarteniente de "Pelopincho", Bouzón desapareció después de que la Audiencia Provincial de Pontevedra lo condenara a una pena de cuatro años y ocho meses de cárcel por blanqueo. El condenado negoció la venta de inmuebles y realizó inversiones con dinero procedente del narcotráfico con el objetivo de darle apariencia legal. Unos movimientos que fueron revelados gracias a la operación Cormorán. Está en paradero desconocido desde 2013.

Santiago Garabal Fraga. Hace 20 años que los cuerpos de seguridad perdieron su pista. Se fugó a finales de los 90 justo antes de que lo condenaran a 8 años de prisión por la operación antidroga Santino que se saldó con 56 detenidos. La Policía cree que, tras su huida, cortó todos sus lazos con el narcotráfico.

Jose Carlos Pombar. Vecino de Pobra do Caramiñal, tiene una larga trayectoria en el mundo del narcotráfico. Fue detenido en la operaciones Temple y Candil y estaba en Marruecos. Armador del pesquero White Sands estaba en África cuando en 2004 aprehendieron este barco con 3.100 kilogramos de cocaína. Fuentes policiales lo sitúan en Marruecos, Ghana o Gambia.

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José Antonio Creo. Este narco habría dirigido una operación llevada a cabo en 2006 en una playa de Lugo que nunca pudo ser demostrada. A juzgar por las investigaciones policiales, tuvo un papel muy menor en la historia del narcotráfico gallego. Desapareció tras la citada operación, eludiendo las cuentas que tenía pendientes con la justicia. La policía lo situó en Portugal pero nunca hubo pistas fiables sobre su paradero.

Luis Férnandez Tobio. Formaba parte del clan de los Pasteleros, fue el último del llamado grupo de Barbanzos en desaparecer, y su huida tuvo lugar a principios de 2003, justo antes de celebrarse un juicio en el que él era un testimonio contra la mencionada organización criminal. Los Pasteleros estaban a punto de ser juzgados por un alijo de 3.500 kilos de coca.

Tania Varela. Abogada de profesión, Varela fue novia de David Pérez Lago, el hijastro de Laureano Oubiña. Después empezó una relación con, Díaz Moñux, su propio letrado y con quien estaba cuando éste fue asesinado en un garaje de Madrid. Nunca llegó a presentarse al juicio en el que había sido imputada por blanqueo de capitales junto con Pérez. Se cree que huyó al extranjero.

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