LGBTQI

Así es ser lesbiana en Irán, donde es ilegal ser gay

En Irán, ser gay puede conllevar una condena a muerte para los hombres. Pero aunque se habla menos de las lesbianas, ellas también se enfrentan a severos castigos por parte del gobierno, incluyendo latigazos y flagelaciones.

por Bahar Noorozi
13 Marzo 2017, 8:50am

Illustrations by Lucy Han

Los tres días que pasó Azadeh* sometida a interrogatorios le parecieron tres meses.

En una villa remota situada a las afueras de Irán, permaneció sentada escuchando a varios clérigos recitar citas del Corán mientras las quemaduras infectadas de sus brazos le pinchaban como agujas.

Esta mujer, que ahora tiene 25 años, afirma que cuando era pequeña a menudo sufría bullying por su aspecto "de chico". Pero hace varios años, el acoso adoptó una forma más siniestra cuando fue detenida y torturada por miembros de la Guardia Revolucionaria Iraní. Los guardias habían encontrado un relato escrito por Azadeh sobre dos soldados que habían sido amantes durante la guerra, después de ser delatada por una chica que, según Azadeh, sentía una enemistad personal hacia ella.

"Nunca empleaba directamente la palabra 'homosexualidad' en mis escritos", indica Azadeh, "pero ellos querían emplear esos textos para que confesara que era lesbiana. Yo lo negué todo".

A pesar de ello, fue obligada a recibir un "curso de reorientación" de tres días de duración que pronto descubrió que no era sino un eufemismo para los interrogatorios. Según ella, consistía en recibir instrucción religiosa y en repetidos intentos de obligarla a admitir que era gay.

"Me torturaron vertiendo agua hirviendo sobre mi piel y golpeándome, sobre todo en la cabeza. [Pero] más que torturas físicas, sufrí sobre todo abusos verbales", afirma. "No paraban de decirme que era una 'lamecoños'".


En Irán es ilegal ser gay: el estricto código penal del país estipula posibles sentencias de muerte para los hombres que mantienen relaciones con personas de su mismo sexo y flagelaciones para las mujeres. Puede que la muerte parezca un destino peor que la tortura, pero en la práctica las mujeres lesbianas se enfrentan a una doble discriminación, en primer lugar como mujeres y después como homosexuales. Esto es debido a que los derechos de las mujeres en Irán ya están gravemente restringidos: los padres, hermanos y maridos pueden ejercer un control inapelable sobre sus hijas, hermanas y esposas. Y en el terreno legal, como en el caso de las disputas por herencias, el testimonio de las mujeres a menudo vale solo la mitad que el de los hombres.

Sin embargo, las cosas no siempre fueron así. Las mujeres iraníes consiguieron el derecho al voto bajo el gobierno del Shah en la década de 1960, pero desde la Revolución Islámica de 1979 han sido despojadas de muchos de sus derechos legales con la aprobación de la Ley de la Sharia, un sistema legal que se deriva del Corán y el Sunnah (libro de citas atribuidas al profeta Mahoma).

La nueva legislación estipulaba que todas las mujeres debían llevar hiyab y que ya no podían solicitar el divorcio a menos que estuviera específicamente escrito en su contrato de matrimonio. La edad legal para el matrimonio de las niñas se redujo a nueve años y en 1981 el parlamento introdujo la flagelación, la lapidación y el pago con sangre.

Para Azadeh, ser musulmana practicante e hija de un oficial militar condecorado no la han salvado de años de discriminación e injusticias, a veces simplemente porque se viste de "forma masculina".

"Cuando sufro acoso no puedo acudir a la policía. A veces el acoso y la detención proceden de la [misma] policía", explica. "Muchas veces me han arrestado por mi apariencia. Una vez me llevaron a comisaría junto a un grupo de hombres y los policías quisieron cachearme sin orden de registro. Me negué y protesté, y acabé intercambiando puñetazos con ellos".

Irónicamente, los líderes del país han negado explícitamente la existencia de ciudadanos gais. En las célebres palabras del expresidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, pronunciadas en la Universidad de Columbia en 2007, "En Irán no tenemos homosexuales como en vuestro país. En Irán no existe ese fenómeno".

Lejos de las afirmaciones del antiguo presidente sobre que en el país no existe la homosexualidad, Kevin Schumacher, experto en Oriente Medio que trabaja en la organización OutRight Action International, indica que con toda probabilidad hay miles de personas en Irán que se identifican como LGBTIQ, aunque muchos de ellos no necesariamente conocen el nombre o el término que define su sentimiento. (La población de Irán es de 77 millones; sin embargo, según él, hay una ausencia total de educación en torno a la cuestión LGBTQ).

Schumacher ha pasado los últimos cinco años encabezando un informe para OutRight International sobre los problemas que representa ser lesbiana en Irán. Él y su equipo entrevistaron a 41 lesbianas iraníes dentro y fuera del país, tanto online como en persona. El informe resultante, titulado Ser lesbiana en Irán, se concentra específicamente en la experiencia de las lesbianas en Irán y es el primer estudio en hacerlo.

"Las lesbianas no tienen visibilidad", explica Schumacher. "Te hace preguntarte qué se siente al ser una mujer [en Irán] que quiere estar con otra mujer. Desde una edad muy temprana ves cómo estas chicas sufren bullying en el colegio, cómo reciben el acoso de sus compañeros de clase y sus profesores. La historia que no se cuenta es realmente la de la presión social, la violencia doméstica que sufren estas mujeres".

Bajo el Código Penal iraní, el castigo por mosaheqeh (o frotamiento de los genitales femeninos entre mujeres) es de 100 latigazos. Y las mujeres también pueden ser flageladas simplemente por besar a otra mujer. "Es un artículo muy vago que básicamente permite a los oficiales de la ley perseguir a las mujeres que se perciben externamente como gais. Incluso si vistes de un modo que podría insinuar que eres lesbiana puedes recibir un castigo", afirma Schumacher. "Su existencia misma se ve criminalizada".

Azadeh no ve ninguna contradicción entre sus creencias religiosas y su orientación sexual. Su propia boda (no oficial, a nivel legal) con otra mujer siguió los rituales matrimoniales musulmanes y considera que su compañera es su esposa según las reglas religiosas. "Antes me esforzaba muchísimo por interpretar el Corán de un modo que fuera más compatible con mi situación como lesbiana", indica. "Creo que necesitamos una nueva fatwa para esta cuestión".

El informe de OutRight hace varias recomendaciones importantes directamente al gobierno iraní, incluyendo la abolición de todas las leyes que criminalicen la homosexualidad y la eliminación de toda barrerla legal que impida la igualdad completa para las mujeres.

Aunque las recomendaciones pueden parecer difíciles de alcanzar bajo el prisma de la postura que mantiene el régimen actual con respecto a la homosexualidad, Schumacher afirma que el informe es tanto una "herramienta educativa" como un ruego a favor del cambio por parte del gobierno. "Al final, es importante para la iluminación de la comunidad y los aliados dentro de la sociedad iraní, para que sepan qué está sucediendo".


*Hemos cambiado el nombre para garantizar la seguridad de la entrevistada