Javier Marín: Esculpiendo el futuro artístico de una nación en llamas
Javier Marín es uno de los escultores más prodigiosos de México, ha expuesto su obra en diferentes países de todo el globo y gracias a su talento, se ha logrado ganar un lugar en el exigente corazón estético de la nación.
Javier Marín es uno de los escultores más prodigiosos de México, ha expuesto su obra en diferentes países de todo el globo y gracias a su talento, se ha logrado ganar un lugar en el exigente corazón estético de la nación. Sus antecedentes artísticos comienzan con la profesión de su padre: un arquitecto que también era pintor. “Soy un arquitecto frustrado,” bromeó Javier sobre su infancia entre maquetas, mientras conversábamos frente a sus gigantescas esculturas.
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Hace algunos días platicamos con Javier Marín quien preparó una serie especial para Buchanan's, en colaboración con su fundación, celebrando sus 30 años de trayectoria como escultor. Nos contó de su travesía como artista, sus inspiraciones, orígenes, imitadores y proyectos.
¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con la escultura?Si me voy a lo más remoto, en el patio de mi casa había una cabecita Olmeca que mi padre había encontrado en alguna excavación. Era una cabeza redonda, como si fuera una sandia de piedra volcánica que andaba rodando por toda mi casa. La tengo muy presente.¿Cómo le das forma a tus ideas a la hora de esculpir?La mayoría de las veces no tienes idea de que hacer porque vas a generar una forma que no existe, es nueva y es un desafío. Todo se vuelve más emocionante cuando empiezas a necesitar de cálculos para modelar una pieza de siete metros. Creo que es un desafío que me mantiene haciendo lo que hago.¿Dónde te gustaría tener una escultura?Una linea en la luna, aunque no tendría sentido.¿Qué buscas reflejar con las esculturas de piñatas?Busca reflejar lo efímero de nuestra existencia, es una piñata pero podría ser un humano. Te creas, existes, hay toda una técnica, y en el caso de las piñatas, están destinadas al sacrificio ritual. Y nosotros estamos destinados a ser como esas piñatitas.
¿Cambia tu percepción el proceso molde-pieza final?En realidad no, pero siempre me ha dolido destruir los modelos en plastilina. Creo que me gustaría exponer esas piezas, aunque sería complicado por el material, tendríamos que pensar en un lugar con refrigeración para mantener su forma y que no se lastimen.
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Muchos podrían decir que no están terminadas, pero en ese caso yo estaría decidiendo que ya están. El valor está donde yo se lo quiera poner.
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