Algunos expertos nos explican las diferencias entre CBD, THC y su estado legal en México
Drogas

Algunos expertos nos explican las diferencias entre CBD, THC y su estado legal en México

Rompamos con mitos para avanzar la conversación.

Aunque la realización de un marco legal en México para el THC y el CBD aún se encuentra en fases medianamente primitivas, ya hay algunos avances.

Es común escuchar, ya sea por legisladores o defensores de la marihuana medicinal, que mientras el Tetahidrocannabinol (THC) tiene los componentes que producen la psicoactividad deseada en el consumidor, el Cannabidiol (CBD) es el compuesto del que pueden nacer las aplicaciones médicas del cannabis. El problema es que no se pueden hablar como elementos completamente aislables, ni para la medicina ni para la psicoactividad común de la planta.

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“Para el legislador ignorante, el CBD es el componente medicinal y el THC el componente más agresivo”, cuenta el politólogo Jorge Tinajero. Precisamente por ahí es que comienza la apología al uso del cannabidiol con bajas concentraciones de THC. Por una aproximación “poco científica” que ve pernicioso al THC y amable al CBD cuando, en realidad, se tiene que tener en mente siempre que los efectos se consiguen a partir de la interacción entre ambos.

“Actualmente la conversación es sobre el uso específico del CBD con un uno por ciento de concentración de THC”, señala Tinajero. “Cualquier doctor podría prescribir los que tengan menos de eso. De hecho, es de las únicas maneras de conseguir un medicamento hecho a base de cannabis“. Los que tengan más de uno por ciento tendrán la necesidad de hacer una receta o tener una prescripción médica electrónica hecha por el doctor tratante que, además, tiene que pasar por un proceso de aprobación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) para que se pueda importar, controladamente, medicamentos con base en CBD.

La conversación entre CBD y THC, no obstante, es una diferente de las recientes noticias sobre amparos legales que podrían convertir en jurisprudencia el uso personal de la marihuana. “No deben de confundirse. Estos amparos se ubican dentro de otro marco, pues es independiente del potencial médico. Aquí se trata de una cuestión de los límites del Estado frente al individuo y sobre la libertad de los adultos mayores para ejercer su libertad consciente”, dice Tinajero. “Lo que se busca con los amparos es poder llevar a cabo el cultivo privado sin fines de comercio”.

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Platiqué con Pedro Motta, especialista en la composición molecular y extractos en cannabis, para comprender más sobre estos cannabinoides, sus diferencias, similitudes y por qué, incluso hablando de CBD, la aproximación al tema aún está bastante sesgada por motivos económicos y morales, no científicos.

VICE: ¿Qué es el THC y qué es el CBD?
Pedro Motta: El THC es el cannabinoide más popular. Fue el primero en ser descubierto, aislado o identificado. Por décadas fue considerado el principal causante de los efectos del cannabis. Sigue teniendo la fama de hacer eso, pero ya se sabe que hay muchos otros cannabinoides que tienen otras contribuciones para los efectos psicoactivos y holísticos/medicinales. No hago distinción entre el efecto medicinal psicoactivo y el efecto medicinal porque, para mí, el efecto psicoactivo también es medicinal. También es el más popular porque es el más encontrado. En una muestra de cannabis de aquí hasta Japón va a tener el mismo patrón de predominancia de THC: un 80 o 90 por ciento de THC. Ese es el perfil de las yerbas que se usan como sustancias psicoactivas.

El CBD fue descubierto unos 40 años atrás, pero ganó fama hace 10 años. Después de su popularización, la hibridación comenzó a tener un enfoque diferente para alcanzar niveles más altos de CBD. Hoy en día, hay plantas que producen una resina que en vez de tener una mayor parte de cannabinoides THC, tiene una mayor parte de CBD, aunque mantenga otros cannabinoides secundarios. Cuando descubrieron el CBD también descubrieron que hay una papel holístico en el efecto final tanto de la psicoactividad como de los efectos medicinales que depende de la presencia de otros cannabinoides: sobre todo del THC y CBD porque son los componentes más presentes; el CBD es el segundo más presente con un 10 o 5 por ciento, tal vez menos. Estos porcentajes los digo en términos totales. Es decir, de lo que te estoy hablando es de la composición total de cannabinoides, como si agarraras sólo la resina.

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¿El CBD tiene un papel activo en efectos psicoactivos?
El THC digamos que vuela, y el CBD jala de vuelta para abajo. Su psicoactividad es más “tranquila”, menos notoria, menos abrupta, menos provocadora que la del THC. La presencia del CBD también hace que pase más THC por la barrera hematoencefálica y que ese THC se encaje a un mayor número de receptores y que permanezca más tiempo dentro del cerebro. O sea, la presencia del CBD hace que el THC sea más potente y más duradero.

Éste es el efecto sinérgico que se acuñó del séquito, que es la conjugación todos los elementos entre sí que hace que el efecto final sea un producto de esa interacción y no de la suma. Es una potenciación: que CBD+THC no sea THC x 2, sino que sea THC x 100.

Además de los fines médicos, ¿de dónde surge esta nueva importancia del CBD?
Como dije, hace 40 años descubrimos el CBD, pero hace menos de 10 años ganó su notoriedad. Eso es debido a una razón económica, política, industrial y moral; no debido a una razón lógica. No es una razón científica o farmacológica. La industria y la economía dictan todo en el mundo. Los productores industriales de cáñamo en el este europeo producen el cannabis o cáñamo por el tallo de la planta, no por sus flores. Hay muy poquita flor y, menos aún, resina. Y es en la resina que se concentran los cannabinoides. También hay cannabinoides en el resto de la planta, pero son muy, muy escasos, y es un proceso muy difícil para extraerlos. Es un desperdicio de energía inútil cuando podemos crecer plantas para que produzcan cannabinoides si es lo que buscamos extraer. Ellos cultivan para el tejido industrial y les sobra un producto, que se desechaba. De ese producto, resulta, se puede extraer CBD. La planta de cáñamo produce muy poco THC, convencionalmente. Por ley cualquier planta de cannabis que produzca menos de 0.3 por ciento THC es cáñamo. Mucha gente se confunde con eso también. Se trata de un producto aliado con una cierta propaganda que el CBD es algo milagroso, que es la parte medicinal del cannabis. Seguramente esa industria hizo lobbying en muchos gobiernos también para que dejaran entrar su producto y no el otro producto que era el THC.

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¿Es un mito decir que el THC es lo que te “pone”?
Pues, entre otras cosas. En realidad lo que te “pone” es el conjunto, no solo de los cannabinoides, sino que de otro grupo muy importante que se llama Terpenos que son lo que dan los olores de la planta.

Los diferentes cannabinoides pueden dividirse entre los más psicoactivos y los menos psicoactivos. El CBD y el CBG son menos psicoactivos. Si tomaras una súper-mega-dosificación de CBD, sentirías efectos psicoactivos, por lo que es erróneo decir que no es psicoactivo. En el grupo de los menos psicoactivos están el CBG —que es la madre de todos los cannabinoides, ya que todos los otros cannabinoides son generados a partir de este— que resulta ser un cannabinoide bueno para la restauración ósea, para la regulación de la presión, para el metabolismo y un antinflamatorio excelente.

En el lado de los psicoactivos, el más famoso es el THC porque es el que más presente está. Ahora, está también el THCV, que es un nuevo cannabinoide psicoactivo que fue descubierto y que tiene efectos en el campo del metabolismo, de la supresión del apetito, y en la metabolización del azúcar. Este tiene potencial para muchos casos de diabetes, trastornos alimenticios, y cosas del tipo. También es psicoactivo, pero tiene una psicoactividad diferente de la del THC.

Si ambos son componentes psicoactivos, ¿por qué el CBD tiene un camino más “sencillo” hacia la legalización?
Los lobbies tienen muchas razones políticas, económicas e industriales y tienen un factor moral. El factor moral es justamente cuando pintan al THC como un villano porque causa la psicoactividad, mientras que el CBD es súper bueno porque no causa psicoactividad. Inclusive la OMS entra en este juego. Hace poco, a finales del año pasado o comienzo de este año, publicaron un informe diciendo que reconocían las propiedades medicinales del THC pero que lo consideraban una sustancia tóxica, mientras que el CBD ya había salido de la lista de sustancias tóxicas y es considerada ya una sustancia completamente segura, siendo que el THC nunca ha matado a nadie en la historia de la humanidad. Es ridículo. Lo que nosotros tenemos que hacer aquí es hacer que la gente no se olvide que seguimos siendo engañados.

La industria que permitió la entrada del CBD es la industria farmacológica que no necesariamente sigue una lógica científica. Un doctor, que es la voz de la autoridad, tiene que saber, aunque nunca lo va a llegar a saber perfectamente, la respuesta para tu padecimiento. Si lo que estás tomando es una unión de varios elementos que tienen varias conjunciones que pueden ser variables a medida de la hora del día, de tu ánimo, de tu desequilibrio hormonal, tu desequilibrio bioquímico, resultan siendo muchas más variables con las que una persona tiene que lidiar que sólo una: “ah, sólo tomas un prepsicoactivo, CBD”. Lo que la gente quiere hacer es cápsulas de CBD en una forma patentable, o, ahora que se dieron cuenta que en la sinergia está la potencia, quieren poner en una cápsula fórmulas patentadas de proporciones de uniones entre esos elementos.

El CBD y el THC ya entraron oficialmente a esa lógica porque GW Farmacéuticos, que es la mayor farmacéutica del cannabis medicinal, producía un fármaco que se llama Sativex. Ese fármaco tiene ya en el mercado unas dos o tres décadas, y cuando surgió era THC aislado y era recomendado (creo) para esclerosis múltiple y era sugerido para otras enfermedades. Y los estudios que se hicieron en las últimas dos décadas comprobaron que no sólo el THC dado de forma aislada era menos efectivo que un extracto de planta completa, sino que aislado era más peligroso porque producía mayores efectos colaterales. Producía mayor ansiedad en los pacientes, producía mayores cambios de presión que causaban instabilidad. Dándose eso, GW Farmacéuticos se dieron cuenta, y cambiaron la fórmula del Sativex. Hoy la fórmula del Sativex es 2.7 mg de CBD, con 2.7 mg de THC en una porción, es decir 50/50. Se le recomienda a los pacientes que cual sea el ratio de THC a CBD que decidan escoger que haya por lo menos un poquito del otro elemento para que haya la simbiosis. Esto no se limita al THC y al CBD, quieren empezar a incluir en estas formulaciones otros cannabinoides e incluso terpenos.

El cannabis es una planta con una complejidad enorme. Yo te hablé de la interacción entre dos cannabinoides que conocemos (THC y CBD), pero estos interactúan con todos los otros elementos. Entonces pequeñas proporciones de algunos elementos pueden cambiar bastante la farmacología al final. Cuando tomamos algo que extraemos de la planta de manera completa, agarramos una cantidad de elementos enormes y lo tomas en conjunto, conforme la genética de la planta lo creó. Esa armonía trae también una armonía de efectos en nuestro cuerpo. Hay tantas variaciones de razas de plantas de cannabis diferentes que podemos tener una farmacia casi de mil plantas teniendo diferentes razas de cannabis. Eso es muy simple de hacer y de tener.