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Pregunté a un médico qué es más higiénico, un beso negro o la lluvia dorada

¿Un ano limpio es mejor que recibir orina en el cuerpo o la cara?
08 Febrero 2019, 4:15am
duchas doradas lluvia dorada

El primer beso negro es un momento clave en la vida sexual de cualquier persona. Esta práctica abre todo un nuevo horizonte de posibilidades y hace desaparecer la vergüenza. Al final, todo es cuerpo y todos tenemos un ano. Sin embargo, cuando acercas los labios hacia ese lugar, algunas de las preguntas que pueden llegar a tu mente son: ¿Esto es sano?, ¿Contraeré una infección bucal?, ¿Se habrá limpiado bien esta persona? Es indudable que al ser una zona altamente sensible, cualquiera podría recibir o dar placer ahí. Lo que cuesta más trabajo asimilar es que recibir o echar orina en la cara pueda proporcionar placer. Por sentido lógico me inclino a pensar que el beso negro es un poco más aceptable, tanto desde el punto de vista del placer como del de la higiene.

¿Será que un ano bien lavado es infinitamente mejor que recibir un baño caliente de agua de riñón? O, por otro lado, ¿y si el ano de tu pareja sexual alberga inmundicias que nunca se encontrarían en sus brillantes meadas? Atormentado por las dudas y los lugares en los que he llegado a poner mi boca (perdón, mamá) decidí hablar por teléfono con el médico general Jorge Vargas Castilla para decidir de una vez, qué sería mejor para la salud de todos nosotros.


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“En cuanto a la lluvia dorada, la orina cuando está en la vejiga es estéril. En el momento de salir se ensucia o contamina, pero es muy poco frecuente que surjan enfermedades de transmisión sexual a partir de ella”, apuntó Jorge. Aunque no se debe olvidar que el contacto con cualquier materia de desecho humano conlleva cierto riesgo, la orina es una opción bastante “saludable” para tener contacto. Incluso, según señalan expertos de la Universidad Autónoma de Nuevo León (México), la orina no es un medio de contagio del VIH y se necesita una cantidad considerable del virus para que pueda ser contraído por medio de semen, sangre, flujo vaginal o leche materna. En términos prácticos, según Jorge, lo más importante es comunicar el estado inmunológico de las personas involucradas en la práctica sexual independientemente de que le quieras orinar encima o besar su asterisco.

Cuando comer un culo sale mal

El escenario del beso negro, desgraciadamente, no es tan positivo. Si bien podría parecer para algunos que un ano limpio da menos asco que el pipí, el universo bacteriano de esa zona es sumamente peligroso. “Es complicado, porque existe el riesgo de contraer cualquier infección que se pueda transmitir por contacto. Se pueden transmitir amibiasis, parásitos intestinales, sífilis por medio de un chancro, herpes, y el papiloma humano puede provocar condilomas en la garganta. El VIH no se contraería, pero hay riesgos de infecciones gastrointestinales y de transmisión sexual”, comenta Jorge. “Hay que tomar prevenciones, si uno tiene una vida sexual activa tiene que hacerse revisiones regulares, y cada seis meses desparasitarse y hacerse exámenes de ITS”.

En contra de mi intuición inicial, la orina se alza como la indiscutible ganadora de este supuesto sanitario. Definitivamente, poner la boca donde pudo haber materia fecal es altamente arriesgado. Ahora bien, la interrogante del placer se mantiene abierta y subjetiva. Cada cuál decidirá si jugársela “a las bravas” con besos negros o ir por el camino limpio y jugar con el pipí.

Este artículo apareció originalmente en VICE MX.

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