Drogas

Estas son las personas que deberías llevar contigo a un festival

Esa persona que siempre va de buen rollo, la que siempre hace fotos, la que conduce...
21.8.18
Foto de Jake Lewi

Mírate en el espejo: eres uno de estos tres tipos de festivaleros según tu rango de edad:

14–19: Este es tu primer festival en la vida y estás superemocionado, oh las bandas que verás, oh las vistas, vas a guardar esta pulsera siempre, ¡Oh! quizás te caerás en el barro y aparecerás en las noticias. ¡Quizás conocerás a Skepta!
19–29: Ya has pasado por esto, conoces de memoria los food trucks que sí valen la pena y los que no, las únicas cosas que metiste en la maleta fueron las del kit de supervivencia.
29+: Eres uno de esos tíos viejos y raros que siempre te daban miedo en los festivales cuando eras joven – ‘Espero nunca llevar una larga coleta gris y lacia, y acabar conduciendo hasta el festival en la furgo que compré especialmente para la ocasión,’ solías pensar, ¿no? – pero aquí estás, llevando chaquetas de punto con capucha y recordando bandas que se separaron hace ya mucho tiempo.

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Esas son las opciones. Si vas a un festival, estarás dentro de alguna de estas categorías. Dicho esto, es crucial que reconozcas que no podrás sobrevivir a esto solo y que necesitas un “escuadrón”. Un festival no es solo música, bebida, purpurina, y tú, echado en una silla de playa, soltando tu opinión sobre Muse. Un festival es reunir a toda una pandilla —cada uno con su rol específico y crucial— e ir todos juntos. Piensa en el festival como si fuera el Bellagio, el Mirage, y el MGM Grand la noche de la gran pelea, y piensa en ti y tus colegas como George Clooney y todos los demás, y piensa en esta analogía de Ocean’s Eleven como algo que podría funcionar. Mete esta idea en tu cabeza.

Estas son todas las personas que necesitas llevar contigo a un festival:

ALGUIEN SUPERABURRIDO Y ORGANIZADO A QUIEN SE LE VAYA LA MANO LLEVANDO BARRITAS ENERGÉTICAS

La verdad es que nadie quiere invitar a esta persona —en serio, se lee el programa del festival, se apunta a actividades in situ, y flipa con el silent disco— pero, sinceramente, ninguno de vosotros lograríais llegar a la entrada del recinto sin él, así que lo lleváis con vosotros para que se encargue de toda la organización del fin de semana.

Piensa en ello: ¿realmente quieres ser tú, –tú– quien esté, el día que salgan los abonos del festival, tecleando a las 9:00 el número de su tarjeta de débito comprando cuatro entradas por adelantado? ¿Te apetece ser tú – – el responsable de encontrar un tren a la ciudad más cercana, y luego un autobús desde allí hasta el festival? ¿Te acordaste de llevar crema solar o esperas que otros lo hagan por ti? Exacto. Come una de las 90 barritas que ese tipo lleva a cuestas. A callar. Ha llegado mamá. La Madre Festivalera está aquí.

Photo: Chris Bethell

ESA PERSONA QUE SIEMPRE VA DE BUEN ROLLO A LAS 4 DE LA MADRUGADA

Lo peor de un festival no es el hecho de sobrevivir con nada más que unas patatas fritas durante tres días, o esa incómoda sensación de suciedad, nada de eso. No: lamentablemente, lo peor es cuando la fatiga comienza a cargarse a tus colegas tras apenas tres horas de fiesta. “¡Joder, que llevo desde el jueves alimentándome a base de Lays!” te dicen, como un montón de cobardes. “¡No tengo energía para más!”. Y de las cenizas de tu noche jodida aparece un héroe, a las cuatro de la madrugada, llevando gafas de sol y diciendo chorradas, pero de esas con sentido, y se convierte en el catalizador para recuperar tus energías; el tipo descubre un after en alguna tienda de por allí, encuentra una disco que no aparecía en el programa, y a un montón de gente bailando en silencio alrededor de un círculo.

Veis el amanecer juntos y te das cuenta de que has pasado la mejor noche de tu vida.

ALGUIEN QUE SE SACRIFIQUE EN LA COLA POR EL BIEN DEL GRUPO

Yo me tomo los festivales como creo que Drake se toma la vida: Estoy allí, soy el epicentro de toda la diversión, todo se reduce a Pasarlo de Puta Madre. Todo el mundo a mi alrededor trabaja para mí, y se hacen cargo de las tareas administrativas para que yo pueda centrarme en pillar el pedal del siglo hasta las tres de la madrugada. Del mismo modo que Drake tiene fotógrafos y recaderos, y alguien encargado de reservarle una mesa en Nobu y de comprarle lámparas de mármol, yo debería tener a una persona que me avise cuando los grupos que molan están tocando y me escolte allí como corresponde. En el centro, como la yema de un huevo cocido, estoy yo: con una sonrisa en la boca, colapsado mentalmente, relajado como un perro dormido, presa de un placer inexplicable. Vayamos al grano: no voy a pasarme 20 minutos haciendo cola ni voy a cargar con cuatro copas para llevarlas al grupo. Que lo haga otro. Tú invitas.

UN CONDUCTOR

¿Es posible ir a festivales en transporte público? Pues sí, pero es una mierda, y punto pelota. De camino hacia allí, te encuentras un montón de tíos ruidosos con camisas hawaianas y bebiendo en el tren. Durante la vuelta, todo el mundo está cansado, todos apiñados como sardinas en lata en el mismo transporte, e intentas desesperadamente escapar, pero todos chocan con todos con sus gigantescas mochilas. No. Para pasártelo bien, necesitas a alguien con carné de conducir y un coche con un buen maletero. “Venga tío, te pasaré pasta para la gasolina”, le mientes. “En serio. Envíame tu cuenta de PayPal. Todos vamos a contribuir”. No.

ALGUIEN QUE HAGA FOTOS SIN PARAR

Photo: Chris Bethell

Las únicas fotos decentes de ti son: i. espontáneas y sin posar; y ii. esa única foto de ti llevando un vestido o traje en la boda de un colega, justo antes del vino. Todas tus demás fotos son horribles. Así que asegúrate de llevar contigo a ese amigo que siempre lleva su cámara a cuestas para documentar cada segundo de diversión, porque seamos sinceros: es tu única oportunidad de acabar el año con alguna foto reciente para tu perfil de Tinder, ¿verdad? Ya no recibes tantos likes, ¿verdad?.

EL TÍO ALTO Y FUERTE QUE PUEDE CARGARTE A HOMBROS

Quizás piensas que incluir a un Tío Alto y Fuerte en tu grupo festivalero beneficiará únicamente a esas tías en shorts a quienes les mola subirse a sus hombros para estar por encima de la multitud en los conciertos más multitudinarios y siempre se enfadan cuando la gente les lanza vasos vacíos a la cabeza, pero el hecho es que contar con un Tío Alto y Fuerte dentro de tu grupo es superútil porque el ambiente suele volverse un poco oscuro y amenazante en los festivales —sí, normalmente encuentras solo a gente con coronas de flores contándote por enésima vez algo supuestamente muy profundo, pero también existe una especie de Lejano Oeste sin ley, y a veces sientes que todo el lugar va a estallar— y cuando las cosas se ponen feas, conviene tener un Tío Alto y Fuerte tras el que poder esconderte y para que te defienda de gente más fuerte que tú. (Nota: por lo general se tratará del nuevo novio cachas de tu ex, así que debes estar preparado. Realmente quieres odiarlo, pero cuando lleguen las tres de la madrugada y estés charlando con él, tendrás que admitir no solo que el tío es la hostia, sino que además fuiste un capullo con tu ex, ¿verdad? Joder, tío, reflexiona sobre tu comportamiento).

Photo: Chris Bethell

ALGUIEN CAPAZ DE PASAR POR SEGURIDAD SOLO CON SU ENCANTO

Es superútil ir con alguien encantador capaz de pasar a varios del grupo por las puertas metálicas, o dentro de alguna zona VIP, o al backstage, o donde sea, y si lo piensas un momento, todo el mundo conoce a alguien con el encanto suficiente para lograrlo. Pero no serás tú, y segurísimo que no seré yo.

ALGUIEN QUE FUE AL FESTIVAL Y SE LO PASÓ BIEN, ENHORABUENA.

@joelgolby