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Crisis

Por qué nos cae mal la gente demasiado maja

Los psicólogos lo llaman "castigo antisocial" o "desprecio al buen samaritano".

por Jesse Hicks
14 Agosto 2018, 3:30am

CSA-Archive/Getty Images

El término "buen samaritano" es un poco extraño. Por ejemplo, en el trabajo es la etiqueta que se le adjudica a las personas que son más cooperativas con sus compañeros. Los generosos, los menos competitivos, son considerados como "buenos samaritanos". Pero a la vez se dice como con segundas, como asumiendo que ser amable está mal.

¿Hay algo que haga que nos caiga mal la gente maja? Un nuevo estudio sugiere que es una táctica competitiva, y una en la que las personas pueden participar sin saber por qué. Piénsalo así: si estás compitiendo por una pareja (en el amor, por ejemplo, o en el trabajo), tu capacidad para cooperar probablemente sea un criterio importante. Nadie quiere ser pareja de alguien que no caiga bien.

Entonces, para escoger a la mejor pareja, quieres ser lo más cooperativo posible. O, por otro lado, puedes sembrar dudas sobre tus competidores al implicar que hay algo sospechoso de su aparente amabilidad. En otras palabras, puedes etiquetarlos como "buenos samaritanos".


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"La mayoría de las veces nos gusta cuando los buenos son recompensados y los malos obtienen su merecido", dice Pat Barclay, profesor de la Universidad de Guelph y coautor del estudio. "Pero a veces los buenos también son castigados. O los chicos buenos son criticados".

Parece contradictorio, pero es un fenómeno que se observa en todos los campos —desde la economía a la psicología social— y en todas las sociedades, dice Barclay. Se llama "castigo antisocial" o "desprecio al buen samaritano", una crítica dirigida a alguien que supuestamente es demasiado cooperativo. Parece ocurrir con más frecuencia cuando las personas compiten por una pareja, y de acuerdo con el nuevo estudio, es una forma de disminuir su ventaja competitiva. No ensalza a la persona que hace la crítica, pero podría perjudicar al que parece demasiado cooperativo, demasiado bueno para ser verdad.

"Puedes resumirlo con la frase: 'Oye, me estás haciendo quedar mal'", dice Barclay. Y en lugar de tratar de ser mejor, el competidor que pierde busca la etiqueta de "buen samaritano".

Para poner a prueba su hipótesis sobre cómo la competencia provoca más castigo antisocial, Barclay y la otra autora del estudio, Aleta Pleasant, establecieron dos escenarios. En ambos, los participantes jugaron un juego que puso a prueba su voluntad de cooperar, y les permitió "castigar" a otros jugadores. El escenario experimental agregó a un observador que, al final del juego, elegiría una pareja a la que recompensaría en consecuencia.

Tal como esperaban los investigadores, el castigo antisocial fue mayor en el escenario competitivo. Pero eso no significa que los participantes eligieran conscientemente castigar a los bienhechores. "Muy pocas personas calculan cuidadosamente el efecto de sus acciones", dice Barclay. Al contrario, dice, los sentimientos como la capacidad de valorar el bienestar de otras personas o los celos cuando alguien se ve demasiado bien, probablemente afecten a la reacción de la gente.

En algunos aspectos, eso es bueno. Barclay sugiere que esas emociones existen por alguna razón, que en última instancia pueden ser beneficiosas. "La razón por la que tenemos emociones es porque nos hacen actuar de formas que nos reportan beneficios a largo plazo", dice. Pero entender cómo funcionan también puede ayudarnos a dirigirlas mejor.

¿Cómo deberíamos ayudar al buen samaritano que está siendo objetivo de las críticas, por ejemplo? Barclay dice que podemos pensar en maneras de mitigar el castigo antisocial. Para aquellos que lo reciben, dice, tal vez la respuesta es rodearse de mejores personas. "Deja que la gente buena se junte con la gente buena", dice, "y al final estarán mucho mejor que sus críticos". Busquemos la forma de que la bondad valga la pena, porque proliferará.

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