Una de las obras más representativas del arte moderno es el urinal de Duchamp–artista y ajedrecista francés– titulada Fountain. Actualmente es considerada una importante pieza que le dio vida a los primeros destellos que empezaban a iluminar al arte contemporáneo, y al tan popular hoy, ready-made.Cerca de 1950 el urinal firmado por R. Mutt sería expuesto por primera vez en una galería, posicionándose como uno de las piezas más anti-canónicas y tendenciosas en el arte. A partir de ahí, Duchamp comenzó a popularizarse entre los artistas de su época gracias a la ruptura que Fountain propuso en la exhibición.
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Fountain de Marcel Duchamp o alguien más.
Hasta ahí la historia cuadra de la manera en que la conocemos, sin embargo, un ensayo de Sue Tate e investigaciones previas, ponen en duda la autoría de la escultura.La investigadora afirma que se trata de una pieza que en su génesis–1917– pretendía ser expuesta en una galería de arte, la obra fue rechazada y considerada fuera de lugar. Mientras, dos días antes del inminente rechazo, Marcel Duchamp escribía una nota a su hermana Suzanne, escritora dadaista: “una de mis amigas, bajo el pseudónimo de Richard Mutt, envío una escultura en porcelana de un urinario.” Esa es la evidencia y afirmación que sacude a la historia del arte, un factor que no es nuevo y se ha visto en otros artistas como Shakespeare y Dalí, sin embargo, esta obra es una de las más representativas del francés y no “una pieza más,” es una escultura que le dio identidad como artista y fama, a raiz de un posible plagio a su colega poetisa, Elsa von Freytag-Loringhoven.
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