belleza

Probamos la mascarilla hecha con baba de caracol

Muchas compañías de cosméticos incluyen mucina de caracol como ingrediente restaurador en sus productos para el cuidado de la piel. Para saber si la baba posee en realidad alguna propiedad restauradora, hablé con expertas en caracoles y expertos en...
06 Octubre 2016, 7:30am
Photo by Dimitrije Tanaskovic via Stocksy

La escritora de novelas de suspense Patricia Highsmith, conocida por las adaptaciones al cine de algunos de sus libros como Extraños en un tren y El talento de Mr. Ripley, era el centro de atención en todas las fiestas. En su biografía se la describe como "la mujer que sacaba caracoles del bolso y les animaba a que dejaran rastros pegajosos por encima de la mesa del anfitrión". Yo quise emular a Highsmith hace unas semanas en la fiesta de cumpleaños de una amiga y me saqué del bolso cinco mascarillas faciales coreanas empapadas en baba de caracol.

La mucina de caracol, a veces denominada filtrado de caracol o esencia de caracol, se ha convertido en la piedra angular de la belleza coreana y ningún país es mejor cuidando la piel que Corea del Sur. Según la BBC, las mujeres surcoreanas gastan el doble en productos de belleza que, por ejemplo, las norteamericanas y los hombres surcoreanos gastan más en productos de belleza que los hombres de ningún otro país del mundo. "La demanda es de locos", afirma Coco Park, autora de The Beauty Wolf (El lobo de la belleza) y coautora de Korean Beauty Secrets (Secretos coreanos de belleza). "Las empresas deben ser constantemente creativas y ofrecer calidad al mercado. Existe demasiada competencia y demasiada demanda como para dormirse en los laureles y comercializar un producto que sea una mierda".

Las mascarillas faciales son solo una parte de la rutina del cuidado de la piel para las coreanas, una rutina que puede en ocasiones incluir hasta 15 pasos. Veamos cómo es una rutina básica de cuidado de la piel en Corea: despertarse, limpiar la piel, aplicar un tónico hidratante, varias esencias diferentes, sérums y, finalmente, una emulsión para sellarlo todo. Después protector solar y maquillaje. Por la noche, el proceso de limpieza del rostro se compone de dos pasos: uno con un aceite limpiador para retirar el maquillaje y otro con un jabón facial para retirar el aceite. Después hay que aplicar más esencias, sérums y aceites, una mascarilla facial y quizá una crema de noche. La mucina de caracol puede utilizarse en varias partes diferentes de este proceso. Aparte de las mascarillas faciales, la mucina de caracol también puede ser un ingrediente de sérums, ampollas o incluso espráis para darse un retoque a mitad del día.

"Lo que resulta más interesante de esta tendencia, desde mi punto de vista, es que algunas empresas cosméticas utilizan nombres exóticos para los caracoles de los que obtienen la mucina", indica Jann Vendetti, comisaria de malacología en el Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles. "Pero en realidad usan caracoles europeos de jardín". El nombre científico de este caracol es Cornu aspersum, aunque muchos documentos sobre dermatología se refieren a él por su otro nombre, Cryptomphalus aspersus. Los Cornu aspersum son nativos del Mediterráneo y de Europa Occidental, pero se han expandido hasta regiones subtropicales en todo el mundo. Son el mismo tipo de caracol que trituraba Hipócrates y mezclaba con leche agria para tratar la inflamación y el mismo que te comes como tapa en un bar o pones en la paella.

Ningún caracol muere en el proceso

Las propiedades embellecedoras del caracol fueron supuestamente descubiertas en la década de 1980, cuando granjeros de caracoles chilenos se dieron cuenta de que los cortes de sus manos se curaban más rápido después de haber estado en contacto con la baba. Hoy en día, los Cornu aspersum se crían por su codiciada sustancia pegajosa. "Básicamente colocan a los caracoles sobre una superficie ondulada para que repten sobre ella y dejen ahí la mucina", explica Park. "Ningún caracol muere en el proceso".

A nivel intuitivo, tiene sentido que la baba de caracol tenga algún tipo de poder regenerador. Los caracoles son criaturas resbaladizas y frágiles. Sí, pueden reptar sobre el filo de una cuchilla sin cortarse, pero el motivo es que "los caracoles usan su mucosa para recubrir el pie sobre el que se desplazan", afirma Vendetti. "Ellos, como todo ser viviente, están compuestos en su mayor parte de agua y han evolucionado para moverse sobre un resbaladizo pie cubierto de mucosa".

Imagen por Edward F. Bigelow - Popular Science Monthly, julio de 1919 vía Wikipedia

La mucosa protege el pie de cualquier daño, pero también contiene enzimas que aceleran la cicatrización y el crecimiento celular. "El caracol segrega este fluido lleno de nutrientes como ácido hialurónico, enzimas de glicoproteína, péptidos antimicrobianos de cobre y proteoglicanos", afirma la Dra. Marie Jhin, dermatóloga afincada en San Francisco y autora de Asian Beauty Secrets (Secretos de belleza asiáticos). El ácido hialurónico es un agente humectante, es decir, que atrae el agua. La mucina de caracol también contiene glucosaminoglicanos (GAG), otro agente humectante. Estas sustancias químicas no solo hidratan la piel, sino que también la hacen estar más tersa. Los GAG también desempeñan un papel importante en la sanación de heridas: fomentan el desarrollo de fibroblastos, las células que fabrican el colágeno de la piel. La cuestión es si estos nutrientes se encuentran en cantidades suficientes para ser de utilidad en el caso de la piel humana. "El problema es que no estamos seguros de si este nuevo ingrediente hace algo", indica Jhin. "Resulta muy difícil ver los resultados de la mayoría de productos parafarmacéuticos [una combinación de productos cosméticos y farmacéuticos]".

Se han realizado pequeños estudios que han demostrado que la mucina de caracol acelera la cicatrización de las heridas y ayuda a revertir el daño en la piel provocado por la exposición al sol. Sin embargo, la ciencia solo está dando sus primeros pasos en esta dirección y Jhin afirma que ella no utiliza filtrados de caracol en su práctica "porque en mi consulta solo ofrecemos productos cuya eficacia se haya demostrado mediante ensayos médicos". Según Jhin, todavía no se han escrito suficientes ensayos sobre los efectos de la mucina. Un estudio publicado en 2013 en el Journal of Drugs in Dermatology (Diario de fármacos para dermatología) descubrió que un sérum que contenía un 40 por ciento de mucina mejoraba las arrugas y las líneas de expresión en un período de ocho semanas (el porcentaje de baba de caracol que se usa en los productos puede variar ampliamente. Por ejemplo, un espray que apliqué sobre mi cara contenía un 90 por ciento de mucina).

Las mascarillas faciales de mucina de caracol se venden en envases individuales, como si fueran condones gigantes. No fue una gran sorpresa ver que eran bastante resbaladizas. Dependiendo de la marca que compres, las mascarillas están hechas de algodón o de papel de arroz. La mayoría desprenden una fuerte fragancia. Encontré la mascarilla muy refrescante en aquel caluroso día de septiembre (teníamos 32° C). Te dejas la mascarilla puesta unos 20 minutos y resurges de la baba totalmente rejuvenecida, con piel de bebé. La nariz se me suele pelar como una hija de puta y la baba de caracol es lo único que impide que mi piel de lagarto se me caiga a cachos.

Aunque todavía se han realizado muy pocas investigaciones sobre los efectos a largo plazo de poner baba de caracol sobre la piel, Parks afirma que "cuando veamos los resultados nos convenceremos".