Formula 1

La muerte de Ayrton Senna y la eterna lucha por hallar un culpable

La tragedia de Imola provocó una serie de numerosos juicios que prolongarían durante años la incertidumbre alrededor de la muerte del piloto brasileño.
12.5.17

El día 1 de mayo de 1994, Ayrton Senna se salió de la pista en el circuito de Imola e impactó contra el muro de protección segundos después. Nadie lo sabía en ese momento, pero el gran piloto brasileño había perdido la vida. Algunos fragmentos del coche que se desprendieron tras el choque le perforaron el casco y le provocaron fracturas múltiples en la base del cráneo. Los médicos que llegaron a la escena supieron desde un primer momento que sus probabilidades de sobrevivir eran prácticamente nulas, y que Senna se había ido para encontrarse con el Dios en el que creía tan fervientemente. Lo que comenzó entonces fue un sombrío epílogo en la vida del brasileño: la búsqueda de una explicación, pero sobre todo, la búsqueda de un rostro al que culpar de lo ocurrido.

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Oficialmente, el tricampeón mundial falleció a las 18:37 hora local. Horas después, esa misma noche, el gerente del equipo Williams, Ian Harrison, recibía una llamada de un abogado italiano, quien le informó que la muerte de Senna estaba siendo tratada como un "accidente de tráfico".

La atención pública se centró en el sentimiento de duelo que provocó la muerte de Senna tanto en el deporte como en su Brasil natal. El hombre reconocido como el mejor de su generación se había ido de una forma brutal y repentina. El duelo fue incluso mayor que en otras tragedias, dado que en esa época la Fórmula 1 ya se empezaba a emitir a nivel mundial. En el mundo automovilístico nunca se había experimentado una muerte tan pública y visible como la de Senna.

Pero cuando el duelo terminó, la muerte del brasileño comenzó a abordarse desde múltiples puntos de vista, a cual más sospechoso. Todos los choques fatales en las carreras requieren una minucioso investigación. Aunque quede claro que el accidente ocurrió por un error del piloto, las autoridades deben investigar los hechos de forma exhaustiva para aprender lecciones que puedan ser implementadas en el futuro.

El auto de Senna es removido de la escena del accidente // PA Images

En el caso de Senna, desde un principio se percibió que el accidente había sido inusual. La cámara de a bordo mostró que su Williams había virado hacia la derecha cuando Ayrton intentaba negociar la curva izquierda de Tamburello. No pudo ajustar el ángulo del impacto y se fue contra el muro casi de frente. Por lo que mostraban las imágenes, el accidente parecía más una fallo mecánico que un error del piloto. Senna no era perfecto, pero el suyo fue un accidente extraño para un hombre de su dilatada experiencia.

Finalmente, la columna de la dirección del coche de Senna sería señalada como una muy posible causa del accidente. El brasileño quería que le cambiaran la posición del volante, y esta se cambió alargando y reforzando la barra de dirección del vehículo. Este ajuste se realizó con la aprobación del director de ingeniería de Williams, Patrick Head, y del diseñador jefe del equipo, Adrian Newey.

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Frank Williams, Patrick Head y Adrian Newey fueron acusados de homicidio. Tres organizadores de la carrera también recibieron la misma acusación. En caso de ser hallados culpables, los tres acusados de Williams debían enfrentarse a una pena que iba de los dos años de suspensión a los siete años de cárcel. El accidente de Senna ocurrió en unos segundos, pero la búsqueda de un culpable se alargaría durante muchos años.

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Imola es una población de poco menos de 70. 000 habitantes situada en la región Emilia-Romagna de Italia. Durante muchos años, Imola fue capaz de alejar a la Fórmula 1 de San Marino, y eso que el pequeño principado esta a apenas una hora de la población. El nombre oficial del circuito es Autodromo Enzo e Dino Ferrari, aunque la mayoría se refieren simplemente como Imola. Más allá de albergar el Gran Premio durante unos días todos los años, el pueblo no estaba acostumbrado a recibir la atención global. A partir de febrero de 1997, todo eso cambiaría después de que la corte del pequeño distrito italiano se encargara de llevar el juicio a los responsables de la muerte de Senna.

Aunque hay heridas que nunca terminan de sanar, la Fórmula 1 logró supera la muerte de Senna gracias a la llegada a los circuitos de un joven Michael Schumacher y a la rápida recomposición del equipo Williams, que se convirtió en una de las escuderías más fiables, ganadoras y seguras de los siguientes años. En esa nueva era, Newey ya no era empleado de Williams ya que se había mudado a McLaren la temporada 1997.

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El proceso judicial, que seguía varios años después, parecía un completo anacronismo. Muchos pilotos habían muerto antes que Senna, pero el epílogo de su historia había sido distinto: el equipo investigaba la causa del accidente con ayuda externa y una vez aprendidas las lecciones de forma interna, se compartían con el resto de la categoría. Los tiempos, sin embargo, habían cambiado, y este ya no era un protocolo aceptable. La de Senna era la primera fatalidad durante un fin de semana de carrera en 12 años, y esto claramente se reflejó en la naturaleza del juicio.

El principal alegato contra el equipo Williams fue que la columna de la dirección se había roto justo en el punto donde se le habían hecho modificaciones, lo que provocó el choque fatal de Senna. El equipo aceptó que esto había ocurrido y que, en efecto, la barra de la dirección estaba rota, pero que se había roto con el impacto, y no antes del mismo.

En el caso declararon una infinita lista de testigos, incluyendo al entonces campeón mundial reinante Damon Hill, compañero de Senna aquel día en Imola. El inglés no coincidió con la teoría de la columna de la dirección, y pensaba que algo más debió provocar que Senna se saliera de la pista. Hill aseguró que la explicación más probable era que todo hubiese ocurrido por un simple error del piloto.

Newey (izq.) y Head en la presentación del Williams-Renault de 1994 // PA Images

Aunque no fue muy bien recibido por sus admiradores, este argumento fue presentado como una explicación potencial del choque. Los abogados de Williams sugirieron que Senna intentaba esquivar un trozo de escombro que había quedado en la pista tras un accidente acontecido al principio de la cerrara, y que eso le había hecho perder el control del vehículo. También era un hecho que sus llantas estaban frías después de haber rodado durante varias vueltas detrás del safety car, que había salido tras ese mismo accidente. Al final, los abogados de Williams acumularon un buen numero de razones para el accidente que se alejaban de la barra de dirección.

Sin embargo, un informe realizado por la Universidad de Bolonia le devolvió el protagonismo a la barra de la dirección. Dirigido por el profesor Enrico Lorenzini, el informe aseguraba que la barra había sido "mal remachada alrededor de un tercio de su longitud y no pudo soportar la exigencia de la carrera. La barra estaba defectuosa y probablemente se agrietó durante el calentamiento. Momentos antes de la carrera solo una pequeña parte de ella estaba conectada correctamente, lo que provocó que el coche no respondiera en la curva".

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De nuevo, los dedos acusatorios señalaban a Head y a Newey, mientras el fiscal Maurizio Passarini recomendaba que Frank Williams y los tres oficiales de carrera fueran exonerados de toda acusación.

Pero el juez no consideró que la fiscalía hubiera actuado en el caso con suficiencia, y la teoría del escombro en la pista recibió validez adicional con la publicación de una fotografía que surgió mientras se celebraba el juicio. El juez concluyó que, aunque la columna de la dirección probablemente había fallado, no había evidencia concluyente de negligencia de parte del equipo como causa del choque. El 16 de diciembre de 1997, Williams, Head y Newey fueron exonerados. El organizador de la carrera, el administrador del circuito y el director de carrera, Rolan Bruynseraede también fueron exonerados.

"Creo que estarán muy complacidos de que esta parte del proceso haya terminado y de que haya resultado favorable para ellos", dijo el abogado portavoz del equipo tras el veredicto. Pese a todo, para dos de los involucrados la historia aún no había terminado.

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Frank Williams y los tres organizadores de la carrera estaban exonerados, pero los fiscales siguieron buscando sentencias para suspender durante al menos un año a Head y a Newey. Se ordenó un nuevo juicio, y el caso se alargó dos años más, años en los que los coches McLaren de Newey se convirtieron en la fuerza dominante en la F1, mientras se desvanecía la fortuna de su equipo anterior. El 22 de noviembre de 1999, una corte de apelaciones confirmó el veredicto original y todos los acusados quedaron libres de cargos.

A pesar de las decisiones tomadas, las investigaciones perduraron hasta 2002, cuando la policía italiana devolvió a Williams el coche del campeón brasileño, el cual se encontraba en un avanzado estado de deterioro. Dado su estado, el vehículo fue destruido.

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La esperanza de que ese fuera el final de la historia se desvaneció en enero de 2003, cuando la Suprema Corte italiana reabrió el caso una vez más, citando "errores materiales" en el proceso original. En mayo de 2005, más de 11 años después de la muerte de Senna, Newey fue exonerado definitivamente.

A Head, sin embargo, se le acabó juzgando responsable de la fallida barra de la dirección, pero el caso ya había prescrito en las leyes italianas. El veredicto final del conjunto de las investigaciones concluía que "el accidente fue provocado por un error de construcción en la columna de la dirección. Este error fue provocado por modificaciones mal diseñadas y mal ejecutadas. La responsabilidad de ello recae en Patrick Head, culpable de un control omiso".

A pesar del veredicto, los hecho nunca llegaron a ser probados con pruebas sólidas: ¿la columna de la dirección de Senna se rompió antes o después del impacto? Ya sin el coche, la razón exacta de su muerte nunca quedaría aclarada.

Una estatua de Senna en un parque cerca del circuito de Imola, adornada con su famosa gorra azul y una bandera brasileña // PA Images

En 2013, Newey le dijo a BBC Sport que "el accidente me sigue atormentando aún hoy". Agregó que "nadie sabrá" exactamente lo que provocó el choque de Senna, aceptando que había problemas con la columna de la dirección e incertidumbre sobre cuándo esta se rompió. Siempre ha quedado claro que Newey, un hombre sensible y el más grandioso cerebro técnico de su generación, quedó profundamente afectado por la muerte de Senna.

Debe agregarse que la actitud general dentro del deporte era en contra del juicio. La propia familia de Senna estaba en contra del proceso legal; Niki Lauda la consideraba como "un ejercicio cínico y estúpido"; y Max Mosley, el presidente de la FIA entre 1993 a 2009, cree que la investigación alentó el progreso de la Fórmula 1. "Nada útil salió de ese proceso legal", asegura Mosley. "De hecho, fue un gran obstáculo para trabajar en la seguridad, porque al confiscar el coche y todo lo relevante sobre el accidente evitaron que lo revisáramos y aprendiéramos. Fue una perdida de tiempo para todos".

La controversia siempre giró alrededor de Senna durante su carrera. Más aún lo hizo después de su muerte. Aunque debemos aceptar las leyes del sistema italiano, puede decirse que el juicio convirtió la muerte de Senna en un proceso inútil. Lo que debió haberse quedado en el pasado y ser remplazado por los recuerdos de lo que consiguió en la pista, seguía muy presente de una forma grisácea. Senna pudo haber muerto el 1 de mayo de 1994, pero no permitieron que lo hiciera hasta más de una década después.

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